6 recursos inesperados que seguro no sabías que podrían desaparecer

Desde los plátanos hasta el vino están sufriendo los cambios de temperatura globales.

El calentamiento global, del cual dudar aparece ya como una necedad, ha generado cambios de temperatura y de ritmos en los fenómenos meteorológicos que han afectado toda clase de recursos y especies. 

Comúnmente encontramos información sobre los animales que están prontos a desaparecer y de las catástrofes naturales provocadas como resultado del calentamiento global pero, como sabrás, todo está unido y hay algunos recursos naturales, aparentemente de menor valor, que también podrían desaparecer. También otros factores como las plagas amenazan los recursos.

 

Aquí algunos ejemplos:

Chocolate: 

Se calcula que para el 2030 el cacao alcance un momento crítico. El cambio de temperatura ha afectado importantemente zonas, sobre todo en África. 

Plátanos: 

Existen dos hongos que podrían destruir las mayores plantaciones de plátano en el mundo, la Sigatoka negra y el Fusarium TR4. Este último, conocido también como “El mal de Panamá”, acabó en 1950 con una especie de plátano. Ambos hongos suelen volverse resistentes a los herbicidas.

Vino: 

Por el calentamiento global, la maduración acelerada de las uvas es un hecho. Cuando esto sucede entonces no pueden adquirir las propiedades necesarias para convertirlas en vino. Este fenómeno podría afectar a importantes viñedos en Chile, Argentina, E.U. y Europa.

Maní:

Las inundaciones han afectado singularmente a terrenos donde se cultiva este producto. 

Las abejas:

Han disminuido drásticamente desde 2007. Esta baja se atribuye principalmente a los herbicidas usados en la franja conocida como Cinturón del maíz, ubicada al Medio Oeste de Estados Unidos.

La arena:

El aumento de los océanos ha hecho que muchos litorales se estén encogiendo, también las tormentas cada vez más intensas y la erosión.



Osos polares están invadiendo las islas de Rusia (y es una emergencia)

Cada vez más osos se ven obligados a abandonar su hábitat.

El remoto archipiélago de Novaya Zemlya es testigo de una peculiar invasión. Un montón de osos polares cruzó el océano Ártico para adentrarse en esta región al norte de Rusia, según reporta BBC News. Sus habitantes los han visto rondar por edificios y lugares públicos, por lo que temen un ataque.

La cantidad de osos polares en la localidad ha llevado a sus autoridades a declararse en estado de emergencia. El poblado de Belushya Guba registra la presencia de más de 50 osos en constante rotación. Ellos recorren las calles sin temor alguno, impulsados por un poderoso instinto: el hambre.

Los osos “invaden” la zona en busca de alimento. ¿La causa? El calentamiento global, que derrite cada vez más capas de hielo. Sin ellas, los osos no tienen las condiciones adecuadas para cazar en su hábitat. Su única alternativa es encontrar alimento en otras tierras o morir de hambre.

Aunque Novaya Zemlya colinda con las regiones nativas de estos osos, sus pobladores afirman que nunca habían visto una invasión así. Por fortuna, las autoridades locales están optando por una solución pacífica. Han prohibido el uso de cualquier arma para ahuyentar a estos animales, clasificados como una especie en peligro de extinción.

Es innegable que las consecuencias de esta invasión son tristes. Los habitantes del poblado temen salir a la calle, y los osos que las recorren seguro son víctimas de una enorme desorientación. El evento es una prueba contundente de que el alza desmedida en la temperatura global está generando conflictos para los que no estamos preparados.

A pesar de que esta emergencia suceda en un sitio remoto para muchos, es una señal de alarma que concierne a todo el planeta. Los animales ya están reaccionando al cambio climático con comportamientos que pueden resultar invasivos. Pero hay que preguntarnos: si nuestras incontrolables emisiones de dióxido de carbono expulsan a estos osos de sus hogares, ¿quién está invadiendo a quién? 



El oasis convertido en desierto: imágenes de un mundo post calentamiento global (📸)

En “Forgotten Dried Land”, el fotógrafo Mohammad Baghal Asghari documenta la sequía que ha devastado los campos de Irán durante los últimos 30 años.

Los últimos 30 años han sido terribles para los pobladores de la provincia de Kermán, en Irán. Una región que alguna vez fue rica gracias al cultivo de palma y donde el agua no había escaseado, se convirtió poco a poco en un desierto debido a la escasez de agua y malas prácticas de cultivo.

 

El fotógrafo Mohammad Baghal Asghari realizó esta serie titulada Forgotten Dried Land (La tierra seca olvidada) para documentar la vida de los pobladores de Kermán, la cual puede leerse como una escalofriante profecía de un mundo cada vez más caliente.

Varias son las razones de la ruina de Kermán: la sequía fue provocada por una falta de lluvia extrema, lo que secó los pozos y acabó con los cultivos de palma y pistache; los granjeros utilizaron químicos en los cultivos, lo cual agravó la erosión de la tierra y no se logró recuperar la producción ni las exportaciones del pasado, además de que la ganadería se hizo insostenible. Desde entonces, más de 20,000 hectáreas de cultivo se han convertido en desierto.

El calentamiento global solamente aceleró las duras condiciones de sus pobladores, muchos de los cuales han intentado hacer tomas de agua ilegales, lo que está penado por el gobierno iraní. Ante esto, la ONU ha declarado a Irán como una zona de “escasez de agua”.