2014 fue un año récord en la generación de basura electrónica (2 veces las distancia entre Tokio y Nueva York)

La ONU explica que es indispensable cambiar nuestra manera moderna de consumir así como de recolectar, procesar y reciclar basura electrónica.

Foto: Vicente Albero

Sin darnos cuenta, tirar los desechos electrónicos a la basura puede provocar graves consecuencias en el medio ambiente. Por ejemplo,  al mezclar los aparatos electrónicos en basureros producen lixiviados, los cuales resultan de la combinación entre basura, metales pesados y desechos tanto orgánicos como inorgánicos, que van permeando en los mantos acuíferos y contaminando con plomo, mercurio, platino o arsénico. Esto, en consecuencia, termina en el agua que usas y bebes, lo cual puede provocar daños neurológicos, respiratorios, cardiovasculares, hepáticos, renales, deformaciones, entre otras afectaciones.

En 2014, el mundo generó alrededor de 42 millones de toneladas en desechos electrónicos, cantidad que llena a más de un millón de camiones de transporte de 18 ruedas, que ocuparían dos veces la distancia entre Nueva York y Tokio. Desde refrigeradores, lavadoras, aspiradoras, máquinas de afeitar hasta teléfonos celulares, son algunos de las máquinas que ocupan el espacio en los basureros del mundo.

Desgraciadamente sólo un 17 por ciento de esa basura se recicla en el mundo, lo que significa que hay una pérdida estimada de 52 000 millones de dólares estadounidenses en oro, plata, aluminio y otros recursos. 

De acuerdo con Ruediger Kuehr, de BBC Mundo, una de las principales causas que potencializado la producción de basura electrónica es que ahora los aparatos electrónicos duran menos, por lo que se encuentra en un precio asequible y con un diseño de manera que no se pueden reparar.

No es de sorprenderse que haya países que generan más basura electrónica con este tipo de dinámicas, tales como EE.UU. y China. Estos producen alrededor de 6 000 y 7 000 millones de toneladas respectivamente, generando hasta 32 por ciento de la basura total mundial. Le siguen países como Noruega, Suiza, Islandia, Dinamarca, Reino Unido, Holanda, Suecia y Francia.

Mientras que en Latinoamérica hay países que forman parte de los primeros 40 en el mundo que cuentan con el mayor número de desechos electrónicos. Por ejemplo, Brasil ocupa la octava posición con 1.4 millones de toneladas de basura; mientras que en México sigue en la posición onceava con un millón. También en la lista se puede ver a Argentina, Colombia, Venezuela y Chile.

La ONU explica que es indispensable cambiar nuestra manera moderna de consumir así como de recolectar, procesar y reciclar basura electrónica. La mejor manera de empezar es que los consumidores quieran reducir el impacto ambiental de los productos electrónicos que consumen al fijarse en el precio, comprar lo indispensable (sin excesos), analizar el producto en función de su posible reparo, los años de vida útil, quién se encarga si se estropea, etcétera. Esto fomenta entonces la responsabilidad en la gestión de la basura electrónica, formando entonces su competitividad en el mercado.

Fotografía principal: Juanjo Payá

 



La contaminación marina en Hong Kong genera preciosas bioluminiscencias

Un microorganismo causado por la contaminación de los cultivos ha provocado impactantes y hermosas imágenes

En ocasiones el daño que hemos provocado al planeta tiene su rostro estético, pero no por ello menos macabro. De entre estas expresiones estéticas que son bellísimas y majestuosas pero no necesariamente saludables, las bioluminiscencias en las inmediaciones de Hong Kong causadas por la Noctiluca scintillans, un organismo unicelular que según científicos técnicamente tiene función tanto de animal como de planta, resultan especialmente hermosas.

La Noctiluca scintillans, también conocida como “chispa de mar”, es capaz de causar destellos de luz; sin embargo, su aglomeración es muy dañina y puede afectar notablemente la vida marina, además de volverse tóxica. Este organismo parecido a un alga es producido por la contaminación de los cultivos. En el caso que muestran las siguientes fotografías, la chispa de mar se ha convertido en un problema de contaminación en aguas marinas en las inmediaciones de Hong Kong. 

Las imágenes son impresionantes y aunque al conocer de qué se trata la majestuosidad puede apagarse, es como si con hermosura la propia naturaleza creara semáforos orgánicos para alertar a los humanos y llevarnos a hacer algo al respecto.