Ponle esta música a tu gato y te lo va a agradecer (científicamente comprobado)

Los sentidos de los animales son muy distintos a los humanos. Un nuevo estudio revela que son capaces de apreciar la música hecha para sus sentidos.

Como humanos solemos creer que nuestros sentidos son un medio universal para entender la realidad. Vamos especulando con el entorno a través de ellos pero pocas veces los cuestionamos. En el mundo de los animales, sus sentidos son distintos los nuestros, y en ocasiones lo olvidamos. 

Respecto a la música, por ejemplo, hay estudios que sugieren que los animales suelen no apreciarla (aunque muchos dueños de mascotas que aseguran lo contrario). Sin embargo, según el investigador Charles Snowdon de la Universidad de Wisconsin-Madison, el error está en que los animales suelen no escuchar la música humana pues ellos perciben otras frecuencias –por ejemplo, a las ratas no les gusta Mozart pues ignoran frecuencias menores a los 4,000 hertz.  

En un estudio anterior se creó con éxito música para estimular la percepción sonora de un mono. Ahora Snowdon, tras analizar el tipo de frecuencias y tiempos que perciben los gatos, compuso una pieza especial para ellos. 

A continuación podrás escuchar (junto con tu gato) una pieza específicamente diseñada para ser apreciada por él:

 



¿Por qué no es bueno que dejes a tu gato en casa durante las vacaciones?

Generalmente los perros son tus acompañantes de vacaciones: pero conoce por qué llevar a tu gato es una perfecta idea.

En realidad esta nota no trata de datos científicos que avalen el por qué hará daño a tu gato el dejarlo en casa durante tus vacaciones. Es más bien de una historia visual, contada por fotografías de Instagram, que simplemente te convencerán de la contraparte; por qué sí llevar a tu gato a tus vacaciones es de las mejores decisiones…

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 [Boredpanda] 



Los animales también viven un luto por la muerte; estudios

Visitar a sus muertos, respetar el sitio en que dormían, sentirse deprimidos, entre otras expresiones.

Cada vez más encontramos que los animales tienen emociones más complejas de lo que creíamos. Sienten amor y también apego, en ocasiones hacia los humanos, y sin duda hacia su especie. La muerte, esta separación abrupta, también les causa emociones y procesos; un, al menos tiempo de adaptación, a ese hueco que ha quedado…

También, en el reino animal, existen algunas especies más emocionales y empáticas que otras, y es en la observación de la vida de estas cuando encontramos más sobre sus emociones, afectos y sus lutos respecto a la muerte. Aquí algunos ejemplos:

Chimpancés:

Esta foto fue documentada para  ABC por la fotógrafa Monica Szcupider. Cuando murió esta miembro del grupo, los chimpancés mostraron durante días una cualidad no muy común en su naturaleza; el silencio, una especie de tributo o de estado de ánimo compartido por la muerte de Dorothy.

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Jirafas:

Se han documentado varios casos de jirafas que custodian durante días los cuerpos de sus muertos, e incluso hacen adecuaciones a su lenguaje corporal, como el hecho de separar sus patas para agacharse y lamer a sus crías, movimiento usualmente que solo hacen para comer. Las jirafas, además,  sobre todo los hembras, suelen no separarse las manadas; custodiar a sus crías muertas quizá es el único momento en que hacen esto, como en el caso estudiado por la bióloga Zoe Muller en parque Soysambu Conservancy en Kenia en 2010.

Gatos:

Aunque suelen ser solitarios, ha sido documentado cómo resienten la muerte de un cercano, sea de su especie o incluso de algún amigo de otra en el zoológico.El siguiente video es una muestra muy conmovedora de ello.

Elefantes:

Investigadores del Fondo Amboseli para Elefantes, en Nairobi, y de la Escuela de Ciencias de la Vida de la Universidad de Sussex, Inglaterra, en 2005, encontraron que los elefantes vuelven al lugar donde yacen los restos de sus muertos sistemáticamente, aunque hayan pasado ya meses o años. Una especie de visita fiel. Los elefantes además han probado llorar, enterrar o cubrir a sus muertos, sufrir depresión, y hasta perder el apetito luego de una muerte cercana.