La industria chatarra está bloqueando leyes que combatan la obesidad en México, advierten ONG´s

Curiosamente, las mismas autoridades mexicanas enviaron explícitas recomendaciones a los legisladores para bloquear algunas iniciativas que mejoraban la regulación.

En cada país suele haber una cámara de comercio donde se representan los intereses de los empresarios organizados. Sin embargo, ahora que el mundo está globalizado, estas cámaras están formadas en gran medida por representantes de empresas transnacionales. Es decir, disfrazando los empleos que dan en esos países, en realidad defienden sus intereses de magnitudes globales. 

Por lo anterior, su grado de influencia es enorme y los legisladores y políticos quedan pequeños antes este tipo de intereses. En México un reciente capítulo denunciado por organizaciones sociales como  el Poder del Consumidor ha demostrado cómo en solo un solo día la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados desechó hasta 5 iniciativas para combatir la obesidad ( hay 60 millones de personas en esta condición), presentadas en parte, gracias al esfuerzo de la sociedad civil entre el 23 de octubre y el 15 de diciembre de 2014. Estas fueron contundentemente eliminadas como fruto de la presión de la industria chatarra, por medio de organismos como Concamin y ConMéxico. 

Según la ONG, los diputados de esa comisión desecharon las iniciativas luego de que las mismas autoridades mexicanas, por medio de la Secretaria de Salud y la Cofrepis, enviaran recomendaciones que bloquearon tres aspectos fundamentales como el semáforo nutricional, por supuestamente ya existir esa regulación (aunque está comprobado cómo las etiquetas frontales actuales de los productos son engañosas).

Estos fueron los puntos que las mismas autoridades mexicanas negaron a los consumidores mexicanos luego de la, a todas luces desdeñable, presión de la industria:

• Establecer un etiquetado frontal para alimentos y bebidas (semáforo nutricional) realmente útil para que los consumidores mexicanos puedan realizar elecciones más saludables;

• Definir una regulación realmente efectiva de la publicidad de chatarra dirigida a la infancia, ampliando horarios y edades;

•Instituir criterios nutricionales para estas regulaciones, así como a establecer una Ley General para Prevenir y Atender el Sobrepeso y la Obesidad.



Por descontento ciudadano, legisladores se retractan de favorecer a las refresqueras en México

Los diputados votaron disminuir un 50% el impuesto de 1 peso por cada litro, pero los senadores revocaron este intento considerado un evidente impulso por favorecer a la industria.

Foto:huffingtonpost.es

La semana pasada el descontento ciudadano, sobre todo en redes sociales, se hizo notable cuando los diputados aprobaron disminuir los impuestos a las bebidas azucaradas en México. Por primera vez, en el último año, había descendido hasta un 6% el consumo de refrescos y bebidas azucaradas en el país, y ello como resultado de un impuesto especial de 1 peso aplicado por cada  litro .

Muchas personas argumentan que este tipo de medidas en realidad no hacen un impacto significativo en la venta y compra de alimentos, sin embargo, las cifras apuntan a que, por primera vez en décadas, no solo dejó de crecer sostenidamente la venta, disminuyó también el consumo.

Por ello, organizaciones sociales como la Alianza por la Salud Alimentaria iniciaron una campaña en contra de la medida para disminuir los impuestos a estas bebida, aprobada sobre todo por diputados del PAN y del PRI. Finalmente, aún pese al enorme poder de estas transnacionales, los senadores decidieron no modificar los impuestos.

Cuando se trata de corporaciones tan poderosas, es muy difícil aplicar medidas en contra de sus ventas, dado el gran poder que tienen y el lobby que hacen con los políticos. Hace un año que comenzó a aplicarse la medida, muchos se sorprendieron, e incluso el impuesto ha sido aplaudido por diarios como The New York Times.

Los argumentos para reducir el impuesto eran en realidad muy débiles, como el del prirista Estefan Chidiac. Según él, al reducir los impuestos, las corporaciones encontrarían incentivos para desarrollar bebidas menos azucaradas.

Desde su implementación se ha demostrado que el impuesto ha tenido un efecto positivo en el consumo de bebidas azucaradas, logrando una disminución en el consumo de estas bebidas en un 6% en promedio en los hogares mexicanos y llegando hasta 12% en diciembre 2014. Según Inegi, el impuesto disminuyó el consumo en alrededor del 7%, ya que indica que el crecimiento anual en estas bebidas venía siendo de 3.4% y se presentó una reducción de 3.8%. – apunta un comunicado de la Alianza por la Salud Alimentaria.

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd

 

Autor: Ana Paula de la Torre
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional


“Científicos chatarra” han llegado a México a defender a esta industria; Ong

The New York Times destapó una red de científicos financiados por Coca-Cola para desmentir sus vínculos obesidad-diabetes; ahora están en México.

 

Dr. James Rippe. Foto: foodnavigator-usa.com

Desde la ilustración, el conocimiento científico se ha erigido como la cara verdadera de la moneda. Basado en la comprobación de patrones, pareciera que es el acercamiento más veraz a la realidad; sin embargo, este tipo de conocimiento no es una garantía de parcialidad o veracidad cuando es financiado con fines comerciales.

Se ha documentado como, por ejemplo, durante la segunda mitad del siglo pasado, la industria del azúcar estuvo dedicada a boicotear estudios sobre las consecuencias de este producto; asimismo Monsanto, por ejemplo, financia sus propios estudios para alentar la fama positiva de los transgénicos, y tumba estudios de científicos independientes que dicen lo contrario.

La guerra de la ciencia auténtica VS la ciencia vendida lleva ya muchos años, y sus manifestaciones son quizá cada vez más frecuentes ahora que el consumidor conoce que una de las verdaderas armas contra el propio sistema, cuando así lo amerite, es su propio consumo.

En México la organización El Poder del Consumidor ha señalado la llegada de pseudo científicos que están apoyando a empresas de bebidas azucaradas con información sobre la supuesta desvinculación de la obesidad y la diabetes con la ingesta de este tipo de productos.

Hace apenas unos días se dio un escándalo en los medios de Estados Unidos cuando The New York Times destapó que un grupo de “expertos”, que forman parte de Global Energy Balance Network, estaban siendo financiados por Coca-Cola para que desmintiera el vínculo obesidad-diabetes-refresco. Ahora, parte de esos “expertos” han llegado al foro Evidencia Actual en Edulcorantes y Salud.

El Poder del Consumidor presentó información que demuestra que los tres principales expertos invitados al foro en México, así como tres de las instituciones organizadoras, han recibido financiamiento de la industria de alimentos y bebidas que comprometen su libertad de conflicto de interés. El doctor James Rippe que niega la relación entre el consumo de bebidas azucaradas y las enfermedades cardiovasculares recibió más de 10 millones de dólares para realizar su investigación de parte de la Asociación de Refinadores de Maíz de los EE UU que producen el jarabe de maíz de alta fructuosa utilizado para endulzar las bebidas, además de una paga mensual de 40 mil dólares por parte de esta asociación. El doctor Rippe ha creado una institución con su nombre recibiendo financiamiento de varias empresas, entre ellas, Coca-Cola. El doctor Johnm Sievenpiper ha recibido fondos directos para investigación y para realizar viajes para presentar sus resultados por parte de la empresa Coca-Cola. El doctor John Whie se dedica a dar servicios profesionales a la industria de alimentos y bebidas. Dice el comunicado de esta organización.

A raíz de esta información se ha desatado en los Estado Unidos un escándalo en relación a las estrategias que está utilizando la industria de alimentos y bebidas para financiar expertos y sembrar dudas sobre la evidencia científica que existe sobre los daños a la salud que provoca el consumo de sus productos, con el único fin de bloquear las políticas públicas dirigidas a disminuir el consumo de sus productos”, señaló Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor.

Twitter de la autora: @anapauladelatd

Autor: Ana Paula de la Torre
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional