La bella paradoja del tiempo: siembran árboles clonados de ejemplares de hasta dos mil años

Su tamaño engaña a la vista, pues sus genes llevan la información de árboles aún vivos y milenarios.

La iniciativa Archangel Ancient Tree Archive ha sembrado miles de árboles en Estados Unidos y en otros países del mundo. Pero no se trata de un proyecto usual sino de uno que ha hecho de los árboles milenarios (de especies con vida de hasta dos mil años) los padres inéditos de miles de árboles que se están sembrando hasta ahora. 

Solo en Estados Unidos la organización ha cultivado más de diez mil árboles que, a pesar de su pequeño tamaño, son cuasi árboles antiguos. A partir de voluntarios hacen estas labores para reforestar el país y lo hacen estratégicamente principalmente para crecer los bosques. 

Hasta hoy han sembrado secuoyas, robles y más de 150 especies en más de seis países como Nueva Zelanda o Francia. 

La clonación se está convirtiendo en una manera en que pueden preservarse especies, que por distintos motivos, todos de índole humana, están en peligro. 

Aunque el que un árbol sea capaz de alcanzar los dos mil años de edad depende bastante del contexto, se espera que con el debido cuidado y la ubicación estratégica de estos más de diez mil ejemplares se preserven especies que cuiden cientos de generaciones futuras en un tributo a los antepasados más vigentes y fieles: los árboles supervivientes a los milenios (y al mismo hombre).



Cada árbol esconde un universo

Estas fotografías microscópicas revelan el asombroso universo encontrado en las entrañas de un árbol.

Nuestras vidas se hilan por fragmentos. Nos forman los instantes, los recuerdos vagos y las conexiones inesperadas que a veces parecen resultar de un plan maestro. Así es también la historia de la naturaleza, que marca permanentemente el tejido de los árboles.

En estas fotografías tomadas directo del microscopio asoma el mapa celular de varias especies de árboles. Sus células forman un cálido caleidoscopio que recuerda a la composición de las estrellas, las mismas de cuyo material está hecha la vida.

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Maytenus micrantha, corte transversal

Estas diapositivas están en exposición en el Museo Smithsonian de Washington, cumpliendo una labor doble. Además de cautivar, forman parte de una base de datos que guarda el perfil químico de estas especies de árboles.

Al consultarla, es mucho más sencillo detectar qué especies están siendo taladas para la trata ilegal de madera y así prevenir esta práctica, que ha arrasado con una cantidad inconmensurable de vegetación en Rusia y Brasil.

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Picea pungens, corte transversal

Los árboles, además de embellecer el paisaje, son el soporte principal de esta vida que compartimos con millones de organismos. Son espectadores callados, que no sólo purifican el aire: guardan en su estructura la memoria de acontecimientos milenarios.

Maravíllate con las figuras que iluminan su interior:

Cornus controversa, corte transversal
Ailanthus integrifolia, corte radial
Quiina negrensis, corte radial
Salix fragilia, corte transversal
Ampelopsis brevipedunculata, corte transversal
Ricinodendron heudelotii, corte tangencial
Cornus kousa, corte transversal
Picea, corte radial
Colubrina arborescens, corte tangencial
Cornus stolonifera, corte transversal
Maytenus micrantha, corte tangencial
Prosopis juliflora, corte transversal
Cornus controversa, corte radial

 

* Fotografías: Brain Pickings



Suzanne Simard descubre cómo se comunican los árboles entre ellos (VIDEO)

Simard, de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá, explica que se trata de una simbiosis en la que las plantas contribuyen al desarrollo y crecimiento mutuo resultando en la biodiversidad del bosque en diferentes regiones del mundo.

Durante años, investigadores a lo largo del mundo han intentado descubrir la ciencia que hay detrás de la ciencia de la comunicación de los árboles. Se sospechaba que estas especies vegetales solían comunicarse a través de una vibración desarrollada y transmitida por las raíces subterráneas. Ahora, con las investigaciones realizadas por la ecólogo forestal Suzanne Simard, se sabe que las plantas interactúan y se comunican a través de una red subterránea de hongos, los cuales unen a las plantas con el ecosistema circundante. 

Simard, de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá, explica que se trata de una simbiosis en la que las plantas contribuyen al desarrollo y crecimiento mutuo resultando en la biodiversidad del bosque en diferentes regiones del mundo. Este descubrimiento se produjo durante la observación microscópica de pequeñas bandas de hongos de color blanco y amarillo que se encuentran en el suelo de los bosques, en donde lograron vislumbrar cómo los hongos están conectados a las raíces del árbol y gracias ae sa conexión, logran intercambiar carbono, agua y nutrientes. 

En palabras de Simard, “Los grandes árboles proporcionan subsidios a los más jóvenes a través de esta red de hongos. Sin esta ayuda, la mayoría de las plántulas no se desarrollarían.” Es decir que los árboles más antiguos, más desarrollados y grandes, son “plantas madre” que se encargan de la gestión de los recursos de una comunidad de plantas a través de los hongos: “Esta conexión es tan fuerte que cuando se corta un árbol de este tamaño, la tasa de supervivencia de los miembros más jóvenes del bosque o selva se reduce drásticamente. La conexión existente entre las plantas es comparable con la sinapsis de las neuronas humanas.”

Conoce a continuación un poco más sobre la investigación: