Este exitoso corto nos hace reflexionar sobre la “cosificación” de la naturaleza

La Abuela Grillo se ha convertido en un inspirador referente de una sociedad que busca la rentabilidad en todo lo existente.

Las comunidades indígenas del mundo son quizá las mayores víctimas de la mentalidad expansionista de Occidente. La visión de encontrar en la naturaleza, no una parte del todo, sino un producto de venta, ha hecho que las condiciones ambientales sean hoy alarmantes.

En cambio, culturas milenarias que guardaban una relación más íntima con el entorno (la preciosa ilación de las cosas,  y no necesariamente la posesión de ellas) han logrado, en algunos casos, sobrevivir al tiempo y aún viven en muchos países bajo sus preceptos, y en una perenne lucha porque se respeten sus recursos naturales tal y como ellos lo hacen. 

Un exitoso cortometraje, sobre todo en internet, hecho en mancuerna por creativos peruanos y daneses, retoma un cuento mítico de la literatura prehispánica boliviana, un relato indígena Ayoreo: la Abuela Grillo. 

En el corto se hace, de alguna manera, una alusión a la guerra de la defensa del agua de Cochabamba en 2000, pues se pretendía privatizar este recurso. En esta pieza una viejita indígena llora y sus lágrimas son embotelladas como un producto de venta; un mensaje poderoso que invita a pensar en cómo la sociedad contemporánea, más aún con la globalización, parece convencida de que todo se trata de un producto para generar dinero. En este caso, un burdo y paradójico ejemplo de la voracidad que recolecta las lágrimas de una persona que siente la tristeza de un sistema que cosifica lo que encuentra a su paso.

Se trata además de una linda pieza artística que te devolverá algo de la sabiduría indígena en pocos minutos. 

 

Abuela Grillo from Denis Chapon on Vimeo.



¿El capitalismo promueve la escasez de los recursos naturales para venderlos como un producto?

La voracidad no tiene límites. A nosotros nos toca reinventar la manera en la que nos relacionamos con la naturaleza.

Los recursos naturales son finitos. Pero ahora, aunque somos una generación que está más consciente de ello que nuestros padres o abuelos, usamos la riqueza de la naturaleza a crédito: la explotamos a un grado tal que su biocapacidad para reproducirse y absorber nuestros deshechos se ha visto rebasada.

Ese crédito nos está cobrando ya los intereses. Nuestros bosques y selvas se desvanecen (en México perdemos cada año 500 mil hectáreas), y con ellos, también miles de especies animales. Los corales, milenarios habitantes del mar, están muriendo a consecuencia del cambio climático. Y en el futuro, 5 mil millones de personas sufrirán escasez de agua.

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Es verdad que nuestro consumismo es el correlato de esta grave situación. Pero no lo es menos el hecho de que los recursos naturales no sólo no han sido gestionados correctamente, sino que han sido vendidos. El extractivismo en el capitalismo es, en otras palabras, el uso privado de las riquezas biológicas: la némesis de la gestión comunitaria y sustentable de los recursos naturales, que muchas comunidades indígenas llaman a retomar como única salida viable ante la crisis medioambiental.

Así que el capitalismo no es tan irracional como se cree. Lo es, por supuesto, cuando pensamos en la manera en la que destruye a destajo sin mediar recuperación alguna. Pero según Andrés Barreda Marín, profesor de la UNAM, la escasez de los recursos naturales es una suerte de obsolescencia programada:el capitalismo está programando la escasez, provocándola y promoviéndola para encarecer los recursos naturales,al igual que lo hace con los gadgets o todo tipo de electrodomésticos y tecnología, a los que programa una “vida útil” para incrementar sus ventas.

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Es decir que la escasez es real, pero se está programando con fines específicos. Las transnacionales han llevado esto a la práctica desde hace mucho, y lo seguirán haciendo: la falta de agua llevará a su encarecimiento, al igual que la crisis agrícola está creando las condiciones para justificar y sobrevalorizar los productos transgénicos, que harán de los cultivos un monopolio de Monsanto, Bayer y algunas otras transnacionales.

Lejos de luchar contra esto, el capitalismo lo promoverá como una salida a las crisis económicas que ha enfrentado y seguirá enfrentando por lo contradictorio de su funcionamiento. Y por ello, muchas de las más grandes empresas seguirán en una férrea lucha por monopolizar los recursos naturales.

 

¿Es posible reaprender a relacionarnos con la naturaleza?

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Innegablemente, los seres humanos formamos parte del metabolismo de la naturaleza. Nuestra actividad no puede disociarse de ésta, y más aún, es imposible no provocar transformaciones en la naturaleza. Pero tal cosa no tendría que significar arrasar con ella. ¿Cómo, entonces, nos relacionamos con el medioambiente y los otros ecosistemas de maneras no dañinas?

Para ello necesitamos sin duda de un gran cambio a niveles incluso filosóficos, morales y epistémicos, pero también económicos y políticos. Generar una fuerza creativa por encima de las fuerzas inherentemente destructivas del capitalismo es una tarea impostergable. Plantearnos colectivamente cómo extraer las materias primas naturales, sean renovables o no, y cómo gestionar dicha extracción, así como la producción y el consumo de nuestras necesidades, es un quehacer pendiente que debe ser colectivo.

Porque sería utópico pensar en que podamos dejar de extraer los recursos naturales. La cuestión está en cómo nos relacionamos con el planeta y sus ecosistemas; en si los tratamos como seres vivos, con derechos, o como viles mercancías en el anaquel de un supermercado.

 

Imágenes: 1) Flickr darklorddisco; 2) Amy Talluto; 3) Tumblr



Un camino para la defensa de los recursos naturales

En México contamos con un instrumento legal de evaluación de impacto ambiental cuyo objetivo es prevenir, mitigar y restaurar los daños al ambiente.

Los conflictos socio-ambientales generados por proyectos de infraestructura o extracción son cada vez más frecuentes en el país. Sin importar el tipo de proyecto, ni su ubicación geográfica, existe un gran descontento social alrededor de ellos. Generalmente, los conflictos son resultado de una violación sistemática a los derechos humanos, la expropiación del territorio, la exclusión de los pobladores locales de la toma de decisiones y la generación de gravísimos impactos ambientales y sociales. Esto genera un desgaste continuo en el tejido social de nuestro país, por lo que es urgente transformar esta situación.

En México contamos con un instrumento legal de evaluación de impacto ambiental cuyo objetivo es prevenir, mitigar y restaurar los daños al ambiente. Este instrumento debería entonces favorecer el desarrollo de proyectos compatibles con la preservación del ambiente. Sin embargo, a más de 30 años de su origen, es claro que la devastación ambiental continúa y con ello los conflictos siguen empeorando. El procedimiento de evaluación de impacto ambiental tiene graves deficiencias que muchas veces son la causa de los conflictos socio-ambientales y ha dejado de ser un instrumento verdadero de evaluación para convertirse en un mero trámite. Además, la sociedad civil no tiene un verdadero mecanismo de participación y generalmente queda excluida y sin elementos para influir ni en la evaluación ni en la toma de decisiones. Esta desarticulación es aprovechada en todo el país para imponer obras y/o actividades con gravísimos impactos sociales y ambientales.

Es común sentir impotencia ante las injusticias ambientales que se cometen en el país. Sin embargo, muchas veces optamos por quitar la mirada porque pensamos que no hay nada que se pueda hacer. En los últimos años, desde la UCCS hemos diseñado un mecanismo de revisiones independientes a proyectos con altos impactos socioambientales con el objetivo de generar un contrapeso objetivo, técnico y sin conflicto de interés que permita incidir en una mejor toma de decisiones. El reto es grande y cada vez son más los proyectos que amenazan nuestros recursos naturales.

Con esto en mente proponemos compartir y transmitir nuestras experiencias a través de un diplomado en línea con la meta de sumar esfuerzos, que creemos, pueden hacer una gran diferencia en nuestro país. Las revisiones independientes al procedimiento de evaluación de impacto ambiental son un esperanzador camino para la defensa de los recursos naturales, el fortalecimiento de las luchas sociales, la búsqueda de justicia ambiental y la incidencia en conflictos socio-ambientales.

En la siguiente liga se encuentra todo la información sobre el diplomado:

http://mexicosostenible.org.mx/diplomados/rmia

– Dr. Fernando Córdova Tapia

Twitter del autor: @FerCordovaTapia