Este es el camino a la dieta perfecta (Sí, existe)

Es mucho más sencillo de lo que podemos imaginar, pero curiosamente, está desfasado de la dinámica alimenticia actual.

Muchas evidencias corroboran cómo las personas que más comen verduras y frutas suelen ser más longevas y experimentan menos enfermedades cardiovasculares. También, en los últimos años las grasas y los carbohidratos fueron presentándose como enemigos de la salud pública (sobre todo con el auge de la obesidad). Sin embargo, aunque cada organismo es distinto y en realidad no existe una dieta universal que augure que causará el mismo efecto en la totalidad de las personas, sí existe un consejo universal eficaz. 

Según el Dr. David Katz, director del Centro de Investigación para la prevención de la Universidad de Yale, para encontrar la dieta perfecta hay que seguir un consejo sencillo y poderoso: evita los productos industrializados, con ello, prácticamente comerás bien.

Más allá de evadir los carbohidratos (aunque recuerda que todo exceso es nocivo) se trata de comer naturalmente. Sí, sabemos que muchas frutas y verduras en el mercado han sido crecidas con pesticidas; aún así, tú puedes ir escogiendo los lugares donde te asegures que el alimento es más natural (no se trata tampoco de comprar todo con certificación orgánica) recuerda que mientras más te percates de que los alimentos son de productores regionales, y que se producen a escala pequeña, más naturales serán. 

Uno de los grandes cambios que trajo el siglo pasado fueron los alimentos industrializados, repletos de conservadores, químicos dañinos, o una descomunal cantidad de azúcar (considerada por muchos como la verdadera droga contemporánea). Para mucho nutriólogos, estos son los verdaderos enemigos de tu dieta. 

Es muy sencillo, guarda un equilibrio entre tus nutrientes, come más verduras que todo lo demás (como lo indica el conocido método del plato) y sobre todo, evita los productos industriales.



Comer bien para evolucionar: sobre cómo las frutas y verduras podrían cambiar nuestro ADN

La oportunidad de hackear nuestro cuerpo (y realidad) se encuentra en tan sólo un bocado. 

Aunque no siempre lo llevamos a la práctica, sabemos bien que consumir productos orgánicos y balanceados tiene múltiples beneficios. Enterarse de cómo funciona esto en nuestro organismo a nivel molecular podría sorprender a cualquiera, y hacerle cuestionar radicalmente su dieta.

Diversos investigadores, como el doctor Milton Mills, así lo aseguran. Una dieta basada en frutas y verduras podría reducir significativamente el riesgo de enfermedades crónicas importantes, mismas que en la mayoría de los casos son hereditarias. Dicho de otra forma, estos alimentos podrían modificar nuestro ADN y darle una mejor calidad a nuestro cuerpo (y descendencia).

 

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La razón es que las verduras y frutas se caracterizan por poseer un alto contenido de fitonutrientes. Éstos son químicos producidos por las mismas plantas y frutas. El desarrollo de esta sustancia ayuda a protegerlas de los rayos UV e insectos. En el caso de los humanos, el consumo de los fitonutrientes es igual de beneficioso, e incluso más. Su ingesta contribuye a aumentar las defensas en las células, lo cual permite que éstas se recuperen de cualquier daño causado por un deterioro genético. De ahí que el doctor Mills afirme que una alimentación balanceada y rica en vegetales y frutas, ayuda a prevenir enfermedades mortales como el cáncer. 

Finalmente, Mills nos recuerda que la investigación científica ha demostrado en numerosas ocasiones que las dietas basadas en alimentos naturales favorecen que el sistema inmunológico funcione notablemente mejor, es decir, permiten a nuestro cuerpo estar más fortalecido frente a cualquier enfermedad.

Muchas veces creemos que estamos sentenciados por la herencia familiar (y la creencia, a veces, es más poderosa que cualquier síntoma), cuando en la mayoría de los casos, es nuestra elección de alimentación (y estilo de vida) lo que más nos afecta. Si el doctor Mills está en lo cierto, la oportunidad de hackear nuestra realidad se encuentra en tan sólo un bocado



Dietas saludables por país: ¿cómo incluir sus beneficios en tus comidas?

No importa que no vivas en estos países, puedes retomar ingredientes de su cocina para cuidar tu salud.

La cultura culinaria de un país influye mucho en la salud de sus habitantes. Por eso, algunos países como Italia, Grecia o Japón tienen largas expectativas de vida para su población, de 80 años o más.

Además, estos países tienen menos índices de diabetes tipo 2 y otras enfermedades relacionadas a la mala alimentación, como la obesidad, misma que ya es toda una epidemia en algunos países, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿Qué hace diferentes a estos países?

La buena salud y condición física provienen no sólo de los ingredientes utilizados en la cocina de cada región, sino de otros hábitos, como comer despacio, comer poca cantidad y muchas porciones a lo largo del día, o acompañar la comida con bebidas saludables como el té o el vino.

Pero también —y quizás esto sea lo más importante— influye el hecho de que las dietas que se han probado como las más saludables, de acuerdo con estudios como el de la revista británica The Lancet Global Healthincluyen menos productos procesados en sus ingredientes.

Aquí te mostramos algunas de las dietas más saludables según dicho estudio, y cómo puedes incorporar lo que más te guste de cada una a tu menú.

 

Dieta mediterránea

Pertenece a la cultura magrebí, jordana, otomana, griega, italiana, provenzal (sur de Francia) y española. Incluye muchos granos enteros que se hallan en el pan, así como hortalizas, frutas y pescado, todo aderezado y preparado con aceite de olivo, la principal fuente de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas que aumentan el colesterol bueno. Es común acompañar la comida mediterránea con una o dos copas de vino, un gran antioxidante natural.

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Puedes agregar los beneficios de la comida mediterránea a tu dieta optando por panes ricos en granos enteros y añadiendo aceite de olivo a tus comidas. Y como los italianos: debes disfrutar cada bocado y comer lentamente para cuidar tu sistema digestivo.

 

Dieta japonesa

Este pequeño país hizo de los elementos de la cocina asiática una específica cultura culinaria con sus propias y deliciosas características. Además, dentro de la comida del continente es de las más sanas y ligeras, pues está repleta de pescado fresco, alga marina, hongos y arroz, que es la principal fuente de carbohidratos complejos de los japoneses.

Si quieres añadir los beneficios de la dieta japonesa a tu menú pero ya consumes carbohidratos de otras fuentes, te recomendamos más el arroz integral. Pero puedes adoptar ingredientes de la cultura culinaria de este país, como el alga marina, un depurador natural que está lleno de minerales y vitaminas y que puedes usar en ensaladas o poner sobre arroz integral para comerlo con salsa de soya. Acompáñalo con una taza de té verde, bebida antienvejecimiento y depuradora.

 

África Occidental

La dieta de Chad, Mali y Sierra Leona está en los tres primeros lugares en los resultado de la investigación de The Lancet Global Health, y pertenece a África Occidental. Esto es porque la comida de esta región es una comida llena de fibra y ácidos grasos omega 3 que se encuentran en los granos enteros, pescados y carnes magras, así como en los cacahuates que utilizan los africanos en diversos guisados.

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Puedes hacer lo mismo y poner cacahuate a tus guisados o ensaladas, lo cual les da un toque delicioso y exótico. O puedes incluir el ñame a tu dieta, un tubérculo parecido a la papa pero con propiedades diuréticas y que fortalece las defensas, mismo que puedes usar en sopas y otros platillos.

 

¿Y en América Latina? 

América Latina no es considerada por el estudio de The Lancet Global Health como una región de dieta sana, pero se mantiene en la media. Por otra parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura  (FAO) realizó un estudio mediante el proyecto “Panorama de la Seguridad Alimentaria en América Latina y el Caribe” en el 2016, en el que se buscaba saber cuáles eran los problemas más graves a los que se enfrenta el continente en materia de dietas y salud; en él se destacó que el mayor obstáculo para tener una dieta sana es la economía, y no la cultura culinaria.

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Y es que países del continente como México, Costa Rica y Cuba basan sus dietas en el equilibrio que les brinda el frijol y el arroz como fuente de carbohidratos, el maíz como fuente de fibra, la fruta tropical como fuente de vitaminas y la carne e incluso los insectos como fuente proteica. En realidad, la alta ingesta de productos baratos y ultraprocesados, con alto contenido de azúcar, grasa y sal, son lo que vuelve nociva a la dieta latinoamericana, y no sus elementos primigenios, que son por demás saludables. 

Pero mientras mantengamos esos productos industrializados fuera de nuestro consumo cotidiano y tengamos una dieta equilibrada, abierta a incluir nuevos y sanos ingredientes naturales como los de la comida mediterránea, japonesa y africana, podemos estar seguros de que tendremos una salud óptima, acompañada de un menú variado y delicioso.

 

* Fuente: Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe 2016, FAO.

 

* Imágenes: 1) y 2) Pxhere; 3) Pixabay 4) Istockphoto; 5) Flickr William Neuheisel