Así lucen los menús de las escuelas del mundo (y lo que nos dicen de cada país)

La apariencia de los alimentos servidos en las escuelas y lo que con ello se infiere de cada cultura y su nutrición.

Con la globalización, los hábitos alimenticios en el mundo han ido unificándose; un fenómeno que no necesariamente ha favorecido a la nutrición, como lo muestran algunos eruditos en la materia. Aún así, muchos países siguen conservando sus propias preferencias gastronómicas, y desde uno de los clichés más usuales, los casi siempre rechazados menús alimenticios de las escuelas, se notan esos distintos usos culinarios. 

El restaurante Sweetgreen en un proyecto fotográfico se propuso hacer un comparativo ilustrativo de las diferencias en cuanto a los menús ofrecidos en las distintas escuelas del mundo. Algunos como los de Estados Unidos y Ucrania aparecen como especial y aparentemente insípidos. ¿Pero qué nos dicen estas imágenes más allá de los sabores, de la variedad nutrimental de cada país? Sin duda los platillos más variados son los más acertados: si recordamos el famoso método del plato, una mitad deberá contener verduras y frutas, y la otra deberá estar dividida entre carbohidratos y proteínas (ya sean animales o vegetales). 

Con las siguientes fotografías podrás darte una idea.

 

 



La vergüenza tiene una sorprendente (y humillante) función social

La vergüenza que sentimos frente a la devaluación social asegura la cohesión y unidad del grupo (pero también impide la innovación).

¿Has soñado que estás de pie frente a toda tu escuela sin ropa? ¿Has hecho algo que te ha provocado vergüenza? Según un nuevo estudio realizado en 15 sociedades distintas del planeta, esa incómoda sensación de deshonra y humillación podría ser un rasgo importante para mantener la cohesión social.

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Anna Dunn

Daniel Sznycer y un equipo de investigadores de la Universidad de Montreal, en Canadá, analizaron las concepciones de la culpa y la vergüenza de 899 participantes de 15 sociedades distintas, del Ecuador a Siberia. Aplicaron un cuestionario de 12 situaciones hipotéticas sobre cuánta vergüenza sentirían por otra persona de su mismo género si estos fueran flojos, feos o cometieran actos ilegales, como robar.

Los participantes también debían evaluar estas situaciones hipotéticas en una escala de cuatro puntos, según qué tan devaluada socialmente estaría una persona que incurriera en ellos. Como grupo de control, los investigadores le preguntaron a otro grupo de participantes de cada comunidad cómo se evaluarían a sí mismos si incurrieran en dichas situaciones hipotéticas.

Los investigadores encontraron una conexión importante entre el nivel de vergüenza que despertaron los comportamientos hipotéticos y el grado de devaluación social con que se penalizaría a quienes incurrieran en ellos. Para efectos del estudio, esto tiene la implicación de una “selección natural” al interior de una sociedad.
Y no se trata solamente de una sociedad, sino de un rasgo compartido. En el estudio puede leerse: 

El hecho de que el mismo patrón se encuentre en comunidades tan mutuamente remotas, sugiere que la coincidencia de la vergüenza con la devaluación pública es un rasgo inherente producido por la selección [natural], y no un producto del contacto cultural o de evolución cultural convergente.

Esto quiere decir que la vergüenza es, de alguna manera, necesaria para mantener la cohesión e identidad del grupo; una forma en la que los individuos son señalados por incurrir en prácticas que pongan en peligro la identidad del grupo, y en muchas ocasiones, también un motivo de expulsión del grupo mismo.

Como mecanismo para la toma de decisiones, la vergüenza busca prevenir nuestra expulsión del grupo al advertirnos del sentimiento de devaluación que podemos experimentar al romper una regla, así como para llevarnos a actuar de acuerdo a los intereses de largo plazo del grupo.

Habría que pensar, sin embargo, que en la era actual en la que vivimos, la culpa y la vergüenza también funcionan como mecanismos de control al interior de cada individuo. Y después de todo, ¿los grandes inventores y artistas no han tenido que remontar la vergüenza y padecer la “letra escarlata” de la humillación con el fin de innovar?

 

 

*Ilustración principal: © Eleonor Davis



¡No apartes la vista del cielo! Lluvia de estrellas Oriónidas el 21 y 22 de octubre

Este mes, el cielo será escenario de una lluvia de estrellas. ¿Cómo, cuándo y dónde ver el espectáculo de las Oriónidas?

Los meteoros que adornarán el cielo nocturno del 21 al 22 de octubre son de los más veloces en su tipo. Si alzas la vista este fin de semana podrás observar la caída de entre 15 y 20 estrellas fugaces por hora. 

Lo que hace más especiales a las Oriónidas es que realmente son trozos del famosísimo Cometa Halley, que pasa por la Tierra cada 76 o 76 años. Deben su nombre a la constelación Orión, punto desde el cual irradian. 

¿Quieres aprovechar al máximo este regalo del cielo? Aquí va todo lo que necesitas saber:

¿Dónde verlas?

No necesitas vivir en otro país para admirar esta magnífica lluvia de luces: las Oriónidas son visibles en cualquier parte del mundo. Como ocurre con todos los fenómenos nocturnos, lo ideal es alejarse lo más posible de las luces artificiales. Si vives en una gran ciudad, lleva tu manta o silla hacia un punto apartado en el que el cielo se vea completamente oscuro. 

¿Cuándo?

Aunque se predice que los días con más estrellas serán el 21 y 22 de octubre, será posible admirarlas desde la noche del 20. No olvides que el mejor horario para verlas es en la madrugada. Es posible que el brillo de la luna obstaculice la visión, por lo que se recomienda salir poco antes del amanecer entre 2 y 3 am, cuando la luna se haya ocultado. 

Sobre todo…ten paciencia

Tómate unos 20 minutos para que tus ojos se ajusten a la oscuridad y dedica por lo menos una hora a tu cita con el cielo. No desesperes: los rastros de luz que las Oriónidas pintarán en el firmamento son la mejor recompensa