A que no imaginabas que estos alimentos contienen tanta sal

Al rededor del 70% de la sal que consumimos viene de alimentos procesados (algunos que no parecen contener tanta) y comida rápida.

En los últimos años se ha develado cómo la sal y el azúcar se han convertido en silenciosas drogas de nuestra época. Sobre todo los alimentos industrializados contienen grandes cantidades de estos dos compuestos, en parte porque estos sabores son adictivos, y como intuirás están presentes en la mayor parte de la comida chatarra. 

En el caso de la sal, uno de sus grandes perjuicios es que esta contiene altas cantidades de sodio y tu cuerpo necesita solo cierta dosis diaria: 2,300 mg si eres un adulto sano. La parte escabrosa llega porque la mayoría de los alimentos comunes contienen sodio también. Así que si ingieres de jalón mucho sodio con un solo alimento, es muy probable que sobrepases los niveles que necesitas cuando consumas otros alimentos. Como un dato sorprendente, si el consumo de sal se redujera en seis gramos diarios podrían evitarse cerca de 2.5 millones de muertes cada año

Seguramente al pensar en alimentos que contengan mucha sal se te vienen a la cabeza básicos como las hamburguesas, las patatas fritas o los embutidos. Pero hay otros productos más discretos que contienen mucha sal, y por lo tanto sodio. 

Te los compartimos para que puedas cuidar tu dieta con estos datos:

*Como recomendación básica checa las etiquetas de los productos, si indican un VD de 20% o más, entonces ese alimento contiene mucho sodio.

Salsas y aderezos:  

Como la mayonesa, mostaza o Kétchup. Suelen tener un promedio de unos 1356 miligramos de sodio por cada 100 gramos.

 

Quesos: 

Una porción suele estar compuesta por un 3.9% de sal (puedes conseguir algunos sin sal).

 

Cereales industriales: 

Como Special K, All Bran o Kellogg´s en general.

 

Mantequilla: 

Tiene 100g de sodio por cada 286 g.

 

Margarina: 

100 g por 959 g.

 

Panes y Bollos:

Aunque no parezca, contienen mucha sal.

 

Latas de Tomate en Conserva: 

100g por cada 420g.

 

Aves y animales de granja: 

Una porción te aporta el 4.5%  del sodio recomendado a diario.



¿Qué tan saludables son la sal y el azucar refinados?

Consumir sal y azucar refinados tiene consecuencias importantes en la salud, aquí te explicamos por qué.

Diario y a toda hora vemos estos productos. Los encontramos en los jugos artificiales del desayuno, en las galletitas o papitas del lunch, en las garnachas de la comida, y en el pancito dulce de la merienda o cena. La sal y el azúcar refinados —o blancos— son los productos que, al haber pasado por cierto proceso químico, alteran tanto el sabor como la estructura del alimento en el cual se agregó.

De acuerdo con World Health Organization —who— y Food and Agriculture Organization of the United Nations —fao—, ninguno de estos productos contienen vitaminas, minerales o proteínas. Esto es debido a que, al momento de introducirlos en el proceso de refinamiento y blanqueamiento, pierden nutrientes como la fibra y los fotoquímicos antioxidantes, entre otros. El cuerpo no puede utilizarlos ya que carecen de los minerales necesarios para metabolizar los carbohidratos. Es decir que sí aportan energía, sin embargo sólo se tratan de “calorías vacías”.[1] Además, absorben las reservas orgánicas que el cuerpo contiene para el proceso de digestión, como los minerales, la vitamina B, aminoácidos, etcétera.

En el caso del azúcar blanco, el proceso de refinamiento y blanqueamiento produce una sustancia química completamente artificial, llamada sacarosa. Estudios publicados en The New England Journal of Medicine y en la Biblioteca Virtual en Salud de Cuba indican que el uso de este producto químico predispone a enfermedades como: caries dental; sobredemanda de las vitaminas B, provocando su déficit en el cuerpo; hipertrigliceridemia y asterosclerosis, los cuales se caracterizan por la acumulación de grasas en los triglicéridos y las paredes arteriales; además de obesidad y diabetes mellitus, entre otros.

Mientras que en caso de la sal refinada (o de mesa), su uso constante produce que los niveles de sodio en la sangre aumente, generando que la presión sanguínea también. Esto traería como consecuencia un ataque cardiaco o una cardiopatía isquémica, la cual es la primera causa de muerte a nivel mundial y nacional, e incluso cáncer en el estómago.

Es importante tener en consideración que las consecuencias de ambos productos químicos se derivan de otros factores, como: la edad, la antecedentes familiares, la (in)actividad física, la obesidad, el inadecuado consumo de potasio, frutas y verduras, e inclusive el abuso de sustancias.

¿Y entonces cuáles son las sustancias saludables?

A diferencia de los productos que pasaron por un proceso químico, los alimentos naturales son aquellos que proporcionan los nutrientes necesarios para que el cuerpo funcione adecuadamente. Por ejemplo, el azúcar mascabada es una de las alternativas que mayor conserva las propiedades nutritivas de la caña; mientras que, del otro lado, hay más opciones en relación con la sal, ya que encontramos también la sal rosa, la sal kosher, la flor de sal y la sal negra.