5 enfermedades mentales que compartimos los animales y los seres humanos

Conocer los tipos de males que pueden aquejar la mente de ambas especies puede hacer que los cuidemos aún más.

Desde hace unos años, curiosamente, algunos animales han estado siendo diagnosticados con algunas enfermedades mentales que los seres humanos padecemos. Según Laurel Braitman, autora del libro Animal Madness, existen algunas enfermedades mentales que, de hecho, los animales y los seres humanos experimentamos similarmente (aunque también apunta a que no es del todo correcto intentar estudiar a los animales desde nuestros propios conceptos y lo que nos pasa a nosotros). 

Aquí algunas enfermedades que, según esta especialista, compartimos los humanos y los animales:

 

Corazón roto

Tanto en humanos como en animales está documentado cómo en algunos casos, cuando muere un ser extremadamente cercano, también muere poco tiempo después su compañero. Lo anterior se ha corroborado, en el caso de los animales, sobre todo en zoológicos. El dolor de la pérdida de un ser querido, en ocasiones no puede ser soportado por el mismo organismo. 

 

Locura

La locura puede ser un término muy amplio, pero básicamente se refiere a perder capacidades sociales por un trastorno que nos impide volver del mundo interior hacia el exterior. Según esta autora, algunos perros pueden llegar a la locura por soledad; también, algunos animales que han llevado una vida de abuso pueden llegar a tener este trastorno.

 

Desórdenes obsesivo-compulsivos

¿Alguna vez has visto a tu perro hacer cosas que no solía hacer, como rascarse frenéticamente alguna parte del cuerpo, o a algún pájaro que comienza a desplumarse de un día a otro sin parar de hacerlo? Esto también tiene que ver con el mismo desorden que los humanos experimentamos. 

 

Fobias

Sí, las fobias existen tanto en humanos como en animales, y pueden ser igual de extrañas y absurdas en ambos casos. Por ejemplo, los caballos pueden desarrollar fobia a las bolsas de plástico. Por otra parte se ha documentado que algunos gatos han desarrollado una fobia por algunas cucharas, o algunos perros a las tormentas de relámpagos. La solución, tanto en animales como en humanos, es la terapia. 

 

Desórdenes de estrés postraumático

Un animal que es expuesto a un estrés o a vivencias traumáticas, como usarlo para experimentos farmacéuticos o enfrentarlo a un arduo entrenamiento para circo, puede posteriormente padecer una enfermedad como esta, que es justo una reacción a una vivencia fuerte, como en el caso de los humanos. 



Los animales también viven un luto por la muerte; estudios

Visitar a sus muertos, respetar el sitio en que dormían, sentirse deprimidos, entre otras expresiones.

Cada vez más encontramos que los animales tienen emociones más complejas de lo que creíamos. Sienten amor y también apego, en ocasiones hacia los humanos, y sin duda hacia su especie. La muerte, esta separación abrupta, también les causa emociones y procesos; un, al menos tiempo de adaptación, a ese hueco que ha quedado…

También, en el reino animal, existen algunas especies más emocionales y empáticas que otras, y es en la observación de la vida de estas cuando encontramos más sobre sus emociones, afectos y sus lutos respecto a la muerte. Aquí algunos ejemplos:

Chimpancés:

Esta foto fue documentada para  ABC por la fotógrafa Monica Szcupider. Cuando murió esta miembro del grupo, los chimpancés mostraron durante días una cualidad no muy común en su naturaleza; el silencio, una especie de tributo o de estado de ánimo compartido por la muerte de Dorothy.

chimps-mourning

Jirafas:

Se han documentado varios casos de jirafas que custodian durante días los cuerpos de sus muertos, e incluso hacen adecuaciones a su lenguaje corporal, como el hecho de separar sus patas para agacharse y lamer a sus crías, movimiento usualmente que solo hacen para comer. Las jirafas, además,  sobre todo los hembras, suelen no separarse las manadas; custodiar a sus crías muertas quizá es el único momento en que hacen esto, como en el caso estudiado por la bióloga Zoe Muller en parque Soysambu Conservancy en Kenia en 2010.

Gatos:

Aunque suelen ser solitarios, ha sido documentado cómo resienten la muerte de un cercano, sea de su especie o incluso de algún amigo de otra en el zoológico.El siguiente video es una muestra muy conmovedora de ello.

Elefantes:

Investigadores del Fondo Amboseli para Elefantes, en Nairobi, y de la Escuela de Ciencias de la Vida de la Universidad de Sussex, Inglaterra, en 2005, encontraron que los elefantes vuelven al lugar donde yacen los restos de sus muertos sistemáticamente, aunque hayan pasado ya meses o años. Una especie de visita fiel. Los elefantes además han probado llorar, enterrar o cubrir a sus muertos, sufrir depresión, y hasta perder el apetito luego de una muerte cercana. 



¿Por qué lloran los animales?

Algunos animales, sobretodo los elefantes, lloran en respuesta a una pérdida o por estrés y miedo.

El llanto es una manifestación de la tristeza y permite que “desahoguemos” las emociones que nos afligen en ese momento. Pero también es un mecanismo que entrega un mensaje al mundo exterior. Si vemos a alguien llorar nos dirigimos a él de cierta manera, y en la mayoría de las ocasiones nos acercamos íntimamente a él. Nos conmueven sus lágrimas porque todos hemos llorado. Ahora, ¿qué pasa cuando los animales lloran?

Es un hecho que muchos animales, sobretodo los mamíferos, lloran ya sea por pérdida de contacto protector (cuando pierden a su madre o a su hijo, por ejemplo) o por estrés.

Recientemente se reportó que un elefante recién nacido en la Reserva Natural de Animales Salvajes Shendiaoshan lloró inconsolablemente por cinco horas después de haber sido pisoteado por su madre y luego rechazado por ella.

“Podría ser una respuesta de conexión al no sentir tacto”, apuntó Bekoff, profesor de ecología en la Universidad de Colorado. Para los elefantes y humanos bebé, llorar esta probablemente más conectado con el estrés que con la tristeza. Pero el estrés es una emoción.

El llanto es una manifestación muy triste de presenciar, sobretodo si viene de un animal indefenso o un humano bebé. Pero ello no significa que los perros, por ejemplo, o las gallinas, no sientan tristeza (los que tenemos perro sabemos qué tanto pueden llegar a extrañar o a sufrir). Todo esto solo se añade a la confirmada teoría de que los animales tienen consciencia.