10 cosas que no deberías cocinar con aceite de oliva

Su punto de resistencia al calor antes de quemarse es menor al de otros tipos de aceites. Cuando se quema puede tornarse dañino.

El aceite de oliva se volvió en los últimos años muy popular para cocinar, por sus propiedades que rayan en distintos campos como prevenir las enfermedades cardiovasculares, favorecer la función digestiva, la correcta mineralización de los huesos, etc. Sin embargo, también es conocido cómo su punto de humo, literalmente el momento en que este se quema, es más bajo que otro tipo de aceites (se ubica entre los 162.78 y los 190.56º C, mientras otros como el de alazor o cártamo se queman hasta los 246 -260ºC). 

El problema con que el aceite de oliva llegue a su punto de humo es que sus propiedades se degradan y comienza a generar efectos nocivos para la salud. Para cocinar alimentos que requieren de altos grados de calor lo mejor es hacerlo con otro tipo de aceites como el de aceite de canola o de colza, el de soya o el de girasol. 

Cocinar con aceite de oliva, así, puede ser nutritivo, pero solo si realmente cuidamos que no se queme, y para ello, es preferible que los siguientes alimentos, por el grado de calentamiento que requieren, evites cocinarlos con aceite de oliva: 

 

Para hacer carne ahumada

Cocer y asar Pescado  

Cocer y asar Puerco  

Carne de Hamburguesa

Pollo rostizado

Vegetales (si tienes qué cocinarlos arriba de 204ºC)

Patatas fritas

Pollo frito 

Comida Oriental frita

Casi cualquier cosa frita



El aceite de palma puede ser sustentable (y sería una gran noticia para todos)

La industria del aceite de palma es muy dañina para el ambiente. Pero, ¿puede hacerse sustentable? Los expertos opinan que sí.

Seguro has consumido aceite de palma hoy sin saberlo. Este ingrediente puede encontrarse fácilmente en la mitad de los productos que se consumen a diario: en cosméticos, pasta de dientes e incluso la comida de tu perro.

Se esconde bajo nombres imperceptibles, pero sus efectos en el ambiente son más que notorios.

También en Ecoosfera: Aceite de palma, ¿cómo reconocer los productos que lo usan y por qué deberías reducir su consumo?

 

¿Cómo daña al ambiente?

La producción del aceite de palma se concentra en algunos de los ecosistemas más vulnerables del mundo. Los bosques selváticos de Indonesia, Malasia y Papúa Nueva Guinea son hogar de especies en peligro de extinguirse. La deforestación que impulsa la industria de este aceite ya ha provocado la pérdida de 31 millones de hectáreas de bosque; es decir, el 11% de la extensión total. Y Latinoamérica no es la excepción. 

La controversia alrededor de este producto ha sido grande. Por poner un ejemplo: recientemente, se negó el permiso para que en la televisión local se transmitiera un comercial navideño en Islandia en contra del consumo del aceite.

A pesar de los daños, para muchas empresas se ha vuelto imprescindible. Gracias a la perenne presión de grupos como Greenpeace, se han hecho esfuerzos por hacer más sustentable la producción de este aceite, pero, ¿es esto posible?

 

¿Puede ser sustentable?

La industria del aceite de palma no sólo diezma selvas: desplaza a poblaciones nativas, contamina la atmósfera con el dióxido de carbono que producen sus quemas y está llevando a especies como el orangután a la extinción definitiva. Esto se ha extendido hasta México, donde la siembra de palma está cambiando la forma de vida de las especies animales y de las personas.

Las medidas que la RSPO ha concertado con algunas de las empresas que más extraen aceite es que se alejen de los bosques que tienen un alto valor de conservación. El problema es que esta categoría es vaga, y muchas compañías colocan el sello de “certificado como sustentable” en sus productos sin atenerse realmente a los acuerdos.

A pesar de todo, el potencial sustentable del aceite de palma es grande, según expresa el líder del grupo Conservation International. Los árboles producen una cantidad de aceite considerable para el poco espacio que necesitan. La diferencia es notable en comparación con otros tipos de aceite disponibles en el mercado, como el aceite de coco.

 

Quizá boicotearlo no es la solución

El problema parece no estar tanto en el aceite mismo sino en la zona en que se planta. Según la revista National Geographic, boicotearlo sería una decisión muy poco sabia: otro tipo de cultivos consumirían más tierra (y generarían los mismos problemas), además de que la economía en todo el sudeste de Asia se vería afectada. 

Erradicar por completo la industria, además de difícil, significaría una reducción en la calidad de vida de muchas provincias de la región. Por ello, la recomendación de asociaciones como Carbon Disclosure Project aboga más bien por mejorar las condiciones de producción que ya existen. 

La Union of Concerned Scientists sugiere que las plantaciones se realicen en tierras que no contengan bosques -por ejemplo, en Brasil, se están haciendo ya en terrenos destinados a la ganadería-. Otra alternativa es mover su producción a áreas que ya han sido deforestadas.

 

Acciones que puedes tomar

Mientras tanto, se puede contribuir a la causa modificando los hábitos de consumo. Antes de comprar, hay que informarse: en este artículo encontrarás consejos para evitar los productos que llevan aceite de palma.

Estamos ante un tema que no tiene una sola solución sencilla. Quizá lo más importante es recordar que incluso la situación más enrevesada tiene ciertos matices. El aceite de palma es nocivo; pero también es indispensable para la economía de los países productores. Hacer más sustentable su extracción será difícil, pero es factible y definitivamente necesario para el futuro del planeta.



Aceite de palma: ¿cómo reconocer los productos que lo usan y por qué deberías reducir su consumo?

El mundo necesita más personas como tú: conscientes de su consumo. El aceite de palma está en mucho de lo que consumes, es un riesgo para tu salud y está acabando con el planeta…

El aceite de palma  se obtiene de la fruta de la palma africana, y es el segundo aceite más consumido después del aceite de soya. Su producción se ha vuelto violenta, pues cada vez más corporaciones alimentarias (pero también de cosméticos y agrocombustibles) utilizan esta materia prima, y presionan para que cada vez más hectáreas de bosque sean devoradas por la siembra de palma africana. 

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De acuerdo con investigaciones de Mongabay, la siembra de palma para la extracción de aceite está haciendo modificaciones irreparables en la vida de las especies que viven en estos territorios y en la de las personas que los habitan. 

Por eso, las turberas y selvas tropicales en países como Indonesia, o en América Latina, están enfrentando una degradación biológica sin precedentes, con la quema y deforestación de los bosques que implica la obtención del aceite de palma. Todo esto ha sido ampliamente documentado por Greenpeace en los últimos años. Además, su producción es altamente contaminante, debido a la quema de combustibles necesaria para ello, lo cuales causan altos niveles de contaminación atmosférica.

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Seguramente has escuchado sobre los muchos animales que están en peligro de extinción; por ejemplo, en Sumatra y Malasia. En estas zonas es donde más animales están en riesgo –desde rinocerontes y elefantes hasta tigres y orangutanes y su extinción parece un porvenir definitivo.

En el estado de Chiapas, en México, la siembra de palma no sólo está acabando con hectáreas de selva de reserva natural sino que está cambiando las formas de vida de las personas donde, por ejemplo, en vez de producir café de manera local se trabaja para extraer aceite de palma para la industria. Estos son tan sólo ejemplos de lo que está provocando la extracción del aceite de palma.

 

¿Por qué está pasando esto?

Porque cada vez más empresas demandan este aceite para la fabricación de sus productos.

 

¿Tiene alguna repercusión en mi salud?

Sí, el aceite de palma también implica riesgos para nuestra salud, sobre todo al ser consumido en exceso (y dada su preeminencia en la industria alimenticia, esto suele ocurrir). Según varios estudios del Center for Science in the Public Interest, el aceite de palma puede contribuir en el desarrollo de problemas cardiovasculares y otras enfermedades metabólicas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ha puesto al mismo nivel de peligrosidad que los ácidos grasos saturados, pues además está compuesto de 45% de éstos, y de sólo 10% de grasas poliinsaturadas, que son las que contienen las nueces o el salmón.

 

¿Se puede evitar el aceite de palma?

Esto no es nada fácil pues, como suele pasar en la industria alimentaria, los ingredientes nocivos nos son impuestos y, una vez que se sabe lo dañinos que son, suelen esconderse bajo seudónimos que pasan desapercibidos para los consumidores. Pero, para que puedas reconocerlos e intentar evadirlos, estos son los principales nombres bajo los cuales se etiqueta este aceite:

  • Aceite de palma
  • Aceite de palmiste
  • Grasa vegetal (palma)
  • Grasa vegetal fraccionada e hidrogenada de palmiste
  • Sodium Palmitate
  • Estearina de palma (Palm stearin)
  • Palmoleina u Oleina de palma (Palm olein)
  • Manteca de palma
  • Elaeis guineensis (nombre científico de la palma aceitera)

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Y estos son los ingredientes que pueden ser procedentes del mismo, y normalmente les encuentra en cosméticos:

  • Aceite o grasa vegetal (según la reciente legislación europea, ahora hay que indicar el tipo de grasa utilizada. Aún se puede encontrar en productos antiguos)
  • Ácido palmítico, o ácido hexadecanoico
  • Palmitato ascorbilo
  • Ácido esteárico
  • Glicerina
  • Glicerol
  • Sodium Laureth Sulfate
  • Sodium Lauryl Sulfate
  • Palmitoil (o Palmitoyl)
  • Glyceryl Stearate SE
  • Emulgente E472e,
  • Aditivo E160 (Betacaroteno) y similares (Carotenoides, Beta apocarotenal y Éster etílico)
  • Ácido Beta Apocarotenoico
  • Aditivo E570 – Ácidos grasos
  • Vitamina A palmitato o Palmitato de retinol

 

¿Qué alimentos contienen aceite de palma?

En su mayoría, alimentos procesados e industriales, como pueden ser galletas, bollería, cereales de desayuno, frituras, margarina (por eso es mejor siempre consumir mantequilla), chocolates, helados, comida precocida o instantánea, caldos e incluso leches en polvo.

Además de dejar de consumir estos productos, también podemos –y debemos– difundir esta información entre nuestros conocidos, tanto por la preservación del planeta como de la salud colectiva. Una alimentación basada en comida orgánica, autocultivada, y con mayor cantidad de frutas, verduras, nueces o ingredientes de origen local –como el chocolate no industrializado– puede hacernos innecesaria la tarea de estar hurgando en las etiquetas de los productos en busca del aceite de palma.

 

Acciones más allá de tu consumo

El planeta necesita más consumidores conscientes. A la par de evitar consumir, o por lo menos consumir en la menor medida posible productos con aceite de palma, también podemos contribuir con organizaciones que se encargan de la investigación y difusión de esta situación a través de medios digitales. Una de ellas es Carro de Combate. Y por supuesto, existen organizaciones en varios países que buscan regular esta situación (por ejemplo, en lo que concierne al etiquetado de los productos), a las cuales también puedes seguir para firmar sus peticiones, como en México la asociación El Poder del Consumidor.

Antes de comprar, de consumir, infórmate, y no permitas que sea tu grano de arena el que contribuya a la devastación de tu salud y el deterioro del planeta.