Mexicanos detienen una prestigiada muestra de arte por maltrato animal

El artista austriaco Hermann Nitsch ha sacrificado animales como parte de sus performance.

Muchas personas aún hoy son escépticas del activismo digital, o “de sillón”, como le llaman algunos. Sin embargo, gracias al internet podemos contactar a personas que comparten afinidades ideológicas, o al menos valores similares, para tejer demandas vía digital y dirigirlas a distintos actores. 

Este mes de enero, en México, un inédito evento sorprendió: en pocos días y gracias a una petición en línea, más de cinco mil mexicanos lograron la cancelación de la muestra del artista austriaco Hermann Nitsch, quien desafió el puritanismo de su época con la corriente del accionismo vienés desde los años cincuenta. 

Sin embargo, sus obras han documentado performances donde el artista sacrifica animales, y las escenas ensangrentadas, eran parte de la crudeza de sus mensajes, lo que para muchos es brutal e injusto para con los animales y la clase de cultura que se busca: una que respete todo tipo de vida desde cualquier vertiente, incluyendo al arte (de ahí que también exista mucha polémica con el llamado bioarte). 

#PintaConTuPropiaSangre y #NoEresBienvenido son dos de los hasghtags que acompañaron la petición online para la cancelación del evento. El Museo Jumex ya tenía programada la inauguración de la muestra el 26 de febrero, y a pocos días de que iniciara el movimiento en contra de la muestra, los organizadores decidieron cancelarla sin explicaciones de por medio. 

La muestra no incluiría pinturas o trabajos relacionados a los trabajos que incluyen maltrato animal. Aún así, el movimiento social originado en torno a la exhibición causó sorpresivas reacciones y se trata de uno de los primeros casos en México en que es evidente la correlación entre movilización social y reacción a tal molestia: esta muestra fue cancelada mostrando cómo la manifestación puede incidir en el entorno. 

Algunas de las obras del artista que se presentarían en la muestra: 

19118-gde

 

19120-gde 

19117-gde

 

19122-gde

 

 Twitter de la Autora: @anapauladelatd

 

Autor: Ana Paula de la Torre
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional


Johnson & Johnson sabía desde hace décadas que su talco para bebé era cancerígeno

Difícil imaginar algo más siniestro que un grupo de ejecutivos persiguiendo ventas a costa de vidas humanas.

Sicarios, terroristas, genocidas, asesinos seriales y psicópatas activos. Uno pensaría que este breve listado de “roles” englobaría a lo más nocivo de la fauna humana, pero ¿dónde quedan esos ejecutivos que a costa de millones de vidas humanas, del futuro del planeta y de la salud colectiva, persiguen obscenamente mayores ganancias?

El pasado 14 de diciembre se confirmó, vía un reporte publicado por Reuters (que puedes consultar aquí), que la monumental Johnson & Johnson sabía por décadas que su masivamente popular talco para bebé contenía asbesto, una sustancia potencialmente cancerígena, y que en lugar de enmendar su fórmula –suponemos que en detrimento de sus ganancias–, hizo todo lo posible por ocultarlo.

El reporte de Reuters se basa en cientos de documentos internos de esta compañía, además de otros obtenidos a lo largo de juicios contra esta corporación y otros recopilados por periodistas y organizaciones. Todos estos documentos también fueron hechos públicos y puedes consultarlos aquí.

La pulverización de la ética y la moral

corporaciones-etica-salud-ambicion

¿Qué nos ha ocurrido como sociedad, incluso como especie, para llegar a escenarios como el que dibuja el caso Johnson & Johnson? ¿En qué momento permitimos el cultivo de grupos que privilegian el margen de rentabilidad de sus respectivas compañías por encima de la vida humana? ¿Cómo vamos a frenar a estos grupos e intereses para erradicarlos a la mayor brevedad posible? ¿Cómo pueden vivir, dormir y reproducirse personas que practican o solapan este tipo de políticas corporativas ? 

Un cambio de paradigma

consumo-responsable-etico-productos

Más allá de clamar por un castigo proporcional al daño cometido –si es que existe una pena de esas dimensiones–, y de condenar categóricamente el anti-espíritu que reina detrás de acciones como las de Johnson & Johnson, valdría la pena hacer de este funesto precedente un parteaguas en el papel que juegan las marcas y las compañías en el destino de nuestra especie y en la forma de relacionarnos con el planeta. 

Si los consumidores, es decir todos nosotros, castigamos a las marcas y compañías que atentan contra nuestra salud y la de nuestro entorno, que explotan a sus empleados y recurren a procesos productivos absolutamente irresponsables, que ponen su patológica búsqueda de ganancias por encima de cualquier otro factor y repercusión, entonces estarán irremediablemente condenadas a la extinción. Además, si en cambio premiamos a aquellas marcas y productos que abiertamente están esforzándose por cambiar el paradigma de ganancia a toda costa –aún cuando tengan una historia poco loable pero, hasta cierto punto, “entendible” por la falta de conciencia de momentos anteriores en la historia–, y sobretodo a aquellas iniciativas que desde su misma esencia están orientadas a ser sustentables, entonces este proceso podría acelerarse.   

No se trata necesariamente de inaugurar una cacería de brujas, aunque si de exigir legislaciones que impidan que estas prácticas sigan ocurriendo y castiguen, con toda severidad, a los infractores. En realidad se trata de hacerles entender a las grandes trasnacionales, y a las marcas en general, que si quieren aspirar al privilegio de nuestro consumo, entonces tienen que asegurarnos que el bienestar de todos los involucrados –empleados, consumidores, medioambiente– es prioritario en su operación. 

Esperamos pues que Johnson & Johnson, y muchos otros, paguen por el daño, por cierto irreversible, que le han ocasionado a la sociedad en su persecución de más jugosas ganancias; pero sobretodo deseamos que casos como este alimenten sustancialmente los nuevos y urgentes paradigmas de consumo responsable, ética corporativa y humanización del mercado.   

Si quieres saber cómo convertirte en un consumidor responsable, y por lo tanto en un agente evolutivo, haz click aquí

 



“Sea Walls: Murals for Oceans”, activismo artístico para proteger la vida marina

“Sea Walls: Murals for Oceans”, el festival de arte y conciencia que tiene lugar en Isla Mujeres (México)

Hace 1 mes un grupo de artistas se reunió en Sea Walls: Murals for Oceans, el festival de arte y conciencia que tiene lugar en Isla Mujeres (México). Este proyecto artístico creado por PangeaSeed tiene como objetivo proteger tiburones, vida marina y océanos.

Dentro de este concepto, llamado ARTivism, se pretende generar una toma de conciencia que mezcle el activismo ecológico y el arte. El mensaje principal es incentivar la conservación marina a como dé lugar.

Para lograrlo se creó este proyecto en Isla Mujeres, para que 15 artistas internacionales crearan 14 murales que exploren la belleza del mar y sus criaturas. Y para volverlo más interesante, el tema principal eran las especies en peligro de extinción, según la International Union for Conservation of Nature’s Red List.