Imágenes de la naturaleza que se asemejan a los escenarios de los cuentos clásicos (FOTOS)

El fotógrafo alemán Kilian Schönberger presenta una serie de las imágenes de la naturaleza en tributo a los hermanos Grimm.

Muchos de los cuentos clásicos, cuyas raíces fueron historias un tanto macabras, fueron creadas en los países nórdicos. Por lo anterior, aspectos como las hadas o los gnomos aparecen comúnmente; también los castillos y la neblina. Todos estos paisajes quedaron impresos en el subconsciente colectivo como escenarios míticos y de ensueño, rodeados de halos de fantasía. 

Más allá del cliché de los cuentos de hadas, muchos paisajes nórdicos son realmente arrobadores: dan la impresión de ser espacios situados en la cima de la Tierra, donde se descubren los secretos de la existencia y pareciera tenerse contacto con una revelación mística. 

Para agrupar en una misma serie imágenes reales que memoran estos escenarios fabulosos, el fotógrafo alemán Kilian Schönberger ha viajado por las tierras que recuerdan los cuentos de los hermanos Grimm y ha creado la serie “Brothers Grimm Wanderings”. Se trata de un vestigio de sitios que parecían abocados a formar parte de una mitología, hubiesen o no sido sus precursores los escritores que los hicieron legendarios.



La vida y sus hechizantes detalles: estas son las mejores fotografías científicas del 2018

…y nos demuestran que un científico con una cámara se convierte en artista (y su musa es el mundo).

Desde una nebulosa en el espacio hasta el rocío matinal posado sobre una hoja: las fotografías que desde el 2015 ha premiado la Royal Society de Londres nos demuestran cuánto desconocemos aún del mundo. Pero también que existe una llave para desbloquear sus secretos, y esa es la curiosidad científica.

Porque existen muchos concursos que nos permiten observar al mundo desde distintas perspectivas. Algunos nos hacen volver a experimentar el asombro ante las diversas manifestaciones de la diversidad. Otros nos dejan sobrevolar por territorios que son lienzos de hermosas obras naturales. Pero el concurso de fotografía de la Royal Society de Londres nos da acceso a un mundo visto desde una perspectiva científica: quienes participan en este certamen no son artistas, sino científicos de diversas disciplinas.

Esto los hace capaces de captar imágenes a partir de su conocimiento sobre los más insólitos sucesos de la naturaleza, así como del estudio de procesos que van de lo microscópico a lo cósmico.

El concurso de fotografía de la Royal Society de Londres está dividido en cinco categorías: Astronomía, Comportamiento, Imágenes microscópicas, Ciencias de la Tierra y Ecología. Y nos deja claro que un científico con una cámara se convierte en un artista: su musa es el mundo. Aquí te mostramos a los ganadores de cada categoría y algunas otras de las fotografías más impactantes de este imperdible concurso.

Ganador del concurso y 1er lugar Astronomía

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“Three diamonds in the sky” // Petr Horálek (eclipse solar total del 3 de noviembre) “Cuando comenzó el eclipse (en el lado izquierdo de la imagen), había dos partes de un anillo de diamante, lo cual era inusual. Esto es causado por el ángulo del diámetro del Luna; en este caso, de un eclipse híbrido. La magnitud de la cobertura desde Pakwero, Uganda, fue de solo 1,00259, lo que significa que la fotosfera del Sol podría brillar fácilmente sobre dos ubicaciones diferentes de la extremidad lunar al mismo tiempo. El próximo eclipse solar híbrido ocurrirá en abril de 2023 sobre Australia occidental e Indonesia”.

1er lugar Comportamiento

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“Courting Royals: two Royal Terns in courtship display” // Kristian Bell “Otra hermosa mañana en una hermosa playa en la costa de Florida inspiró a estos charranes reales a hacer un complicado baile de apareamiento. Fuera de la toma habían otros 20 charranes contemplando la escena”.

1er lugar Ciencias de la tierra

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“Cappadocia, Turkey: Born of Fire, Earth, Air, and Water” // Katharine Cashman. “Esta fotografía destaca el paisaje volcánico de Capadocia, Turquía. Fue creado por una erupción volcánica (fuego), está hecho de ceniza volcánica (tierra) y ha sido esculpido por el viento (aire) y el agua … la vista es desde un globo “

1er lugar Ecología

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“Waxwing and Rowan berries in the snow” // Alwin Hardenbol. “El ampelis europeo (Bombycilla garrulus) desean bayas del serbal de los cazadores (Sorbus aucuparia) en el invierno. Vuelan en grandes bandadas en busca de las bayas más deliciosas, pero son comedores quisquillosos y no solo buscan una baya. Se saltan ciertos árboles y posponen comer las bayas en otros para después. Sin embargo, eventualmente llegaron a los árboles justo afuera de mi oficina en Finlandia”.

1er lugar Imágenes microscópicas

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“Going round and round” // Dr. Leandro Lemgruber. “Dentro del Instituto de Infección, Inmunidad e Inflamación, los científicos e investigadores clínicos desarrollan diferentes líneas de investigación, desde la caracterización del sistema inmunológico hasta la comprensión de la biología celular de parásitos, virus y bacterias y su relación con sus anfitriones; con el objetivo de desarrollar nuevas terapias y tratos.
Un grupo de investigación (Maizels Laboratory) estudia la explotación del sistema inmunológico del huésped por los parásitos helmintos y cómo esto podría llevar a minimizar el riesgo de la autoinmunidad. El grupo hace uso de un parásito roedor modelo – Heligmosomoides polygyrus. El parásito adulto habita el espacio intestinal de su huésped y se enrolla estrechamente alrededor de las vellosidades intestinales. Aquí mostramos la superficie externa estriada de este helminto, la cutícula, observada mediante microscopía electrónica de barrido”.

Finalistas

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“Colossus” // Alejandro Román González.
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“Mars” // Roberto García Roa
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“The Orion Nebula” // Bernard Miller

 

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“Baby on Board” // Anton Soroky
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Broken window // Dr. Hamed Rajabi
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“Magic night” // Lorenzo Ragazzi.
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“Energy reserves in the Arctic” // Inês Leal
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“Facing the fate” // Enaut Izagirre

 



Sans Nom: un pálido recuerdo de la inmensidad

La serie fotográfica de Jean de Pomereu nos muestra cómo la naturaleza, a través de sus símbolos y formas, despierta la sabiduría más esencial: los recuerdos de lo infinito.

En algún momento entre la una y las cuatro de la mañana, cuando no hay viento y el ambiente se llena de una ligera neblina, los espacios captados por Jean de Pomereu en una región cercana a la Bahía Pridz (al este de la Antártida) son un oxímoron hecho paisaje. Es el retrato  de un espacio perfecto y nítido –un lugar que transmite un imponente sentido de pureza–, y a la vez, un lugar aterradoramente vacío, salvaje, inhóspito, un paisaje casi oscuro, a pesar de su blancura.

Jean de Pomereu estudió artes y conoció la Antártida en el 2003. Desde entonces ha vuelto en diferentes expediciones artísticas y científicas. Avalado por el Scott Polar Research Institute, ha trabajado en diversos proyectos editoriales sobre las primeras fotografías tomadas en este continente –que según historiadores fue descubierto por marineros europeos, a finales del siglo XVI, y que hasta hoy es el único que no se ha transformado en un país. 

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La serie Sans Nom, documenta un paisaje casi imaginario, innombrable, donde los contornos que separan a los icebergs del cielo se diluyen. El silencio que reina en el lugar se puede, paradójicamente, escuchar a través de las imágenes. Los icebergs son también monumentos al tiempo, cuerpos en constante transformación, derritiéndose lenta e irreversiblemente, para luego reintegrarse a los mares del sur.

En una segunda vista, estas estructuras podrían remitirnos a las ruinas de una civilización antigua, elegante. Los paisajes de Pomereu nos recuerdan eso que los románticos ingleses advirtieron en sus poemas: la naturaleza es una ventana al infinito y a la sabiduría más profunda, disponible para todos en la inmensidad del cielo, del mar o en la pequeñez de una roca o una flor. Según las palabras del artista, su fijación con la Antártida responde a: “…su capacidad de atraernos, un paso a la vez, hacia lo esencial.”

Y es verdad, a través de los vastos bloques de hielo, de su blancura e imponencia, el ojo humano se enfrenta con aquello que jamás podrá nombrarse. 

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