En México la diabetes se genera desde la niñez por estos motivos

Gran parte del problema tiene que ver con el consumo de alimentos insanos.

En México los hábitos alimenticios son pésimos: desde una alimentación altamente frita, hasta el hecho de que este país es el principal consumidor de bebidas azucaradas, pastelillos, cereales previamente azucarados, botanas y confitería. Todo lo anterior provoca que se trate de uno de los países con mayor obesidad en el mundo y con las mayores tasa de diabetes. 

Lo anterior se origina en gran medida en la infancia, ya que un niño obeso muy probablemente desarrollará diabetes. Está comprobado, por ejemplo, que las variaciones moderadas en el peso de niñas y niños entre ocho y nueve años, conllevan el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de diabetes a lo largo de su vida.

Aunque en México existe una estrategia nacional contra la obesidad, algunas organizaciones como El Poder del Consumidor han probado cómo los intereses comerciales siguen prevaleciendo por sobre la salud, pues el etiquetado de los alimentos sigue siendo engañoso y algunos productos dañinos portan incluso distintivos nutrimentales.

Tampoco se han etiquetado los recursos necesarios para la inhalación de bebederos de agua potable en las escuelas, lo que propicia el consumo de otras bebidas, muchas de ellas azucaradas. 

Si se lleva una alimentación balanceada desde la niñez, es muy poco probable que los niños desarrollen diabetes posteriormente. Esta enfermedad está  quizá más relacionada con la alimentación que con factores genéticos como suele creerse.



A México le cuesta más la obesidad que el robo de combustibles: OMS

En México hay una crisis de obesidad y está costando caro, señala un representante de la OMS.

La obesidad le cuesta caro a México. De hecho, le cuesta 7,800 millones de dólares al año, como lo expresó hace unos días Cristian Morales Fuhrimann, representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en México. Tratar las complicaciones de esta enfermedad genera incluso más gastos que el robo de combustibles.

Este dato preocupa más allá del ámbito financiero, pues señala un fuerte problema de salud a nivel nacional. De acuerdo con datos del INEGI, las enfermedades cardiovasculares representan el 24% de todas las muertes en México, mientras que el cáncer y la diabetes ocupan el 12% y 14%, respectivamente. ¿Qué tienen en común estos padecimientos? Todos están ligados a la obesidad.

Según el representante de la OMS, México tiene un ambiente “obesogénico”. Esto quiere decir que nuestra sociedad incentiva muchos de los hábitos que derivan en obesidad. Para comprobarlo, basta con que mires a tu alrededor. Los pasillos del supermercado se atiborran de productos ultraprocesados y no hay esquina que no anuncie algún alimento sobrecargado de azúcar, sodio o grasa.

Por eso, no sorprende que México sea el mayor consumidor de refresco en todo el mundo, con un promedio de 163,000 litros al año. El resto de América Latina no se queda atrás: la OMS señaló un incremento del 38% en el consumo de alimentos procesados entre 2000 y 2013.

 

¿Cuál es la solución?

Pese a que la obesidad parece ir en aumento, es una condición que se puede prevenir. Esto no es tan complicado, pero sí requiere de una motivación individual fuerte, aunada al apoyo de nuestras instituciones. México libra actualmente una doble batalla: la de ser un país en vías de desarrollo que además debe invertir millones en tratar las enfermedades que la propia desigualdad provoca.

Así, en un mismo hogar mexicano pueden convivir tanto adultos con obesidad como niños con desnutrición. Es un panorama difícil, pero definitivamente hay soluciones. México es uno de los países que se comprometió junto con la ONU a reducir su tasa de obesidad para el año 2030. Hay aún muchas maneras de conseguirlo.

En el ámbito colectivo, es importante luchar por que las políticas públicas se enfoquen más en la prevención que en tratar las consecuencias finales de la obesidad. Algunas medidas, como aumentar el impuesto a los productos procesados, han tenido buenos resultados en México. La meta más importante a cumplir es que el dinero utilizado en tratar la obesidad se redirija, más bien, a incentivar un modo de vida sano en todos los niveles. 

Lo más sencillo para cada uno de nosotros es empezar por el plano individual, pero es importante no caer en un sentimiento de culpa. Aunque muchos mexicanos crecimos con hábitos poco saludables, el cambio siempre es posible. Limitar o eliminar el consumo de azúcares y harinas refinadas, aumentar el consumo de verduras y realizar actividad física por lo menos 30 minutos al día son grandes formas de cuidarse. 



Prevenir la diabetes es posible con una dieta “verde” (Estudio)

Un cambio alimenticio puede significar prevención y sin duda una transformación de vida.

Otra razón para encontrarle el gusto a las verduras y empezar una dieta sana. Tras 16 semanas de consumir una dieta verde, los niveles de insulina se logran regular; esto de acuerdo a un estudio realizado por Physicians for Responsible Medicine (PCRM por sus siglas en inglés).

Los resultados de dicho estudio son alentadores y más para aquellos preocupados por atender una enfermedad como la diabetes, embolias o afecciones cardiovasculares. La Dra. Hana Kahleova, que lidera esta investigación, explica que:

La segregación de células beta y la sensibilidad de la insulina en periodos de ayuno se modifica al cabo de 16 semanas de mantener una dieta verde preventiva.

Desafortunadamente, tan solo en Occidente, se come a diario más del doble de alimentos cárnicos de los que requiere el cuerpo. El mundo entero, de hecho, consume carne en cantidades exacerbadas. Pero este tipo de dieta no solo es relevante como parte de una campaña para la prevención de enfermedades como la diabetes, también resulta de total beneficio para proteger el medioambiente y también la cría de animales.

La salud alimentaria se refleja en la capacidad productiva de las personas, por eso cada vez más nutriólogos y especialistas ven la forma de comer como una manera de prevenir enfermedades tanto en nosotros como en nuestra descendencia.

Al reconocer los beneficios de este régimen alimenticio, para las personas, pero también para la sociedad, limitar la ingesta de carne se plantea como un estilo de vida. Países como Bélgica, Inglaterra, Nueva Zelanda y China promueven entre la población consumir verduras a diario, esto también ayuda al bolsillo, ya que el costo de la proteína animal se dispara.

La diabetes es una pandemia y al año el costo de todos los efectos que produce esta enfermedad, es altísimo. Si el ayuno a intervalos y una alimentación más sana puede evitar los pinchazos de insulina, ¿no es algo que valdría la pena difundir y poner en práctica?

Al día, lo recomendable es ingerir seis porciones de alguna de estas verduras que abajo enlistamos:

Acelga cocida ½ taza

Apio 1 ½ t

Berros 1 t

Brócoli cocido ½ t

Calabaza 1 pza.

Chayote cocido ½ t

Chícharo cocido 2 Cdas.

Chile poblano 1 pza.

Ejote cocido ½ t

Espinaca cocida ½ t

Lechuga 3 t

Nopal 1 t

Pepino rebanado 1 ¼ t

Pimiento 1 pza.

Romeritos cocidos 1 t

Verdolaga cocida 1 t.