Una sola generación podría desaparecer estos milenarios (y maravillosos) ecosistemas

Los humanos han quemado, talado, intoxicado y destruido los tesoros de la naturaleza más rápido de lo que el planeta ha podido recuperarse

El mundo cuenta con espectaculares maravillas naturales, que incluyen desde bosques majestuosos hasta océanos infinitos. Estos ecosistemas han sobrevivido millones de años, creando la coexistencia de abundantes hábitats y numerosas especias.

No obstante, estos millones de años de historia podrían desaparecer en tan sólo unas décadas. Las razones ya son bien conocidas: la avaricia, el abuso del consumo de los recursos naturales y un solo culpable: nosotros.

Los humanos han quemado, talado, intoxicado y destruido los tesoros de la naturaleza más rápido de lo que el planeta ha podido recuperarse. Y a pesar de que la capacidad de resiliencia de este astro ha llegado a sus límites, la humanidad continua consumiendo los recursos naturales a niveles alarmantes.

Las consecuencias son evidentes: el cambio climático, la deforestación, la explotación de suelos, el consumo ilegal, las guerras. Todo esto está acabando con las maravillas del mundo, con esos lugares y animales que embellecen al planeta Tierra. Y en caso de que no se haga algo al respecto, probablemente en unas décadas estos sitios pasarán a la posteridad:

El Parque Nacional Everglades

Se convirtió en Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO desde 2010. Sin embargo, la contaminación y el flujo reducido de agua han puesto en peligro este hábitat.

La selva del Amazonas 

Es la selva tropical más grande el mundo, contando con una increíble biodiversidad y más de 30 millones de personas, incluyendo 350 grupos indígenas.

Cuenca del Congo

Es la segunda selva más grande del mundo, atravesando Camerún, República Centroafricana, República Democrática del Congo, República del Congo, Guinea Ecuatorial y Gabón. Ha sufrido guerrillas, tráfico ilegal, industria y explotación del suelo de manera ilegal, etc. Esta área perdió 700 mil hectáreas de selva al año entre 2000 y 2010.

Monte Everest

El cambio climático ha provocado que 13% de los glaciares desaparezcan en los últimos 50 años. En consecuencia, avalanchas e inundaciones han amenazado al ecosistema dentro del cual se encuentra.

El Mar Muerto

A la altura del río Jordán, esta agua se utiliza para fines de agricultura y granjería. Ello produce abuso en la extracción de minerales que afectan al medio ambiente del Mar Muerto. Año con año, los niveles de este mar se reducen 90cm.

 



Este es el último sobreviviente de una tribu amazónica (Video)

En 22 años no se había podido fotografiar a un habitante primitivo de esta selva.

La Amazonía sigue siendo un territorio indómito y repleto de misterios, pero cada vez sufre más invasiones. Su riqueza como selva no está sólo en su asombrosa biodiversidad –que ha sido la razón de que la invadan–, sino también en las narrativas –muchas de ellas ya perdidas­– de las grandes culturas que ahí se han asentado.

De estas tribus aún quedan ecos. Así lo demuestran las primeras imágenes captadas en 22 años de un hombre amazónico. De acuerdo con la fundación indígena Funai, que se encarga de monitorear y salvaguardar a los pueblos indígenas, el hombre debió de pertenecer a alguna comunidad que se presume extinta, debido al exterminio paulatino de sus miembros a manos de granjeros, leñadores y otros invasores de esta selva.

Según Funai, existen aún 113 tribus aisladas en el Amazonas brasileño.

Lamentablemente, cada vez son menos los habitantes originarios en el Amazonas. Las actividades productivas y de extracción han depredado esta selva –la deforestación se incrementó en un 88% desde el 2012– y han hecho desaparecer a sus habitantes –animales y humanos– a un ritmo acelerado.

Lo último demuestra que no existe selva lo suficientemente vasta o frondosa que el hombre no pueda invadir, llevando consigo el exterminio que caracteriza a estas invasiones, una situación alarmante que además hace destacar cómo la rapacidad que ha caracterizado a nuestra sociedad está llegando demasiado lejos, pues ha implicado la desaparición de tribus que todavía a principios del siglo XX se hallaban intactas.

Fiona Watson, directora de Survival international, expresó para The Guardian que encontrar a hombres como el del video tiene algo de irónico:

La ironía de esto es que estamos encontrando más tribus u hombres aislados de lo que pensamos. Pero también es preocupante que estamos mostrando al mundo dónde se esconden.

https://www.theguardian.com/world/2018/jul/19/footage-sole-survivor-amazon-tribe-emerges-brazil

No cabe duda de que, por ello, la cuestión está en cómo se puede resguardar a la selva amazónica, con la cooperación de todos los países que comparten su territorio y de la mano de las propias tribus que ahí habitan. De ello dependen culturas enteras, cientos de especies animales y el pulmón más importante del planeta, tres elementos que son más importantes que cualquier “tesoro” que pueda extraerse de este ecosistema.

También dependerá de que nosotros, como consumidores, cuidemos de no comprar ningún producto que contenga materiales extraídos del Amazonas, como puede ser madera o cuero. Estas y otras acciones son urgentes si queremos detener el exterminio en esta preciosa región latinoamericana.



Así se ve la destrucción del 20% de la naturaleza en 20 años (MAPA)

El humano ha destruido un área dos veces del tamaño de Alaska, lo cual ha generado que se desaparezca su biodiversidad y un espacio para que animales habiten en él.

Minería, agricultura, fracking, tala ilegal, son algunas de las razones por las que numerosos ecosistemas han ido desapareciendo del planeta. Estas actividades han provocado una serie de consecuencias en el medio ambiente, como la extinción de especies tanto animal como vegetal, o la intensificación del calentamiento global. Y de acuerdo con el grupo de investigadores de University of Queensland en Australia y el Wildlife Conservation Society en New York, estas actividades han provocado la destrucción del casi 20 por ciento del total de la Tierra en aproximadamente dos décadas. 

Esto quiere decir que desde 1993, el humano ha destruido un área dos veces del tamaño de Alaska, lo cual ha generado que se desaparezca su biodiversidad y un espacio para que animales habiten en él. Como es de esperarse, la constante pérdida de esta diversidad a nivel global representa un problema a largo plazo para tanto humanos como la naturaleza. Por lo que si esta tendencia continúa, “podrían desaparecer las áreas naturales que restan en menos de un siglo.”

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Para los investigadores, es evidente la disminución de las áreas naturales, principalmente en áreas de la Amazonia y África central, pese a ser consideradas paisajes ecológica y biológicamente protegidas de la intervención humana. James Watson, líder de la investigación, explica que estas áreas realmente no excluyen a las personas pues en ellas habitan varias comunidades de pueblos indígenas. Sin embargo, el verdadero problema es cuando interviene la transformación de tierras a gran escala, actividad industrial y desarrollo de infraestructura por parte de los mineros, agricultores, empresarios, etcétera. 

Según Watson, se han perdido 3.3 millones de kilómetros cuadrados de áreas naturales desde 1993; de los cuales, la Amazonia representa un 1/3 y África central, 14 por ciento. Eso significa que aún quedan 30.1 millones de kilómetros cuadrados de naturaleza, representando menos de 1/4 de la masa total del planeta. 

Y no sólo eso, toda esta biodiversidad ha sido destruida en una velocidad inigualable. Pese a los esfuerzos realizados para reestablecer las áreas naturales, en el mismo periodo –de 1993 a 2016–, se han restaurado apenas 2.5 millones de km2 contra los 3.3 millones de km2 que se han perdido. Frente a esto, Watson confirma que no se puede restaurar la naturaleza una vez que se ha perdido, pues “el proceso ecológico que apuntalan estos ecosistemas se ha ido, y nunca volverá a ser el estado que era. La única opción es proteger a la naturaleza que queda de manera proactiva.”

El equipo encontró que la mayoría de la naturaleza que queda en la Tierra se encuentra en América del Norte, Norte de Asia, Norte de África y en el continente australiano, lo cual representa 82,3 por ciento –o 25.2 millones de kilómetros cuadrados–. A continuación te compartimos unos mapas que muestran cómo se ven las áreas naturales que quedan en contraste con las que fueron devastadas por el humano. 

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El objetivo es cuidar las áreas que quedan como parte de la conservación del planeta, usando métodos ecosustentables y orgánicos para tanto la vida cotidiana como el medio ambiente. Las medidas no tienen que ser extraordinarias, sólo positivas para la naturaleza, de modo que reduzcan los riesgos del cambio climático, la desaparición de especies y problemas sociales relacionados. Es un deber tanto para nosotros como las generaciones que vienen.