Otra planta milenaria podría “curar” la obesidad: el agave

Los fructanos contenidos en esta especie disminuyen el aumento de peso y la acumulación de grasa.

Hace poco se comprobó que el nopal puede ayudar a mejorar increíblemente el metabolismo, por lo que es una perfecta opción para tratar la obesidad. Según estudios recientes, México, un país con una de las tasas mas altas de obesidad en el mundo, también cuenta con otra especie vegetal milenaria que podría ayudar a reducir los niveles de obesidad: el agave.

El agave es una planta suculenta usada milenariamente para producir mezcal, aguamiel, pulque, papel, etc. Los antiguos indígenas mexicanos lo emplearon también como un símbolo identitario. Ahora que los mexicanos han sido invadidos por una aparente epidemia de obesidad y diabetes, científicos del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (CIATEJ) como Ana Laura Márquez, han descubierto que la piña cruda del agave contiene fibras solubles naturales, denominadas fructanos, que tienen altos beneficios para la salud. 

En una nueva investigación, los científicos separaron en cadenas cortas y largas los fructanos contenidos en el agave y encontraron que los fructanos de cadena corta disminuyen el aumento de peso, la acumulación de grasa y los niveles de glucosa, mientras que los de cadena larga reducen los triglicéridos. Se prevé que muy pronto puedan desarrollarse productos específicos para la obesidad y la diabetes con base en esta planta.



Los “jóvenes viejos”, una condición que se está volviendo recurrente

Estudios han puesto al descubierto lo que parece ser un síntoma general de nuestros tiempos: el decrecimiento de la actividad física en los jóvenes.

Hay una cualidad que se está generalizando entre la juventud de muchos países, y es que con frecuencia vemos que los jóvenes, más que una actitud fresca y enérgica, están optando por vivir como ermitaños y en el sedentarismo . Dicho de otra forma, estamos ante una generación de “jóvenes-viejos”.

La escritora Leonor Skenazy, advirtió en su más recientemente columna del Wall Street Journal sobre este problema, y comparó a jóvenes de 19 años con adultos de 60, por lo menos en cuanto a lo mucho que se parecen sus sedentarios estilos de vida. Ella habla de distintos estudios que han medido cuánta actividad, de moderada a vigorosa, practican distintos estratos de la sociedad. Muchos de esos estudios han puesto al descubierto lo que parece ser un síntoma general de nuestros tiempos: el decrecimiento de la actividad física en los jóvenes.

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El autor de uno de los estudios hechos en Estados Unidos, Vadim Zipunnikov, describe cómo los niveles de actividad decrecen de “forma alarmante” en la adolescencia, y que para la edad de 19 los jóvenes se agitan si acaso tanto como un adulto de 60, pues realizan tanta actividad como estos.

¿Por qué pasa esto?

 

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Una de las hipótesis que plantea Skenazy es que el responsable es la cultura sobreprotectora de los padres, que vigilan a los niños en todo y deciden sobre todas sus actividades, para lo cual los mantienen cerca, jugando en un iPad o en el celular, encerrados en el coche mientras ellos (los padres) hacen sus actividades cotidianas. A esto se suma la paranoia de no dejar a los niños salir a jugar, lo que lamentablemente ocurre por la violencia a la que pueden estar sujetos. Así, el sedentarismo es una condición que se cultiva desde la niñez y que va degenerando en gravedad en la pubertad y la adolescencia.

En México esos factores son todavía más patentes, pues la sobreprotección paterna tiene su raíz en la efectiva inseguridad en las ciudades, que ha tendido a incrementarse, lo que incide en el nivel de actividad que pueden tener los niños al jugar fuera de sus casas. Además inciden otros factores propios de la vida moderna, como el uso del automóvil, la mala alimentación, y la “digitalización” de la vida en general, que nos hace dependientes a las pantallas. Pero en México, por ejemplo, no podemos exigirles mayor actividad física a nuestros niños y adolescentes, primero, si nosotros mismos no somos un ejemplo. El INEGI calcula que el 56.4 por ciento de la población urbana en México mayor a 18 años es inactiva físicamente, una desalentadora cifra. Por otro lado, si no se cuenta con la infraestructura en escuelas, ni con suficientes profesores de educación física que realmente lleven adelante una cultura en torno a la realización de deportes, el problema de que sólo el 1.41% de los adolescentes entre 12 y 19 años usen su tiempo libre en hacer deporte o algún ejercicio físico no se podrá contrarrestar.

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Precisamente el promover los deportes en las escuelas serían una gran solución, como también sugiere Skenazy en su columna. Ella sugiere ampliar los horarios y permitir a los niños quedarse más tiempo en la escuela para realizar específicamente actividades deportivas, lo que además “es uno de los factores fundamentales para que puedan alcanzar un buen estado físico, psicológico y social, porque el deporte favorece la adquisición de estilos de vida saludables que perdurarán hasta la fase adulta”, explica Verónica Sánchez Muñoz, directora médica del Centro de Evaluación y Rehabilitación Biónica y Robótica (CEREBRO).

 

Tratar esto de una forma integral, con soluciones que involucren lo social, lo físico y lo mental, ayudará a nuestros niños y jóvenes a optar por el ejercicio para despedirse del estrés —porque la poca actividad física genera cortisol, la hormona del estrés—, así como de la ansiedad, la obesidad y demás consecuencias que trae consigo el sedentarismo.

*Imágenes: PxHere



¿Cómo controlar la diabetes? Sigue estos 11 sencillos consejos

La diabetes, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud –OMS–, ha afectado a más de 422 millones de personas en 2014.

Aunque es una enfermedad muy común, la diabetes es realmente mortal. Se trata de un malestar en la que la cantidad elevada de glucosa en la sangre puede resultar en tres tipos de diabetes: a) diabetes tipo 1, en la cual el cuerpo no puede producir insulina suficiente para convertir los alimentos en energía, por lo que se requieren inyecciones o bombas de insulina; b) diabetes tipo 2, en donde el cuerpo no puede utilizar la insulina que produce, especialmente en casos de sobrepeso, sedentarismo y heredabilidad de la enfermedad; y c) diabetes gestacional, generada principalmente en algunas mujeres embarazadas, facilitando la transmisión de la misma entre madres e hijos. 

Esta enfermedad, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud –OMS–, ha afectado a más de 422 millones de personas en 2014. En México, al menos, se han tomado medidas de prevención como la consignación de un impuesto al refresco; el cual, según el estudio del Instituto Nacional de Salud Pública –INSP– y la Universidad de California –UCSF–, en una década prevendrá alrededor de 18 900 muertes en mexicanos –de entre 35 y 94 años–, 189 300 casos de diabetes y 20 400 infartos/accidentes cerebrovasculares. De hecho, se pretende que tener un impacto mayor en los adultos jóvenes, pues es el segmento de edad con mayor consumo de refrescos y bebidas azucaradas. Esta medida se fundamentó en un estudio previo con datos de consumidores que demostró cómo el impuesto estaba asociado con reducciones en las compras de este tipo de bebidas en el primer año después de la implementación del gravamen. 

prevenir diabetes

 Para prevenir y controlar la diabetes, te compartimos los siguientes consejos: 

1 – Consume más frutas y verduras durante el desayuno, almuerzo, cena y snacks; 

2 – procura tener un régimen alimenticio comiendo a la misma hora todos los días, 

3 – escoge alimentos con poca grasa, principalmente panes, carne, leche, arroz, frijoles y quesos; 

4 – usa cantidades pequeñas de aceite, margarina, aderezos y mayonesa; 

5 – evita alimentos fritos y carnes con mucha grasa, como tocino y embutidos; 

6 – realiza actividades físicas, como el yoga, para reducir los niveles de glucosa; 

7 – elige alimentos con proteína baja en grasa, como frijoles, pollo, pavo sin pellejo y una cuarta parte con cereal integral, arroz o pasta integra;

8 – practica meditación, caminatas y realiza pasatiempos que reduzcan los niveles de estrés y depresión

9 – investiga tu peso ideal y procura alcanzarlo; 

10 – revisa diario la glucosa sanguínea para prevenir cualquier crisis. 

11 – procura reducir el consumo de refrescos, bebidas azucaradas y productos con altos niveles de colesterol malo, grasa y azúcares.