La RAM: ¿Por qué apostar por un cambio de política energética desde la paz?

La transición hacia un nuevo sistema energético puede darse a través de dos vías: el orden, la paz y el tiempo o el caos, la violencia y una catástrofe

Todo parece indicar que, a menos que se produzca un desastre climático a escala global, nuestra demanda de consumo de energía seguirá aumentando. Parecería que el desafío civilizatorio del momento se juega en la transición hacia un nuevo sistema energético que puede darse a través de dos vías: el orden, la paz y el tiempo o el caos, la violencia y una catástrofe que, según Slajov Žižek, no estamos psíquicamente diseñados para imaginar. 

Ante este panorama, la Red Ambiental Mexicana (RAM) apuesta por la primera vía, en el intento de abrir canales de participación para construir nuevas alternativas de desarrollo que, desde la creatividad social, den a luz a nuevas políticas públicas y una nueva cultura política a favor del medio ambiente en medio del pantano democrático nacional. Necesitamos construir nuevas formas de participación social efectiva que construyan vínculos de acción entre las diferentes piezas del tablero sociopolítico, para encontrar soluciones a problemas complejos en una era cada vez más incierta. 

Siguiendo las ideas de Paul Roberts (2004), la economía energética actual va en camino a desaparecer y aún no existe un consenso claro de cómo será su reemplazo. Sin embargo, el sistema civilizatorio/energético ya está cambiando, y no siempre para bien; donde quiera que miremos aparecen señales de un sistema agotado que ha pasado de mala manera a una situación nueva: compañías petroleras que se reestructuran discretamente para vender gas natural, gobiernos que luchan por entender nuevos sistemas energéticos como la economía del hidrógeno, una búsqueda desesperada de nuevos yacimientos petrolíferos, tensiones crecientes entre productores e importadores de energía, escaramuzas diplomáticas sobre política climática e inflación, entre otros ejemplos. 

Bert Klandermans (1994) ha hablado de campos pluriorganizativos como puntos de encuentro entre personas y organizaciones en el estudio de los movimientos sociales. Ahí es construida la protesta mientras son compartidas identidades colectivas en constante reconstrucción. O bien, Ernesto Isunza (2004) define a las interfaces socioestatales como instrumentos diseñados para conectar a la sociedad civil, al gobierno y al mercado abriendo espacios de intercambio y disputa en geometrías sociales con relaciones asimétricas de poder. 

Tanto los campos pluriorganizativos como las interfaces socioestatales son dos lentes analíticos que nos ayudan a comprender nuevas formas de participación que conectan actores pertenecientes a diferentes dominios en el intento de solucionar problemáticas que, dado su nivel de complejidad, no pueden ser resultas por un solo actor. 

En ese sentido, la RAM es una red de participación que integra a un grupo heterogéneo de personas y organizaciones de la sociedad civil (OSC) convencidas de que a través de la defensa de nuestros derechos es posible mejorar la relación entre el ser humano y el medio ambiente, apostando por el equilibrio económico, social y ambiental, compartiendo experiencias y creando agendas para insertar el enfoque ambiental en las políticas públicas en México.

La RAM surgió en 2009 cuando el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza A.C. (www.fmcn.org), fue invitado por el Centro Mexicano para la Filantropía (www.cemefi.org), que actualmente es plataforma del colectivo, a participar como líder en la creación de una red de OSC sobre medio ambiente. Y se trata de un movimiento social integrado hoy día por las organizaciones Alternare, Centro Latinoamericano de Estudios Ambientales, Centro Mexicano de Derecho Ambiental, Fondo para la Comunicación y Desarrollo Ambiental, Pronatura México, Reeduca, Reforestamos México, Telar Social y Tierra Nueva.

A lo largo de su historia, los focos de acción de la RAM han estado concentrados en los temas de educación ambiental, energía, cambio climático, agua y saneamiento y biodiversidad, y ha organizado acciones específicas como el  Foro de Derechos Humanos y Ambientales: La Corresponsabilidad Social y Ambiental ante los Megaproyectos de Desarrollo en México 2014. 

Actualmente, la RAM vive un proceso de reestructuración que apuesta por crear acciones efectivas desde la creación y seguimiento de agendas temáticas orientadas a producir aprendizajes colectivos de participación encaminados a la incidencia en políticas públicas a favor del medio ambiente, así como declaraciones sobre temas específicos, diagnósticos territoriales, señalamiento de responsabilidades y campañas informativas, entre otras acciones.

Desde luego, figuras de redes de OSC como la RAM son parte de un proceso de participación social amplio en México y en Latinoamérica que lleva varias décadas, donde la sociedad civil ha luchado por expandir las prácticas democráticas y la cultura política ciudadana frente al Estado y los embates del libre mercado.

Por todo ello, la RAM puede ser vista como el motor o pieza clave de una interfaz socioestatal democrática, creando y coordinando vínculos de acción tanto al interior de sí misma como al exterior, con diferentes tipos de actores, en la apuesta por construir nuevas formas de participación orientadas a impulsar políticas públicas a favor del medio ambiente.

Desde luego no se trata de un proceso sencillo y, como mencionamos anteriormente, vivimos ya en una transición del sistema energético que no da ninguna muestra de certeza y que parece jugarse entre dos caminos: la apuesta por soluciones ordenadas y pacíficas, o bien, por otras caóticas y violentas; la RAM, desde luego, apuesta por el primer camino. 

@David_Ordaz_B

Coordinación de Redes de OSC del Centro Mexicano para la Filantropía

Referencias: 

Isunza, E. (2004). El reto de la confluencia: los interfaces socioestatales en el contexto de la transición política mexicana: dos casos para la reflexión. Xalapa, UAV. 

Klandermans, B. (2001). La construcción social de la protesta y los campos pluriorganizativos. En Laraña E. y Gusfield J. (Coord.), Los nuevos movimientos sociales de la ideología a la identidad. Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas.  

Roberts, P. (2004). El fin del petróleo. Biblioteca del Pensamiento Crítico. España, Editorial Sol 90, Diario Público. 

Žižek, S. (21 de marzo de 2011). La ecología como “nuevo opio de los pueblos”. Recuperado de: http://alebica.blogspot.mx/2011/03/la-ecologia-como-nuevo-opio-de-los.html



México, uno de los países más vulnerables ante el cambio climático

Por su geografía, condiciones socioeconómicas e incapacidad para enfrentar los impactos en el medioambiente dentro de su territorio, México es considerado como uno de los países más vulnerables ante el cambio climático.

México es uno de los países más vulnerables ante el cambio climático por sus características geográficas, así como por las condiciones socioeconómicas que imperan en el país y la incapacidad para enfrentar los impactos en el medioambiente dentro del territorio nacional.

Entre el 2001 y 2013, los afectados por los fenómenos meteorológicos han sido alrededor de 2.5 millones de personas, mientras que los costos económicos sumaron 338.35 mil millones de pesos, según el documento Compromisos de mitigación y adaptación ante el cambio climático para el período 2020-2030.

Además, las consecuencias negativas se incrementan por condiciones sociales como la pobreza en diversos sectores de la población y por la degradación ambiental que afecta a las comunidades, lo que aumenta su vulnerabilidad.

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Consecuencias del cambio climático para México

En reportes recientes, el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) ha comunicado que el incremento de la temperatura, acompañado del aumento de días cálidos extremos y la disminución de días gélidos extremos y heladas, ha provocado que proliferen los ciclones de categoría 3 o más y sequías más severas que, en conjunto, han llegado a afectar al 90% del territorio.

Aunque actualmente se ejecutan numerosas acciones nacionales e internacionales, falta que se implementen más. La calidad del aire, la biodiversidad, la lucha contra la desertificación, los convenios relativos al manejo de sustancias químicas, la protección de los océanos, el desarrollo de ciudades sustentables y de tecnologías bajas en carbono son algunos de los temas que tienen que abordarse con políticas integrales y basadas en el conocimiento científico.

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Compromisos en proceso

Con el fin de evitar que la temperatura promedio de la Tierra aumente más de 2°C durante este siglo, México se comprometió en el Acuerdo de París a reducir el 22% de sus emisiones de gases de efecto invernadero y el 51% de sus emisiones de carbono negro para el año 2030.

La reducción de gases de efecto invernadero se conseguirá a través del compromiso de los diferentes sectores participantes, de acuerdo con las metas siguientes: transporte: 18%; generación eléctrica: 31%; residencial y comercial: 18%; petróleo y gas: 14%; industria: 5%; agricultura y ganadería: 8%; residuos: 28%.

 

¿Cuál es tu compromiso ante el cambio climático?



México es uno de los lugares más vulnerables al cambio climático

Para los científicos e investigadores involucrados, la vulnerabilidad al cambio climático se mide mediante su preparación para responder ante fenómenos medioambientales, a su capacidad para enfrentarlos y su adaptación que tienen ante los mismos.

De 181, México se encuentra en el lugar 68 de los países más vulnerables al cambio climático según un estudio realizado por ND-Gain Country Index. El proyecto, de la Iniciativa de Adaptación Global de la Universidad de Notre Dame, en EE.UU., ha encontrado que México se encuentra en un nivel medio alto de exposición. 

De acuerdo con el estudio, México se encuentra más vulnerable que Uruguay, el cual se encuentra en el puesto 52, y que Costa Rica –puesto 66–; provocando un impacto significativo en la comida, hábitat humano, salud, infraestructura y agua. 

Actualmente el país latinoamericano mejor preparado para enfrentar el cambio climático es Chile, con el número 30 y en un nivel medio alto de vulnerabilidad. 

Para los científicos e investigadores involucrados, la vulnerabilidad al cambio climático se mide mediante su preparación para responder ante fenómenos medioambientales, a su capacidad para enfrentarlos y su adaptación que tienen ante los mismos. Por ello el listado clasifica a los países en cuatro niveles: superior a muy alto, medio alto, medio bajo y bajo; pues su objetivo es ayuda a empresas tanto públicas como privadas a priorizar las inversiones para lograr una respuesta más eficiente ante los desafíos globales en el mundo. 

Estos son los 10 países menos vulnerables y mejor preparados para enfrentar el cambio climático: 

1. Dinamarca

2. Noruega

3. Nueva Zelandia

4. Singapur

5. Gran Bretaña

6. Alemania

7. Finlandia,

8. Suecia

9. Suiza

10. Islandia

Estos son los 10 países de América más vulnerables al cambio climático –del más alto al más bajo–: 

1. Haití

2. Guyana

3. Bolivia

4. Honduras

5. Guatemala

6. Nicaragua

7. Belice

8. Venezuela

9. Cuba

10. Ecuador

Conoce más sobre los efectos del cambio climático: 

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