11 grandes obstáculos para una buena calidad del aire en México

Más de 100 representantes de la academia, el gobierno y la sociedad civil, ubicaron las características que más impiden contar con aire limpio en las ciudades mexicanas

En México existe un sector de la población que está organizado y ha estando pujando por introducir una agenda ciudadana en el sector público. Un ejemplo de lo anterior son los más de 100 representantes de los sectores académico, privado, social y gubernamental que se reunieron en el evento Hacia ciudades saludables y competitivas: Moviéndose por un aire limpio, gracias a la organización de asociaciones como Transporte Sustentable (CTS EMBARQ México), el Colectivo Ecologista Jalisco (CEJ), El Poder del Consumidor, Fundación Tláloc, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y la Red por los Derechos de la Infancia en México (RE-DIM), para hacer propuestas para mejorar la calidad del aire de las ciudades del país.

Después de un nutrido diálogo entre especialistas, el principal obstáculo que ubicaron en México para mantener una calidad del aire adecuada fue en gran medida la contaminación emanada de los vehículos, en conjunción con la poca inversión por parte del gobierno en transporte público. 

Estos fueron los puntos más destacables que han impedido una buena calidad del aire:

• Hay una gran cantidad de vehículos en circulación y existen incentivos para que aumente el uso de automóviles, lo cual incrementa los congestionamientos y la contaminación.

• La falta de eficiencia, regulación e integración del transporte público no le permite posicionarse como una alternativa frente al vehículo privado.

• Los gobiernos locales no invierten en mejorar el transporte público y apoyar otras formas de movilidad.

• El subsidio a la gasolina incentiva el uso del vehículo privado y la ineficiencia de la flota en circulación (los fondos destinados al subsidio podrían ser destinados a la refinación de combustibles o a incentivar la compra de vehículos con mejores tecnologías).

• Es insuficiente la inversión en alternativas de movilidad sustentable y de diseño urbano; la población realiza largos traslados.

• La distribución de combustibles limpios es limitada.

• La falta de combustible de ultra bajo azufre (diésel) a nivel a nacional obstaculiza la entrada a México de vehículos pesados y ligeros, con tecnologías limpias para dicho combustible.

• Las condiciones de la estructura vial y la ineficiencia de la logística del transporte de carga ocasionan altos costos de operación.

• La renovación del parque automotor es lenta y los vehículos en circulación no tienen un mantenimiento adecuado.

• Se importan vehículos, desde Estados Unidos, que ya no cumplen con los estándares mínimos de verificación en su país de origen o en México.

• Se requieren mecanismos confiables de verificación vehicular para controlar las emisiones y garantizar la seguridad de los vehículos nacionales e importados.



La CDMX sólo tuvo 15 días limpios en 2018 (y 3 contingencias ambientales)

El año pasado tuvimos sólo 15 días con buena calidad de aire, y en los primeros días de 2019 ya se registra contingencia ambiental.

En el año 2018, la calidad del aire de la Ciudad de México empeoró: se registraron sólo 15 días limpios, mientras que en 2017 hubo 21, según reporta la Secretaría del Medio Ambiente de esta ciudad. Además, durante el año tuvieron lugar tres contingencias ambientales. 

Los días “limpios” son aquellos que tienen una cantidad de partículas de contaminación aceptable para estándares internacionales, es decir, menor a 100 puntos IMECA. A pesar de que respirar aire puro es un derecho al que todos tenemos acceso, no es algo con lo que contemos cotidianamente.

Este año no comenzó de la mejor forma para nuestros pulmones. El 2 de enero se registró una pésima calidad de aire en varias alcaldías, que sobrepasaron los 101 puntos. Por si fuera poco, se declaró contingencia ambiental en localidades del Estado de México, parte de la zona conurbada de la Ciudad.

Durante una contingencia ambiental, los niveles de partículas de contaminación se alzan al punto de que los grupos más sensibles (como los niños y las personas de la tercera edad) deben evitar salir de sus casas, pues corren el riesgo de perjudicar gravemente su salud.

En lo que va de 2019 no se ha registrado un solo día limpio, de acuerdo con estadísticas del Gobierno de la Ciudad.

¿A qué se deben estos problemas de contaminación? Además de tratarse de una ciudad sobrepoblada en la que el uso del automóvil sigue siendo casi universal, las condiciones geográficas de la Ciudad de México dificultan la limpieza del aire, por tratarse de un valle. 

Esta combinación de factores ocasiona que el ambiente sea realmente dañino para los habitantes, especialmente en época de calor. En los primeros días del año, el uso de la pirotecnia de las festividades incrementa las partículas de contaminación en el aire, al igual que el uso de fogatas. Como en otras ciudades del mundo, las políticas públicas son cruciales para detener el problema.

La Ciudad de México y su zona metropolitana comenzaron el programa “Hoy No Circula” en 1989, que permitió controlar las alarmantes condiciones ambientales que se habían registrado hasta ese punto. Hasta el año 2012, el programa tuvo buenos resultados: en ese año se registraron 248 días limpios.

Sin embargo, la contaminación hoy en día sigue cobrando la vida de muchos mexicanos, pues la exposición a estas partículas contribuye a provocar enfermedades de las vías respiratorias y enfermedades neurodegenerativas.

La salud del aire que respiran nuestros pulmones dependerá de los hábitos sustentables que adquiramos este nuevo año. Puedes comenzar con esta guía.

La forma más sencilla en que puedes dejar de contribuir a la contaminación del aire es moderando considerablemente el uso del automóvil y privilegiando la caminata, el uso del transporte público y la utilización de bicicletas.



La contaminación del aire: un sigiloso agente que está matando a más de 17 mil mexicanos al año

En el colmo de la paradoja, el aire nos está matando. ¿Por qué? ¿Y qué podemos hacer?

Para los habitantes de las ciudades y grandes metrópolis, escuchar la frase “aire puro” remite si acaso a la fantasía, o a parajes naturales como bosques y selvas, pero jamás a nuestros propios ecosistemas urbanos. El aire puro no es algo con lo que contemos cotidianamente, pese a que debería ser considerado un derecho humano.

Al momento que escribimos esta nota, la calidad del aire en el centro de la Ciudad de México verificada por Google en tiempo real es considerada “insalubre para grupos sensibles”, pues supera los 100 puntos, cuando apenas 150 ya se estiman como una contingencia ambiental:

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Es normal que los niveles de contaminación del aire sean todavía más altos que este nivel durante los 365 días del año, como asegura Greenpeace México, que pronto dará a conocer los resultados de un proyecto para medir los niveles de contaminación del aire en hora pico en la Ciudad de México.

Según activistas de esta organización, estamos respirando índices de contaminación del aire mucho más elevados de lo que es permisible según instancias internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y nos recuerdan que esto ocasiona directa e indirectamente la muerte de 17,700 personas en México, pues en estados como Ciudad Juárez, Monterrey y Guadalajara el número de partículas finas se ha incrementado.

La mala calidad del aire no es exclusiva de la Ciudad de México, es un problema que afecta a todo el país y que debería ser atendido de inmediato.

(Paloma Neumann, coordinadora de la campaña Revolución Urbana)

Al momento que escribimos esta nota, la calidad del aire en el centro de la Ciudad de México verificada por Google en tiempo real es considerada “insalubre para grupos sensibles”

 

Hace 5 años, en la Ciudad de México se registraron 248 días con una calidad de aire “buena”, debido a programas de transporte limpio y a iniciativas como el “Hoy no Circula”. Pero desde entonces, comenzó elevarse la contaminación otra vez.

Un habitante de la CDMX fuma involuntariamente 40 cigarrillos al día

cuando la calidad del aire es mala.

No obstante, los programas de movilidad sustentable siguen desarrollándose (como Metrobus y Ecobici en la Ciudad de México), y el incremento poblacional no puede haber ocasionado el aumento desmedido de la contaminación del aire en tan poco tiempo. Nos enfrentamos entonces a que el cambio de paradigma debe ser de mucha mayor envergadura para enfrentar este problema. Y nos debe comprometer a todos, pues las consecuencias son realmente tóxicas.

Las partículas de metal en el ambiente

provocan enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer.

Lamentablemente, en los centros de verificación la corrupción sigue siendo una constante, no sólo en la Ciudad de México, sino también en otras urbes del país. Esta práctica se multiplica debido a los bajos salarios de quienes ahí trabajan, como pudo verificar el portal Animal Político. Por ello, enfrentar la contaminación del aire en las ciudades depende de que elaboremos soluciones de conjunto que atiendan los problemas inmediatos, sociales y económicos de sus habitantes.

Es por eso que, aunque pareciera no estar conectado, elevar los salarios podría ayudar a disminuir los mortíferos índices de contaminación del aire, pues esto evitaría la corrupción en los centros de verificación y, por ende, la contaminación provocada por los automoviles, que es la más nociva, pues contribuye un 70% a la contaminación atmosférica.

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También es de vital importancia que tomemos acciones cotidianamente, realizando algunos cambios en nuestros hábitos que ayuden a disminuir la contaminación ambiental. Por ejemplo, reciclando basura, evitando el uso de plaguicidas y el consumo de tabaco, reduciendo el consumo de electricidad y utilizando la bicicleta (aunque en primera instancia parezca un gran reto).

Pero sobre todo debemos exigir (y más aún durante este período electoral) que se tomen medidas para proteger al medioambiente de nuestros ecosistemas urbanos, que sean tan amplias como lo es el problema y que lo resuelvan de raíz.

Porque el aire puro es un derecho no susceptible a negociaciones.

 

* Imágenes: 1) Violeta Amapola Nava; 2) Giphy; 3) City clock