TOP: los ingredientes insanos más comunes en alimentos procesados

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO), estos ingredientes no contienen vitaminas, minerales ni proteínas

A la hora de escoger los productos para el hogar es importante leer la etiqueta nutrimental de los alimentos, ya que existen más de 3 mil aditivos en los alimentos que afectan tanto a la salud del consumidor como al cuidado del medio ambiente.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO) estos ingredientes no contienen vitaminas, minerales ni proteínas, por lo que el cuerpo no puede usarlos con el fin de metabolizar los carbohidratos necesarios para el funcionamiento óptimo del organismo. Es decir que, aunque aportan energía, sólo son calorías vacías que absorben reservas orgánicas del cuerpo durante el proceso de digestión, como los minerales, la vitamina B, los aminoácidos, etcétera. Las consecuencias son inminentes: caries, cáncer, sobredemanda de vitamina B, hipertrigliceridemia, asterosclerosis, obesidad y diabetes mellitus, entre otras.

¿Sabes cuáles son estos ingredientes que tanto dañan al cuerpo? Mejor entérate para evitarlos en tu dieta diaria:

– Endulzantes artificiales, con compuestos como la sucralosa, la sacarina y acesulfamo potásico. Son neurotoxinas dulzonas de origen animal (específicamente del pescado) que atacan a las células del cerebro, cruzando la barrera sanguínea y creando una sobreestimulación celular tóxica. Este efecto se le llama excitotoxicidad, similar al MSG. Esto desactiva las enzimas digestivas y altera el funcionamiento del sistema digestivo.

– Grasas trans sintéticas. Las galletas, las papas fritas y la comida frita, entre otros, contienen aceite vegetal hidrogenado, el cual provoca enfermedades crónicas tales como cáncer, diabetes, disminución del funcionamiento inmune, problemas reproductivos y enfermedades cardíacas, entre otros. 

– Saborizantes artificiales. Un solo saborizante artificial puede contener cerca de 50 ingredientes químicos, los cuales producen disfunciones neurológicas como, por ejemplo, Alzheimer.

– Glutamato monosódico. Se encuentra principalmente en alimentos congelados, snacks, papas fritas y carnes. Es una excitotoxina, por lo que sobreestimula las células al punto de dañarlas o matarlas, provocando así el disfuncionamiento cerebral. Enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson, Lou Gehrig y otras, son sólo algunas consecuencias de este ingrediente.

– Colores artificiales. Estos ingredientes son unos de los principales causantes de cáncer, tumores, hiperactividad e inclusive reacciones alérgicas.

– Preservativos, conocidos como hidroxianisol butilado (BHA) e hydrozyttoluene butilado (BHT), afectan al sistema neurológico del cerebro, a la conducta y a la salud inmunológica. Se encuentran en salsas para ensaladas, jugos de frutas, bebidas y carnes, entre otros.

– Granos refinados como el arroz blanco, la pasta blanca, la harina blanca y el cereal con bajos azúcares, entre otros. Lo que estos productos realmente producen es aumentar el colesterol, la presión sanguínea, el riesgo de crisis cardíacas, la resistencia a la insulina, y provocan diabetes y obesidad.



Ciencia y drama: los alimentos que han sido demonizados en los últimos años

El azúcar, el aceite de oliva, la carne, los transgénicos: todos ellos condenados por la ciencia reciente, pero ¿qué hacer ante la información que nos depara a la desconfianza a todos los alimentos?

Foto: stellar-therapy.com

¿Has sentido que no queda más por comer? Los alimentos inmiscuidos en la cadena de la producción y agricultura industrial están inmersos en el uso de agroquímicos, conservadores, sabores artificiales, ¿Qué hacer?

“Primero fue el azúcar. Y el mundo abrazó la sacarina. Pero luego la sacarina se reveló dañina y apareció la estevia. El aceite de oliva, saludable por el tipo de grasas que posee, fue una vez demonizado hasta que el de girasol le sustituyó como enemigo mortal.” Así comienza un interesante artículo reciente de El País.

Este texto devela una premisa que muy pocos medios tocan. Y es que, es verdad, pareciera que hay tendencias según la información científica en boga. Tampoco es tan extraño, cada vez vamos a ir descubriendo lo que es mejor para el organismo; y la información irá tumbando algunos mitos por otros… lo nocivo es que quizá se siembre una desesperanza respecto a la alimentación en general.

Fernando Rivera, de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), nos comparte una noción básica: más allá de cada uno de los ingredientes, lo que importa más es la mixtura final que integra tu dieta. En el informe reciente de la OMS donde las carnes procesadas se catalogan como cancerígenas la recomendación es comer solamente dos veces por semana este producto, no necesariamente causar la  demonización por completo del mismo.

El equilibrio, como siempre, pareciera la mejor respuesta:

“No son tan importantes los alimentos concretos, que siempre deben ser de calidad y lo más frescos posibles, sino el patrón alimentario [la dieta]” apunta María Ballesteros, nutricionista y vocal de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd



Una guía para ubicar los químicos dañinos al revisar las etiquetas de los productos

Es casi imposible especializarnos en química pero una pequeño bagaje puede servirte para evitar lo más dañino.

A veces es difícil conocer qué es aquello que nos hace daño de los productos industrializados. Sabemos lo más general: hay que evitar los conservadores, el glutamato monosódico, la grasa saturada o el exceso de sodio y azúcar. Pero si no somos químicos especializados es complejo ubicar los ingredientes que debemos evitar.

Por lo anterior, aprender una cantidad básica de los aditivos que deterioran tu salud y que pululan entre los alimentos industrializados puede ser muy práctico para que acrecientes tus conocimientos básicos para comer sano. 

Aquí algunos recabados por el sitio Mother Nature Network

Nitratos y Nitritos: se encuentran en colorantes artificiales, conservadores y saborizantes. Generalmente añadidos a carnes ahumadas como jamón, salchichas o carnes para almuerzos como sandwiches. Es considerado este componente por la OMS como un cancerígeno. 

Bromato de Potasio: usado para esponjar en el proceso de cocción a algunos panes y galletas saladas. Es considerado también en muchos estudios como un cancerígeno. 

Propilparabeno:  es usado en conservadores como tortillas o muffins. Está asociado al desarrollo de células cancerígenas de mama y a la menor producción de espermas en los hombres y menor fertilidad en las mujeres. 

Butilhidroxitolueno: también es un conservador común en las papas fritas y en las carnes conservadas. Muchos científicos lo asocian como un cancerígeno y perjudica el sistema endocrino. 

Galato de propilo: contenido en productos con grasas comestibles como las salchichas o la manteca, ha estado relacionado en algunos estudios con tumores cancerígenos en ratas. 

Teobromina: ha sido muy cuestionado como un aditivo. Se trata de un alcaloide contenido en el chocolate y genera una reacción parecida a la de la cafeína. 

Diacetilo: contenido en productos como palomitas para microondas, está asociado con trastornos respiratorios, sobre todo para las personas que las cultivan en los campos. 

Fosfato: estos son de los aditivos más comunes en los alimentos industriales. Se usan para mejorar los procesos de cocción del pan y que la carne esté más tersa y fresca. Vinculado a problemas cardiovasculares y con enfermedades del riñón.

Aluminio: se usa como un estabilizador para los alimentos. Algunos estudios lo vinculan con cambios en el comportamiento, afecta el aprendizaje e incluso con Alzheimer’s.