Hace unas semanas una iniciativa de la comunidad Avaaz derivó en una notable polémica, pues se asegura que el gobierno mexicano busca prohibir milenarias plantas medicinales para su uso en infusiones. Aunque la dependencia acusada, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) negó lo anterior con un ligero tuit, pese a la petición ciudadana sobre su postura al respecto y seguramente de otros medios, la reacción de los ciudadanos ha sido sorprendente.

En México hay una tradición de uso de plantas medicinales muy arraigada; el conocimiento se ha transmitido desde hace generaciones, incluso pese a la hibridación cultural producto de la llegada de los españoles. De hecho, lo anterior acrecentó la trasferencia de conocimiento sobre las plantas milenarias endémicas y las tradiciones medicinales ibéricas.

Además de la amplia costumbre herbolaria, en México al menos la mitad de la población vive en pobreza desde hace 3 décadas; por ello la medicina tradicional, por convicción pero también seguramente por necesidad es la primera y, para muchos mexicanos, la única opción medicinal. Expertos de la Organización Mundial de la Salud declararon recientemente que en este país hasta un 80% de la población depende de la medicina herbolaria. 

Según la Sociedad Mexicana de Agricultura Sostenible (Somas), en México hay cerca de 30,000 especies de plantas y aproximadamente a 4,000 de ellas se les atribuyen usos medicinales. Pero estas especies van en declive; por ejemplo, la bióloga Estela Hernández, coordinadora del Área de Vida Ecológica del Jardín Etnobotánico Francisco Peláez, de Puebla, denunció para Notimex que en los últimos 7  años se ha perdido un 30% de las plantas medicinales de la región:

Estas plantas ya no existen o se están perdiendo, principalmente por el crecimiento urbano, desmedido y sin planeación. También porque las condiciones climáticas han cambiado, además de que el ambiente ya no es tan fértil porque las técnicas de cultivo, como el uso de mucho químico, han provocado que las plantas que salían de manera natural ya no lo hagan.

Antes, la Organización Mundial de la Salud había publicado en 2004 un listado para las buenas prácticas agrícolas y de recolección de las plantas medicinales, donde recomienda una “lista roja” en la que se incluyan las plantas en peligro de extinción o amenazadas por país, para que sean recolectadas de acuerdo con las leyes de protección tanto nacionales como internacionales.

La pérdida de plantas medicinales, además del deterioro ambiental que tiene impacto en el ecosistema entero, también es una problemática social notable: miles de personas dependen de estas plantas para sobrellevar sus enfermedades. Las hierbas medicinales son un patrimonio cultural y biológico, pero también están vinculadas con lo más preciado en la vida de los individuos, sobre todo de los más vulnerables: la salud.