Sencillos pasos para construir un colector de lluvia para tu hogar

Existen alternativas que cada uno puede lograr en la comodidad de su hogar

Hemos sido testigos de cómo nuestros hábitos incrementaron el consumo desmedido del agua pura alrededor del mundo provocando, en consecuencia, 884 millones de personas sin acceso al agua potable, así como 1.4 millones de niños muriendo de enfermedades terminales asociadas con el consumo de agua sucia (OMS).

Frente a esta situación, existen alternativas que cada uno puede lograr en la comodidad de su hogar, como por ejemplo crear un económico sistema de recolección de agua de lluvia y así almacenar grandes cantidades de agua para reutilizarla en el hogar.

Materiales: 1 o más barriles para almacenar agua; 1 llave para manguera, de 2.4cm, con roscas para tubos de 1.8cm, que permita sacar el agua del barril; 1 junta de 1.8cm x 1.8cm; 1 buje de 1.8cm x 1.8cm; 1 rosca de tubo con adaptador para manguera de 2.5cm; 1 contratuerca de 1.8cm; 4 arandelas metálicas; 1 rollo de cinta de teflón; 1 tubo de sellador de silicona; 1 codo de bajante pluvial en forma de S, a fin de pasar el agua; 1 mosquitero de aluminio y 6 bloques de cemento.

Instrucciones:

Primero construye una plataforma para el sostén de los barriles. Aplana la zona lateral del desemboque del bajante pluvial o el tubo de metal que va de las canaletas del techo al piso.

Después coloca una copa de grava que dará un mejor drenaje alrededor de los barriles de lluvia, manteniendo el agua lejos de la casa. Para hacerlo, cava un rectángulo de 13cm de profundidad, llenándolo con 1.2cm de grava y con los bloques de cemento, y luego coloca los barriles.

Tercero, taladra un hueco en el barril para colocar un balde o una botella que reciba el agua que sale de la llave y a continuación haz un hueco de 1.8cm, a fin de que quepa la llave.

Coloca el sellador en el borde del hueco, tanto fuera como dentro del barril.

Pon la llave, reuniendo la junta y la llave. Para hacerlo utiliza la cinta de teflón que envuelven los bordes enroscados, haciendo que el sellamiento sea más hermético. Coloca una arandela en el tubo desde adentro, e inmediatamente después el buje para que fije la llave en el lugar.

Crea una válvula de desagüe taladrando otro hueco a unos centímetros de la parte superior del barril. Tras colocar el sellador, pon la arandela en el adaptador de la manguera metiéndola en el hueco desde afuera. Después, pon la otra arandela en las roscas de adentro, añadiendo algo de cinta de teflón y una tuerca para ajustar todo. Finalmente, coloca la manguera directamente sobre la válvula.

Monta el sistema de recolección armando el codo de bajante pluvial. Conecta poniendo el barril en la plataforma anteriormente hecha. Haz una marca en el bajante 2.5cm más abajo de la altura del barril para unir el codo al bajante y así, que el agua desemboque en el barril. Corta el bajante con una sierra, fijándola con tornillos y asegurándote de que estén bien apretados. Recuerda que el codo debe desembocar dentro del barril; no es suficiente que quede encima de él.

Conecta el barril al codo usando la sierra para cortar un hueco en la tapa del barril, de manera que el borde del codo quede dentro. Cubre el área del hueco con un mosquitero metálico (a fin de evitar que entren ramas o plantas).

Finalmente, pon un filtro encima del bajante.



Botellas de agua vs. Agua del grifo: ¿cuál es la mejor opción para consumir en México?

“La vieja desconfianza y el temor histórico promueven la desinformación sobre el agua potable. Los consumidores no tienen confianza en el agua potable que reciben.”

Cada hogar en México compra alrededor de 1 500 litros de agua embotellada al año, de acuerdo con un estudio realizado en 2016 por la firma Kantar WorldPanel. Esto a pesar de que en el Artículo 115 de la Constitución Mexicana se establezca que “todos los municipios del país están obligados a entregar agua potable”, para beber, bañarse, drenaje, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales. 

Se trata de un negocio multimillonario, la de las aguas embotelladas. A diferencia de lo que sucede en otros países, en donde las botellas de agua son una mercancía gourmet para un estilo de vida, en México se consumen como un artículo básico y de primera necesidad. Pese a que académicos y múltiples organizaciones no gubernamentales explican que los mexicanos no las necesitan. 

De acuerdo con los datos de la revista Forbes México, el negocio de 66 500 millones de pesos anuales comenzó con un brote de cólera en la década de los 90. Fue en el año de 1991 que un mensaje gubernamental informó que la comunidad de San Miguel Totolmaloya, en el Estado de México, reportaba el primer episodio de una epidemia de cólera. Surgió un miedo a enfermarse severamente, pese a que la tasa de mortalidad fue de 0.04 por ciento de cada 100 habitantes y un total de 34 defunciones durante 1991. 

Ahora, tras décadas de ese fenómeno, los mexicanos dejaron de beber agua del grifo: el miedo a enfermarse continúa como una tradición cultural. En vano fueron los mensajes gubernamentales con advertencias para hervir el agua y tomar otras medidas preventivas, como comercializar los primeros garrafones de vidrio con “agua purificada” mediante la marca Electropura –hoy Epura–. En palabras del director del Programa de manejo, uso y reuso del agua –Pumagua– de la Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM–, “Han convertido el cuidado de la salud en un elemento de venta”, pese a que el 50 por ciento de las muestras de las marcas de botellas de agua que se vendían en la década de los 90, no cumplía con los requerimientos de salud necesarios para su consumo. Por su lado, Raúl Pacheco-Vega, Investigador y catedrático del Centro de Investigación y Docencia Económica –CIDE–, “Se convirtió en la salida fácil. Se incrementaron las campañas de transnacionales, que invirtieron mucho dinero para vender las botellas en México y dar paso al debilitamiento de la infraestructura.”

Por esta razón, empresas como Danone, Coca-Cola y Pepsico concentran ahora el 64 por ciento del mercado nacional que incluye agua gasificada, embotellada y de manantial. Para Pacheco-Vega, una “manera de debilitar al proveedor estatal, y favorecer a las empresas, ha sido a través de la transferencia de recursos de los estados a municipios, donde el dinero no llega y permite a los privados acaparar la demanda que debería aliviar los gobiernos municiales. […] Ha sido una serie de acciones concertadas entre diferentes actores: el gobierno federal, mercadotecnia agresiva de transnacionales, desidia de gobierno y el cambio en los patrones de consumo. La culpa es de varios.” Por ejemplo, en el caso de Coca Cola FEMSA –KOF–, la empresa paga 2 600 pesos por cada una de las 46 concesiones de explotación de aguas subterráneas al año, y obtiene ganancias por 32 000 millones de pesos: “Esta falta de proporción de pago por los derechos de explotación y utilidades revela cómo el sector político privilegia los intereses del sector económico por encima de los derechos fundamentales. Es un círculo vicioso con intereses que se oponen.”

En otras palabras, el agua en México es potable y bebible. Desgraciadamente, “la vieja desconfianza y el temor histórico promueven la desinformación sobre el agua potable. Los consumidores no tienen confianza en el agua potable que reciben.”

 



Los asombrosos beneficios físicos y psicológicos de bañarte con agua fría

Se dice que no hay nada más reconfortante que un baño caliente después de un día complicado; sin embargo, de acuerdo con nueva información tanto científica como empírica, los baños fríos proveen mejores resultados. Parece ser que bañarse primero con agua caliente y al final con agua fría brinda numerosos beneficios a mediano y largo plazo; […]

Se dice que no hay nada más reconfortante que un baño caliente después de un día complicado; sin embargo, de acuerdo con nueva información tanto científica como empírica, los baños fríos proveen mejores resultados. Parece ser que bañarse primero con agua caliente y al final con agua fría brinda numerosos beneficios a mediano y largo plazo; como por ejemplo: 

– Estimula la pérdida de grasa; 

– mejora el funcionamiento del metabolismo; 

– incrementa los niveles de testosterona; 

– mejora la salud tanto del cabello como la piel; 

– aumenta los niveles de esperma; 

– estabiliza la circulación sanguínea; 

– ayuda al recuperamiento de una lesión muscular; 

– mejora el sueño; 

– reduce las recaídas en el sistema inmunológico. 

Si bien los baños con agua fría pueden ser realmente incómodos –e incluso doloroso–, los beneficios comienzan sutilmente hasta evidenciarse en actividades como el ejercicio, sueño, estado de ánimo, reacciones psicológicas, entre otros. De hecho, de acuerdo con numerosos estudios, los baños fríos tienen una fuerte influencia en la psique; tales como las que compartimos a continuación: 

– Fomenta la perseverancia, voluntad y la disciplina

Los baños fríos son un ejercicio de voluntad, que a su vez cultiva otros valores humanos como la empatía, la amabilidad, la disciplina y la perseverancia. De alguna manera la disciplina y la voluntad son la clave para alcanzar cualquier objetivo en la vida. Es así que los baños fríos ayudan no sólo a fortalecer los músculos, también a forjar un hábito de continuidad y trabajo constante; por lo que facilitan la voluntad en acciones como dejar de fumar, consumir menos comida basura, alcohol o cafeína, procrastinar menos, entre otras. 

Además, brindan una sensación de energía y enfoque después de cada baño. 

 

 

– Promueve la tolerancia

De acuerdo con la premisa budista, es indispensable estar cómodo con la incomodidad; por lo que al poner en práctica, como un hábito, los baños fríos proveen un sentido de tolerancia en torno con lo incómodo. Así como en la meditación, la meta es experimentar cada sensación temporal –buena o mala– hasta que se vaya con el tiempo; de modo que se entrena a la mente a no reaccionar a los cambios corporales. Con la suficiente práctica, esta tolerancia se expanderá hacia otras áreas de la vida y facilitará el control sobre el cuerpo y sus reacciones casi irracionales. Eso incluye la actitud ante el estrés durante el trabajo y la escuela, pues si bien no se puede controlar el medio ambiente, se puede controlar la reacción de uno frente al estímulo estresor. 

– Impulsa a la aceptación

La aceptación ante los cambios irrevocables de la vida no sólo reduce significativamente la experiencia del sufrimiento, también incrementa la experiencia de agradecimiento por lo vivido para recibir algo mejor. De manera que si bien los baños fríos pueden ser incómodos al principio, permiten desarrollar una tolerancia al respecto, que resulta en la aceptación trascendental –la cual conlleva a la aceptación de varios cambios en la vida–.