Reducir las emisiones de carbono hasta 70% para 2050 es posible: ONU

Mantener la temperatura del planeta es viable si se promueve un aumento por debajo de los 2°C

Los incrédulos del cambio climático (que cada vez son menos) aseguran que el planeta siempre ha experimentado modificaciones de temperatura y que la vida, finalmente, termina adaptándose. Sin embargo, lo que es una realidad es que desde la era industrial la mitad del dióxido de carbono liberado a la atmósfera fue producido desde 1990 a la fecha. Es decir, hemos acelerado la emisión de gases de efecto invernadero a niveles inéditos. De seguir esta tendencia, la temperatura media mundial podría subir desde 3.7 hasta 4.8°C por encima de los niveles preindustriales para el año 2100.

En su último “informe de síntesis”, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU y los cientos de autores partícipes en el estudio, están más seguros que nunca de que el planeta se está calentando y los seres humanos son la causa. Este reporte se basó en hasta 30 mil documentos científicos estudiados por unos 830 autores y 2 mil colaboradores.

“La transición a una economía baja en carbono es técnicamente viable, pero lo que falta son políticas e instituciones adecuadas. Cuanto más esperemos para tomar medidas, más costará adaptarse y mitigar el cambio climático”, dijo Youba Sokona, copresidenta del Grupo de Trabajo III del IPCC.

Aunque las tendencias son evidentemente desalentadoras, si se promueve el aumento por debajo de los 2°C, las emisiones de gases de efecto invernadero serían disminuidas en un 70% en todo el mundo para el año 2050, y a 0 para el 2100.

“Tenemos esa oportunidad, y la elección está en nuestras manos”, dijo Rajendra K. Pachauri, presidente del grupo.

De esta manera, los gobierno serían los principales responsables de promover programas y leyes que aminoren la emisión de gases, lo que, de hecho, iría inevitablemente en contra de los intereses de poderosas empresas, como las petroleras. Lo cierto es que cada vez son más los grupos internacionales como la ONU los que hacen presión para que los Estados adopten medidas paliativas, aunque todavía sin el éxito deseado.



“¡La naturaleza no nos necesita, nosotros necesitamos a la naturaleza!” El apasionado discurso de Harrison Ford sobre el cambio climático

El actor dio un memorable discurso durante la Global Climate Action Summit sobre las consecuencias de seguir negando el cambio climático.

El veterano actor de Hollywood y activista medioambiental, Harrison Ford, habló hace unos días en la Global Climate Action Summit en San Francisco, California. El papel de Ford como activista y conservacionista tal vez sea menos conocido que sus roles fílmicos como Han Solo en Star Wars o como el rostro de Indiana Jones. Sin embargo, Ford es vicepresidente de Conservation Internacional, una asociación no lucrativa que tiene el objetivo de proteger a la naturaleza.

En otras ocasiones, Ford ha utilizado su plataforma y visibilidad pública para advertir a la gente sobre el riesgo de darle poder a individuos que, como Donald Trump y sus seguidores, se consideran “escépticos” del cambio climático, y que mediante acciones y omisiones propagan la idea de que el cambio climático es una teoría de conspiración (mientras los científicos llevan 1/4 de siglo advirtiéndonos sobre sus terribles consecuencias). En este discurso, Ford no se refiere claramente a Trump pero, sin duda, si leemos entre líneas, figuras tan ominosas como él aparecen como el verdadero peligro para la supervivencia de la especie humana en el planeta.

¡Por el amor de Dios, dejen de denigrar a la ciencia! ¡Dejen de darle poder a la gente que no cree en la ciencia, o aún peor, que pretende no creer en la ciencia por su propio interés personal! Ellos saben quiénes son, nosotros sabemos quiénes son.

Todos nosotros, ricos o pobres, poderosos o indefensos, todos sufriremos los efectos del cambio climático y la destrucción de los ecosistemas. Y nos estamos enfrentando a lo que rápidamente está convirtiéndose en la mayor crisis moral de nuestra época: que aquellos con menos responsabilidad tendrán que cargar con las mayores consecuencias.

Así que nunca olviden por quién estamos peleando. Es por los pescadores de Colombia, los pescadores de Somalia, que se preguntan de dónde vendrá su próxima pesca y se preguntan por qué el gobierno no puede protegerlos. Es la madre de las Filipinas, preocupada de que la próxima gran tormenta vaya a arrebatarle a su hijo de los brazos. Es la gente de aquí mismo, en California, la gente de la Costa Este, la gente de California que está escapando de incendios sin precedentes. La gente de la Costa Este está enfrentándose a las peores tormentas registradas en la historia. Es nuestro propio país, nuestra propia comunidad, nuestras propias familias.

Les ruego, no se olviden de la naturaleza, porque hoy, la destrucción de la naturaleza es mayor que la de todas las emisiones de autos y camiones del mundo. Podemos colocar paneles solares en cada casa, podemos hacer que todos los vehículos sean eléctricos, pero mientras Sumatra siga ardiendo, habremos fallado. Mientras las selvas del Amazonas sean cortadas y quemadas, mientras permitamos que las tierras protegidas de los pueblos originarios, de los pueblos indígenas, sigan siendo usurpadas, nuestros objetivos climáticos seguirán siendo inalcanzables, y nosotros seremos cagados fuera del tiempo.

Esta es la única verdad de fondo: si hemos de sobrevivir en este planeta, el único hogar que cualquiera de nosotros habrá de conocer, por nuestro clima, por nuestra seguridad, por nuestro futuro, necesitamos a la naturaleza, hoy más que nunca. La naturaleza no necesita a la gente, la gente necesita a la naturaleza. Así que apaguemos nuestros teléfonos celulares, vamos a subirnos las mangas y vamos a patearle el trasero a este monstruo.

 

* Imagen principal: Global Climate Action Summit



La cartografía del desastre ecológico que nos muestra cómo será el mundo si sube la temperatura 4 grados

Territorios desertificados, costas tragadas por el mar y una Antártica urbanizada es lo que predice este mapa.

Mediante la cartografía se han conocido y reconocido los territorios, recreándolos en mapas que nos ayudan a comprender las delimitaciones de cada lugar y sus especificidades. Pero, ¿qué tal si pudiéramos prever cómo será el territorio, y no sólo recrearlo?

Eso es lo que hizo Parag Khanna, un experto en relaciones internacionaleS, un futurista geopolítico, que defiende la utilidad de la geografía para comprender nuestro pasado, nuestro presente e, incluso, nuestro futuro, porque los cambios de los mapas son los cambios de la civilización. Khanna utilizó para probarlo un mapa muy distinto a cualquiera conocido:

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Aquí puedes ver el mapa a mayor escala

Se trata de una cartografía de la catástrofe ecológica que podríamos enfrentar en unos años, si la temperatura sigue subiendo. Porque según Khanna, el mapa del mundo cambia constantemente por las acciones del hombre, y una de las mayores razones detrás de ello son los cambios que estamos provocando en el metabolismo de la tierra, y que están ocasionando una gran crisis ecológica.

Ésta, como muchos sabemos, está causando un aumento de la temperatura por la emisión de C02, el deshielo acelerado en zonas polares y el acrecentamiento de los mares. Junto con la pérdida de la biodiversidad, esto constituye una catástrofe sin precedentes que es difícil de imaginar. Es por eso que Khanna se ha valido de la cartografía para ayudarnos a hacerlo, utilizando un mapa anteriormente publicado en la revista New Scientist.

Las zonas amarillas son las desertificadas, mientras que las marrón son aquellos lugares que quedarán inhabitables por climas extremos. Lo marcado en rojo son costas e islas tragadas por el mar; lo verde son nuevos lugares habitables, y los puntos simbolizan zonas donde podrían ubicarse enormes parques de paneles solares y otras energías limpias. 

¿Y cómo es el desastre ecológico mapeado?

Una Sudamérica desértica, una Patagonia a punto de perderse entre las aguas y una Antártica densamente poblada y urbanizada: una especie de oasis, como lo serían también Escandinavia, Siberia y el norte de Canadá, los lugares fríos que podrían convertirse en nuevos campos de cultivo.

Aquí puedes ver el mapa a mayor escala.

La población del Ártico es de menos de 4 millones de personas, pero podría llegar a las 400 millones en los próximos años.

No obstante, las pérdidas serían demasiadas. Todo lo que conocemos desaparecería: ciudades enteras, llenas de patrimonios y de historia. Peor aún, cientos de especies hoy en riesgo se extinguirían junto con sus ecosistemas. Verlo así, en un mapa, resulta apabullante y estremecedor.

Pero según Khanna, podemos anticiparnos a esos cambios y evitarlos. De eso se trata el ejercicio gráfico y cartográfico que realiza en su libro, Connectography, mapping the future of global civilization, donde busca indagar en las soluciones a los conflictos bélicos, a las crisis económicas y por supuesto, a la crisis ecológica.

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Estos ejercicios de imaginación cartográfica podrían, sin duda, contribuir a sembrar un poco de conciencia contemporánea, pero sobre todo a cimbrarla para hacer algo al respecto.

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