¿Por qué procurar que tu hijo tenga contacto con la naturaleza y se desapegue de la tecnología?

Desgraciadamente los niños están alejándose cada vez más de la naturaleza, perdiendo esa conexión básica con su instinto

En los últimos años el estrés, la famosa “enfermedad del siglo XXI”, ha impactado en gran parte de la población mundial. Tanto adultos como infantes se encuentran afectados por los síntomas del ir y venir de los caminos de concreto de las ciudades, de sus ruidos y temperamentos, de la tensión y frustración. Pareciera casi imposible escapársele a estas rutinas.

No obstante, la educación (ambiental) es una de las herramientas básicas para revertir los efectos del sedentarismo tecnológico y laboral. Pues esta disciplina aborda no sólo métodos para el mejoramiento en la salud física y emocional de las personas en contacto con la naturaleza, sino también alternativas para contribuir a la solución de problemas ambientales y ecológicos.

De modo que, al permitir que nuestro cuerpo regrese a su nostra mater, se empieza a valorar el medio ambiente, a cuidarlo y a respetarlo. Inclusive, se habla de un vínculo emocional directamente relacionado con la vida de cada uno, incluyendo la del planeta.

Desgraciadamente los niños están alejándose cada vez más de la naturaleza, perdiendo esa conexión básica con su instinto, la cual no se logra al leerlo en la computadora o en revistas, sino a través de conductas que generen consciencia y salud ambiental tanto en adultos como en niños. Un reciente estudio demostró que los niños que veían más televisión de pequeños (hábito comparable con el uso actual de iPads y dispositivos) tienen una salud notablemente peor cuando son adultos, en comparación con aquellos que en su infancia pasaron mayor tiempo al aire libre. También se probó que, generalmente, los hábitos adquiridos desde niños son patrones que se repiten en la edad madura.

El tiempo que los niños pasan afuera, al aire libre, puede ser renovador, ya que fomenta el estado de exploración a fin de que se generen habilidades físicas y emocionales para el mundo. El contacto con la naturaleza es la oportunidad para descubrir parte de uno mismo, formando un vínculo único con el medio ambiente.



Esculturas de niebla en parques y bosques (Fotos)

¿Hay algo más hermoso que cuerpos de niebla acariciándose con árboles y espejos de agua?

Algo tiene la niebla que a pesar de ser en esencia inasible, también es profundamente corpórea. Su corporalidad, aunque elusiva, tiene una presencia contundente. Tal vez por eso es que Fujiko Nakaya recurre a la niebla como materia prima para sus esculturas.

Llama la atención que la artista japonesa presente sus piezas como esculturas, y no como performance o algún formato de arte efímero. Pero Nakaya lleva décadas esculpiendo los flujos de niebla y su obra surge, en parte, en respuesta al materialismo occidental que predomina en la noción de escultura; por eso aborda la materia desde una perspectiva más pasajera, menos franca (como quizá es, en realidad, el ADN de nuestro universo y nuestras respectivas realidades).

Existe el concepto occidental de sólido y eterno, pero en el pensamiento budista la naturaleza siempre te responde de acuerdo a sus reglas.   

Con el nombre de Fog x FLO: Fujiko Nakaya on the Emerald Necklace, esta serie interviene cinco parques en Boston con “esculturas de niebla”. Para “enneblinar” estos escenarios, la artista sitúa inyectores en árboles, piedras y otros elementos naturales, los cuales están programados para emitir vapor de agua cada hora. Así, los cuerpos neblinosos desfilan a través del espacio –con dirección y espesor planeados– de manera coreográfica. La repetición permanente de sus flujos hace que, aunque dinámicos, adquieran una presencia casi material.

¿Hay algo más hermoso que cuerpos de niebla acariciándose con árboles y espejos de agua? (la respuesta no importa).

 



Descubren el dibujo más antiguo en la historia de la humanidad

Un patrón trazado sobre una piedra en una cueva es el dibujo más antiguo registrado hasta ahora.

La necesidad del hombre por representar pictóricamente su entorno es verdaderamente milenaria. Lo anterior queda más que claro luego del reciente descubrimiento del dibujo más antiguo de la historia humana: se trata de un patrón de líneas que data de hace 73,000 años

El hallazgo fue registrado en la cueva de Blombos, en Sudáfrica. El dibujo es una grilla compuesta por seis líneas verticales, atravesadas por tres líneas curvas. El trazo fue hecho con ocre, un pigmento natural color café rojizo. Los encargados de analizar la muestra señalan que las líneas terminan junto con el trozo de roca, lo que abre la posibilidad de que este patrón fuera originalmente de mayores dimensiones o que, incluso, pudiera haber sido parte de una representación más compleja. 

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Christopher Henshilwood, arqueólogo de la Universidad de Bergen, en Noruega, declaró a Science News que un patrón similar ha sido encontrado en conchas marinas de la zona, por lo que este trazo bien podría haber tenido un significado especial para sus habitantes.

 

El dibujo como un vehículo para dialogar con nuestra realidad

Tal vez la expresión gráfica, que eventualmente se consagró en el dibujo o el arte pictórico, responde a una necesidad del ser humano en el proceso de relacionarse con su realidad –pues no solo se trata de su entorno físico sino que va más allá, con metáforas visuales, símbolos y otros–. Y el dibujo de la cueva de Blombos es una prueba de que este acto instintivo, pero a la vez estético y hasta ontológico, lleva acompañándonos más de 70 mil años.