¿Por qué es muy importante exigir bebederos en las escuelas mexicanas?

Los bebederos han ido perdiéndose como una opción atractiva, fenómeno que ha sido más promovido por el marketing que por sus amenazas para la salud

Si fuiste un niño en los años noventa o antes de eso recordarás cómo los bebederos de agua potable eran comunes en muchos lugares públicos, sobre todo aquellos que estaban abocados a los niños como unidades deportivas, parques o escuelas. Luego, a mediados de esa década, una pésima práctica comenzó a esparcirse: beber agua embotellada.

En un inicio parecía una excelente idea cargar con tu envase desechable en tu bolsa y tirarlo en cualquier lugar una vez terminado su contenido. Sin embargo, poco advertimos la cantidad de basura que estábamos produciendo (hoy, 8 mil millones de botellas anuales) y uno de los peores abusos perpetrado por las embotelladoras, pues han conseguido concesiones de los mantos acuíferos del país, prácticamente sin pagar por ellos. Es decir, nos han estado vendiendo nuestros propios recursos: México se ha convertido ilusoriamente en el país que más agua embotellada consume.

En ese trayecto fuimos perdiendo la exquisita experiencia de beber toda el agua que deseáramos en sitios públicos como un servicio más, bajo el entendido de que el agua purificada no debiera ser un lujo, como lo es el agua embotellada. Recordemos que los dueños de estas empresas tienen ganancias por producto de hasta 5000%. ¿En qué momento permitimos que nuestra propia agua se nos vendiera a estos precios?

También sin darnos cuenta, el decremento de los bebederos públicos detonó el aumento de venta de refrescos (en lugar de saciar la sed infraganti, las personas comenzaron a sustituirla por otras bebidas que pintaban más atractivas al asistir a una tienda). En fin, muchos factores nocivos han saltado después de que en México los bebederos públicos fueran desapareciendo. 

Ahora que México ocupa los primeros lugares en los niveles de obesidad adulta e infantil, y que también es uno de los países con mayores problemas de diabetes, algunos grupos sociales han estado presionando al Estado mexicano, sobre todo a sus legisladores, para que destinen los recursos necesarios para un programa de implementación de bebederos públicos en las escuelas.

Según un estudio de la Cámara de Diputados, para implementar este programan en la primera etapa se requieren más de 2 mil 186 mdp, pero hasta ahora los legisladores han etiquetado solo mil 360 millones de pesos para este rubro este año. 

La Alianza por la Salud Alimentaria y la organización El Poder del Consumidor han estado pugnando para que los legisladores suban este presupuesto, y es que los bebederos son quizá y sin que lo hagamos consciente, un primer avance para que no sólo consumamos agua fresca en la inmediatez; también para que mutemos ese chip que nos ha enseñado que el agua puede ser propiedad de intereses privados, cuando es quizá el recurso más básico y colectivo.

Si te suena, esta es la lista de legisladores que habríamos de presionar en redes sociales para que etiqueten el presupuesto debido en el tema de los bebederos. 



A México le cuesta más la obesidad que el robo de combustibles: OMS

En México hay una crisis de obesidad y está costando caro, señala un representante de la OMS.

La obesidad le cuesta caro a México. De hecho, le cuesta 7,800 millones de dólares al año, como lo expresó hace unos días Cristian Morales Fuhrimann, representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en México. Tratar las complicaciones de esta enfermedad genera incluso más gastos que el robo de combustibles.

Este dato preocupa más allá del ámbito financiero, pues señala un fuerte problema de salud a nivel nacional. De acuerdo con datos del INEGI, las enfermedades cardiovasculares representan el 24% de todas las muertes en México, mientras que el cáncer y la diabetes ocupan el 12% y 14%, respectivamente. ¿Qué tienen en común estos padecimientos? Todos están ligados a la obesidad.

Según el representante de la OMS, México tiene un ambiente “obesogénico”. Esto quiere decir que nuestra sociedad incentiva muchos de los hábitos que derivan en obesidad. Para comprobarlo, basta con que mires a tu alrededor. Los pasillos del supermercado se atiborran de productos ultraprocesados y no hay esquina que no anuncie algún alimento sobrecargado de azúcar, sodio o grasa.

Por eso, no sorprende que México sea el mayor consumidor de refresco en todo el mundo, con un promedio de 163,000 litros al año. El resto de América Latina no se queda atrás: la OMS señaló un incremento del 38% en el consumo de alimentos procesados entre 2000 y 2013.

 

¿Cuál es la solución?

Pese a que la obesidad parece ir en aumento, es una condición que se puede prevenir. Esto no es tan complicado, pero sí requiere de una motivación individual fuerte, aunada al apoyo de nuestras instituciones. México libra actualmente una doble batalla: la de ser un país en vías de desarrollo que además debe invertir millones en tratar las enfermedades que la propia desigualdad provoca.

Así, en un mismo hogar mexicano pueden convivir tanto adultos con obesidad como niños con desnutrición. Es un panorama difícil, pero definitivamente hay soluciones. México es uno de los países que se comprometió junto con la ONU a reducir su tasa de obesidad para el año 2030. Hay aún muchas maneras de conseguirlo.

En el ámbito colectivo, es importante luchar por que las políticas públicas se enfoquen más en la prevención que en tratar las consecuencias finales de la obesidad. Algunas medidas, como aumentar el impuesto a los productos procesados, han tenido buenos resultados en México. La meta más importante a cumplir es que el dinero utilizado en tratar la obesidad se redirija, más bien, a incentivar un modo de vida sano en todos los niveles. 

Lo más sencillo para cada uno de nosotros es empezar por el plano individual, pero es importante no caer en un sentimiento de culpa. Aunque muchos mexicanos crecimos con hábitos poco saludables, el cambio siempre es posible. Limitar o eliminar el consumo de azúcares y harinas refinadas, aumentar el consumo de verduras y realizar actividad física por lo menos 30 minutos al día son grandes formas de cuidarse. 



¿Cómo controlar la diabetes? Sigue estos 11 sencillos consejos

La diabetes, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud –OMS–, ha afectado a más de 422 millones de personas en 2014.

Aunque es una enfermedad muy común, la diabetes es realmente mortal. Se trata de un malestar en la que la cantidad elevada de glucosa en la sangre puede resultar en tres tipos de diabetes: a) diabetes tipo 1, en la cual el cuerpo no puede producir insulina suficiente para convertir los alimentos en energía, por lo que se requieren inyecciones o bombas de insulina; b) diabetes tipo 2, en donde el cuerpo no puede utilizar la insulina que produce, especialmente en casos de sobrepeso, sedentarismo y heredabilidad de la enfermedad; y c) diabetes gestacional, generada principalmente en algunas mujeres embarazadas, facilitando la transmisión de la misma entre madres e hijos. 

Esta enfermedad, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud –OMS–, ha afectado a más de 422 millones de personas en 2014. En México, al menos, se han tomado medidas de prevención como la consignación de un impuesto al refresco; el cual, según el estudio del Instituto Nacional de Salud Pública –INSP– y la Universidad de California –UCSF–, en una década prevendrá alrededor de 18 900 muertes en mexicanos –de entre 35 y 94 años–, 189 300 casos de diabetes y 20 400 infartos/accidentes cerebrovasculares. De hecho, se pretende que tener un impacto mayor en los adultos jóvenes, pues es el segmento de edad con mayor consumo de refrescos y bebidas azucaradas. Esta medida se fundamentó en un estudio previo con datos de consumidores que demostró cómo el impuesto estaba asociado con reducciones en las compras de este tipo de bebidas en el primer año después de la implementación del gravamen. 

prevenir diabetes

 Para prevenir y controlar la diabetes, te compartimos los siguientes consejos: 

1 – Consume más frutas y verduras durante el desayuno, almuerzo, cena y snacks; 

2 – procura tener un régimen alimenticio comiendo a la misma hora todos los días, 

3 – escoge alimentos con poca grasa, principalmente panes, carne, leche, arroz, frijoles y quesos; 

4 – usa cantidades pequeñas de aceite, margarina, aderezos y mayonesa; 

5 – evita alimentos fritos y carnes con mucha grasa, como tocino y embutidos; 

6 – realiza actividades físicas, como el yoga, para reducir los niveles de glucosa; 

7 – elige alimentos con proteína baja en grasa, como frijoles, pollo, pavo sin pellejo y una cuarta parte con cereal integral, arroz o pasta integra;

8 – practica meditación, caminatas y realiza pasatiempos que reduzcan los niveles de estrés y depresión

9 – investiga tu peso ideal y procura alcanzarlo; 

10 – revisa diario la glucosa sanguínea para prevenir cualquier crisis. 

11 – procura reducir el consumo de refrescos, bebidas azucaradas y productos con altos niveles de colesterol malo, grasa y azúcares.