Los muros verdes más allá de la moda: conoce todos sus beneficios

Jardines en ascendente que retan lo convencional y nos salpican con sus sorprendentes virtudes

Parecieran una moda de la última década: los muros verdes y bellos jardines verticales acoplados a las paredes van poblando los muros de hoteles, restaurantes, boutiques e incluso edificios públicos de muchos países. ¿Es una tendencia o es una apropiación real de su atributos en la cultura?

Como conocemos, las modas suelen ser efímeras, pasajeras, producto de un meme y, en ocasiones, sin una causa sencilla de detectar y por momentos superflua, como el hecho de que algún famoso use tal o cual cosa y por lo tanto, encante a una masa de personas que replican lo que esa persona ha adoptado. Pero también hay casos en los que lo que inicia como una mera tendencia o moda se queda en las costumbres por su trascendencia, cuando la conciencia y el conocimiento sobre tal hecho convencen por sus auténticas ventajas.

Es innegable que está creciendo un halo de conciencia en el mundo tras un siglo de producción industrial. Va aumentando la información sobre los productos que hemos consumido sin tener un conocimiento profundo de ellos; sobre conservadores y aditamentos que dañan nuestra salud y el riesgo de los transgénicos o de ciertas adicciones sociales de las que no teníamos idea, como el azúcar. Todo lo anterior no es una moda; son hechos que van permeando la cultura. Y es que jamás volverás a comer un bocadillo de la misma manera si descubres que está hecho con cancerígenos, ¿o sí?

Algo semejante está pasando con la tendencia de los muros verdes, estos bellísimos jardines verticales que van pintando cada vez más edificios e incluso espacios públicos. El antecedente más directo de estos muros se remonta a hace unos siglos cuando en Italia se comenzó a usar la vid, una trepadora que proporciona fruta para el vino; con esta planta, que crece en ascendencia por muros y pequeñas estructuras, paulatinamente se conoció cómo mejoraba la temperatura de los edificios y algunos otros beneficios. 

Las trepadoras se tornaron una tendencia a principios del siglo XX, sobre todo como ornamento de castillos medievales, que luego pareció asentarse en las casas de campo europeas y norteamericanas. Sin embargo, hace una década comenzaron a aparecer inesperadamente en edificios de toda índole: no llanamente como trepadoras, sino como verdaderos jardines verticales con eclécticas especies.

Te exponemos algunos de los beneficios de tener un muro verde cerca:

 

  • No atraen ni permiten la proliferación de insectos ni bacterias: su sistema aporta un tipo de repelente biológico.
  • Reducen hasta 5 grados la temperatura interior de un edificio en verano y, curiosamente, mantienen la temperatura en invierno; esto genera un importante ahorro de energía por el menor uso de calefactores o aires acondicionados. 
  • Atrapan el polvo y esmog.
  • Son un aislante natural de ruido, pues absorben y reducen sonidos de alta frecuencia, disminuyendo el ruido hasta en 10 decibeles. 
  • Cada metro cuadrado provee el oxígeno suficiente como para una persona durante todo 1 año.
  • Un muro verde de 30m2 atrapa y filtra 20 toneladas de gases nocivos por año, ademas de apresar y procesar 10kg de metales pesados. 
  • Está probado que reducen el estrés. 
  • Dan un toque estético de sofisticación y cuidado al entorno.
  • Aumentan la plusvalía de la zona.


Científico mexicano propone a la NASA proyecto de “huertos espaciales”

Porque el futuro, en el espacio y en la Tierra, reside en que cultivemos nuestros propios alimentos.

Los científicos mexicanos han estado a la orden del día en muy diversos campos de la innovación, y muchos de sus proyectos tienen en común el uso de elementos naturales. Ahí tenemos, por ejemplo, la reciente creación de anticonceptivos a base de una planta común, así como la experimentación con el nopal en un sinfín de inventos.

Ahora, un mexicano vislumbra la posibilidad
de crear huertos en el espacio exterior.

Ernesto Olvera es un investigador del Tecnológico Nacional de México que presentó recientemente a la NASA un proyecto de cultivo de plantas. Así se inaugura la posibilidad de crear huertos espaciales, los cuales ayudarán a cultivar alimentos –tales como lechuga y espinaca– durante las misiones espaciales. Esto no es nada fácil, pues el espacio ofrece condiciones disímiles para el cultivo en comparación a las de la Tierra. Estas condiciones, por supuesto, no son ni mucho menos las idóneas para la producción de plantas con potencial nutritivo.

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No obstante, Olvera cree que estas barreras al cultivo espacial pueden superarse. ¿Cómo? Mediante el uso preciso de la luz artificial, la cual ha estudiado a profundidad durante 2 años en el Laboratorio de Iluminación Artificial.

De avanzar en este proyecto, que por ahora sólo fue presentado a un grupo de investigadores encargados de la producción de plantas en el espacio –a cargo de Gioia Massa–, es posible que se puedan cultivar suficientes alimentos como para saciar casi todas las necesidades nutrimentales de los astronautas. El amaranto sería uno de esos alimentos factibles de ser cultivados en el espacio y la NASA ya sabe, gracias al astronauta mexicano Rodolfo Neri Vela, cuántos beneficios tiene esta proteína vegetal para la dieta espacial.

Habrá que seguir al tanto de este portentoso proyecto, mismo que promete revolucionar la manera en la que los astronautas se alimentan en el espacio –así como la forma en la que se relacionan con sus alimentos durante sus viajes estelares–. Quizá así nos demuestren que el futuro, sea en el espacio o en la Tierra, está en que cultivemos nuestros propios alimentos.

Y si los astronautas llegan a tener huertos espaciales, ¿qué nos impediría a nosotros tener huertos urbanos?



Un respiro en junglas de hormigón y asfalto

Los efectos nocivos de la desaparición de la naturaleza en las grandes ciudades son muy diversos, y entre ellos se encuentran las “islas de calor”.

Las demandas de las grandes ciudades son cada vez mayores. En este sentido, la construcción de infraestructura en beneficio de sus habitantes es una labor constante. Centros comerciales, condominios, hospitales, oficinas, rascacielos, vías de acceso: todos son inmuebles que se edifican para el provecho de la población. Pero, al urbanizar cada vez más, se pierden espacios naturales; árboles, riachuelos o hasta parques enteros son reemplazados por las necesidades del hombre.

Los efectos nocivos de la desaparición de la naturaleza en las grandes ciudades son muy diversos, y entre ellos se encuentra lo que ahora se conoce como islas de calor. Este fenómeno ocurre precisamente en las urbes donde la ausencia de vegetación provoca que la temperatura aumente de manera desmedida, ya que los materiales que se emplean para la construcción de los edificios tienden a captar mucho calor, pero no les es fácil perderlo. Esta incapacidad de la tierra para bajar la temperatura, aunada a los vehículos y todas las fuentes que la generan, provoca las islas de calor.

La consecuencia es que las personas nos sintamos con menos energía, malhumorados, cansados, adormecidos; todo esto deteriora nuestra salud, y claro, esto sin mencionar el daño que le hacemos al medio ambiente. En los últimos años, hemos sido testigos del auge de las opciones amigables al medio ambiente; estas tendencias buscan mitigar los efectos nocivos de la modificación del entorno y sus consecuencias.

En las grandes ciudades, los muros y azoteas verdes, los jardines verticales y los huertos urbanos han surgido como una alternativa estética que embellece los espacios y que más allá de eso, ofrecen numerosos servicios ambientales. Capturan el CO₂ y generan oxígeno, repelen ciertas plagas de insectos de los inmuebles y reducen el calor. También aumentan la plusvalía de las zonas.

Para la construcción de estos huertos y muros sólo hace falta la implementación de una estructura especial capaz de soportar estos sistemas; hay desde opciones complejas que requieren ciertos instrumentos específicos, hasta métodos simples para colocarlos, que están prácticamente al alcance de todos. Además podemos instalar estos espacios verdes en nuestros hogares.

Todos estos sistemas nos dan un respiro en las ciudades; la sensación al pasar cerca de uno nos dota de energía, frescura y vitalidad. Earthgonomic México, consiente de esta problemática, impartirá talleres de Huertos Urbanos y Azoteas Verdes en septiembre y octubre. ¡Contáctanos y regístrate!

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COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic