Increíble: descubren que la naturaleza purifica tus chakras

Un científico, además de corroborar que existen núcleos energéticos en nuestro cuerpo que coinciden con los chakras, comprobó que estos se purifican al contacto con la naturaleza

Suena a una encantadora fantasía, pero el investigador Livio Vinardi, de la Universidad Estatal de San Francisco, encontró que además de que el cuerpo humano está penetrado por otro cuerpo energético al que se llamó campo bioplásmico, una especie de aura energética (sí, podría decirse que se ha constatado científicamente que existe el aura), también descubrió que tenemos focos de energía llamados plexos o vórtices, de forma circular, que presentan una rotación energética y que revelaron una similitud extraordinaria con los chakras propuestos por el hinduismo (chakra significa, coincidentemente, “rueda”).

Según las investigaciones de Vinardi, el cuerpo bioplásmico y los vórtices energéticos tienen un constante intercambio con la energía del entorno. Para Occidente lo anterior, hace unos años, también podría haber sonado como fantasía, pero lo que culturas milenarias como la hinduista ya conocían poco a poco es constatado por la ciencia. Lo que ocurre energéticamente a tu alrededor te afecta, aunque es importante apuntar que no por ello te determina.

Uno de sus descubrimientos más importantes, bellos y a la vez comprometedores para todos es que hay excesos energéticos que obstruyen nuestros núcleos energéticos, y estos deben limpiarse. Como si se tratara de un axioma que intuitivamente conocíamos, la naturaleza absorbe esos excesos energéticos que nos obstaculizan, en un intercambio donde ella nos hace una especie de purificación gratuita y como un mensaje sublime de que todos somos parte de un tejido.

Los anteriores estudios van probando, junto con muchos otros, que en algún momento nos perdimos en el fulgor de la razón, dejando de lado otras explicaciones que nos mueven como universo: nuestro equilibrio también depende de una cuestión energética; un llamado a asumirnos como parte integral del entorno, lo que da belleza a la vida y a la vez, nos dota de una inminente responsabilidad.



¿Sabías que interactuar con la naturaleza combate nuestra sed de inmediatez?

Un estudio de VU University comprobó que las personas que tienen más contacto con la naturaleza, son más proclives a tomar decisiones pensando a largo plazo, y también a ser menos impulsivas.

Quizá una de las grandes facturas que ha cobrado la cultura del consumismo y el espectáculo, es que encontramos una gran satisfacción en placeres o sensaciones inmediatos. La rapidez que demanda el gusto por el instante, también permea nuestras decisiones, pues se vuelven más cortoplacistas. Incluso en nuestras relaciones amorosas, quizá, nos entregamos a aquello que parece atractivo, sin tomarnos un tiempo para conocer más a fondo a las personas.

¿Pero qué tiene qué ver lo anterior con la naturaleza? Considerando que actualmente más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, un grupo de investigadores holandeses de la VU University realizó una investigación para contrastar los efectos del contacto con la naturaleza. En los resultados encontraron, además de respuestas positivas como una mayor concentración y capacidad de autocontrol por parte de las personas en contacto con la naturaleza, una propensión a la proyección a largo plazo en la toma de las decisiones de los participantes.

Lo más sorprendente, es que estos cambios no los mostraron únicamente aquellos que estuvieron en contacto directo con la naturaleza, también aquellos que contemplaron una fotografía de esta, o bien, las personas que tras su ventana contemplaban un paisaje natural. Como si la misma naturaleza al contemplarla nos transmitiera un mensaje sobre el ritmo de la vida, que no necesariamente sincroniza con nuestros relojes, la interacción con lo natural refuerza en nosotros una especie de inteligencia biológica.

Hasta cierto punto, el tiempo, al menos en su faceta lineal, es un recurso cultural. Y quizá la noción que tenemos de la inmediatez, y la satisfacción de necesidades efímeras, responde a ese llamado artificial pero, consecuentemente, nos distancia de los ritmos que rigen al universo del que somos parte.

 

*Ilustraciones: Mali Fischer

 



7 emociones que pueden bloquear los chakras

Si bien hay maneras de cuidar las energías particulares y recibir una mayor energía universal –chi, prana u orgón– positiva, también las hay para prevenir que nuestra esencia se bloquee.

Sin darnos cuenta, la energía que fluye a nuestro alrededor y en el interior impactando en las sensaciones, emociones, sentimientos, pensamientos, creencias, conductas y actitudes del día a día. Desgraciadamente hay ocasiones en que la energía comienza a bloquearse, provocando que también lo hagan los chakras; esto inevitablemente mermará la vitalidad tanto del cuerpo aural como del físico, que es necesaria para desarrollar diversos aspectos de la autoconciencia y plenitud. 

Si bien hay maneras de cuidar las energías particulares y recibir una mayor energía universal –chi, prana u orgón– positiva, también las hay para prevenir que nuestra esencia se bloquee. El principal método para hacer esto es tomando conciencia de las acciones que nos afectan negativamente en cada parte del cuerpo; luego hay que comprenderlas y, en la medida de lo posible, ponerles límites. Este método, enfocado en la teoría mindfulness y la meditación, ayudará a alinear los chakras. Conoce siete razones por las que tus chakras se pueden bloquear: 

– Por miedo y paranoia. Estas emociones pueden provocar un sentido de desconexión y desbalance con nuestra vida, pues están fuertemente relacionadas con el chakra de la tierra. Al crecer en una cultura dualista en la que se separa a la naturaleza de la sociedad, se suele creer que el humano existe para dominar a la tierra y su biodiversidad, lo cual provoca que exista una serie de disfunciones y bloqueos relacionados con ansiedad y depresión. 

– Por culpa. Cuando el sentimiento de la culpa impacta gravemente en el cuerpo y la mente, el chakra sacral se bloquea, provocando un dolor abrumador o anhedonia. Para desbloquear este chakra lo ideal es aprender a vivir el momento en la plenitud de la resiliencia, el autoperdón y la autoaceptación. 

– Por vergüenza. El chakra del plexo habla acerca de la introspección para elaborar las creencias relacionadas con la vergüenza y la humillación, la inseguridad y la duda. Si bien la vergüenza es una emoción difícil de resolver, es importante mantenerse enfocados en el aquí y el ahora de la vida, en la pasión del momento, para convertir las cenizas en emociones positivas. 

– Por duelo. Esta es una emoción del chakra del corazón y provoca angustia, duelo y una sensación miserable de ennui. Ya sea por la pérdida de un amor, la muerte de un ser querido o el incumplimiento de una expectativa, este chakra requiere el aprendizaje del desapego del ego. La manera de sanar este chakra es liberar el dolor y permitir que la energía amorosa del cosmos entre al cuerpo, a través de la respiración de la meditación. Abrazar la angustia y el dolor permitirá liberarlo. 

– Por mentiras. Un signo de que el chakra de la garganta está bloqueado es la sensación de deshonestidad y falta de autenticidad, incluso claustrofobia e inseguridad. Muchas personas padecen el bloqueo de este chakra debido a un estilo de vida fuera de la realidad, con expectativas o creencias más allá de lo que genuinamente desean. 

– Por la ilusión. Uno de los grandes signos del bloqueo del tercer ojo es la sensación de disociación, como si se estuviera viviendo en un lejano mundo de sueños, lo cual bloquea la intuición y el sentido de identidad. El objetivo es lograr sentir que todo está conectado con todo.

– Por apego o ambición. La angustia existencial puede derivar en una sensación de desconexión entre mente, cuerpo y alma. Esto quiere decir que al expandir nuestras premisas sobre la vida y la muerte, la esencia misma del humano, se creará un sentido de infinidad y eternidad. Al inhalar y exhalar se puede dejar el mundo físico, mental y espiritual para dejarse llevar por la unión divina y el amor cósmico.