Esta especie mexicana está en peligro de extinción y sólo tú puedes evitarlo

En honor del botánico mexicano Atanasio Echeverría, la planta de hojas verdeazuladas se encarga de almacenar grandes cantidades de agua

En los últimos años hemos sido testigos de la popularidad de las plantas, flores, frutas, verduras y hierbas en el hogar. Como un llamado de atención tanto al cuidado del medio ambiente como a la economía personal, esta integración de la vida urbana y rural ha marcado el estilo de vida de varias personas.

Esta popularidad de los vegetales ha creado una alta y desregulada demanda de estos productos. Las consecuencias son evidentes: la extinción de algunas de estas plantas. Un ejemplo es el de la Echeverría (también conocida como conchita, uña de señorita o uña de secretaria).

En honor del botánico mexicano Atanasio Echeverría, la planta de hojas verdeazuladas se encarga de almacenar grandes cantidades de agua. Desgraciadamente, se ha considerado en peligro de extinción a esta especie debido a su venta desregulada:

 

De acuerdo con el Jardín Botánico IBUNAM existen alternativas para reducir el riesgo de extinción de esta especie, desde el método en que se extrae de la tierra hasta en la toma de conciencia del lugar donde se compra.

 



Factores contaminantes que afectan a las ballenas

Varias especies de cetáceos se encuentran en grave peligro de extinción a causa de las actividades industriales humanas. La regulación de éstas es la única manera de disminuir el daño hecho.

* Por: Valeria Jasso Rodríguez

 

Hasta hace poco tiempo, el hombre creía que debido a la inmensidad y profundidad de los océanos, podía verter basura y sustancias químicas en cantidades ilimitadas sin que esto tuviera consecuencias, incluso tenían un eslogan: La solución a la contaminación es la dilución”. Botello (2009) expone que el mar cubre el 71% de la superficie de la Tierra, tiene 2.7 kilómetros de espesor (promedio) y 1,400,000 kilómetros cúbicos que se distribuyen en toda la superficie terrestre. La magnitud de estas cifras ha contribuido al mito de que el mar tiene una capacidad de dilución infinita y que, por lo tanto, puede servir como un gigantesco vertedero para todos los desechos producidos por el hombre. Este mito estaría justificado si los desechos se dispersaran y diluyeran instantáneamente, pero en el mar los procesos físicos no actúan tan rápido, de manera que en algunas zonas los desechos se pueden acumular y, en consecuencia, dañar al medio.

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La contaminación marina se define como:

la introducción, directa o indirecta, de sustancias o energéticos en el medio marino, la cual acaba por dañar los recursos vivos, poner en peligro a la salud humana, alterar las actividades marinas, entre ellas la pesca y reducir el valor recreativo y la calidad del agua del mar

(Joint Group of Experts on the Scientifics of Marine Pollution, 1972)

Aunado a esto, factores como el cambio climático, la destrucción de la capa de ozono, la sobreexplotación de los recursos marinos, las alteraciones de los sistemas costeros y oceánicos, y la contaminación química y acústica, son algunas de las amenazas a las que están sometidas las poblaciones de cetáceos alrededor del mundo.

El Centro de Conservación Cetácea expuso en 2002 que la contaminación ambiental producida por las actividades humanas afecta directamente a todas las especies marinas. Si dichas amenazas se consideran a manera individual, éstas son preocupantes tanto para las poblaciones de ballenas en la actualidad como para el futuro de los océanos en general. Este ensayo analiza el efecto directo que tienen los contaminantes derivados de las actividades humanas en el océano sobre los cetáceos más vulnerables.

Siglos atrás, todas las especies de ballenas grandes, excepto la ballena franca pigmea, se cazaron sistemáticamente en el Atlántico Sur. En algunas épocas, especialmente entre los siglos XVII y XIX, los cetáceos fueron víctimas de la cacería más indiscriminada, reflejándose ello en la reducción de sus poblaciones. Debido a esto, la Comisión Ballenera Internacional prohibió la caza comercial de cetáceos en 1986 para evitar su extinción, a pesar de que países como Japón lo continúan haciendo bajo la polémica justificación de “caza científica”.

Hoy en día, de las 83 especies de ballenas que existen en todo el mundo, las especies más amenazadas son:

Ballena jorobada (Megaptera novaeangliae)

Ballena boreal (Balena mysticetus)

Cachalote (Physeter macrocephalus)

Beluga (Delphinapterus leucas)

En cuanto a la contaminación marina, diferentes formas de contaminación invaden los mares.

 

Contaminación sónica

La contaminación sónica es el primer factor que más afecta a las poblaciones. Esto se debe a que los mamíferos marinos son criaturas altamente orientadas por los sonidos, y al ser expuestos a grandes niveles de ruido, las ballenas y los delfines sufren daños en su audición, e inclusive, otras formas de daño físico y psicológico. Actividades tales como la exploración petrolífera y de gas, la construcción de plataformas petroleras, los sonares activos y las pruebas militares con explosivos, el uso de aparatos acústicos para ahuyentar a los mamíferos marinos de las redes de pesca y de los criaderos de peces, los experimentos marinos que causan grandes niveles de ruido y el creciente nivel de ruido de motores de barcos pueden tener consecuencias severas y de debilitamiento a largo plazo en las ballenas, son todas fuentes de contaminación para estos mamíferos.

De acuerdo al Consejo de la Defensa de los Recursos Naturales (1999), la explotación marina ha aumentado el nivel de ruido del océano desde la Revolución Industrial. De hecho, se estima que entre 1950 y mediados de la década de los 70, el ruido generado por actividades humanas en las costas y mares ha elevado el nivel de ruido ambiental del océano en 10 decibeles.

 

Residuos sólidos

Más allá de la contaminación acústica, los cetáceos se encuentran también expuestos a otros tipos de contaminación. El segundo en importancia serían los residuos sólidos como bolsas, espuma y otros desechos vertidos en los océanos desde tierra o desde barcos en el mar que acaban siendo con frecuencia alimento de mamíferos marinos, peces y aves que los confunden con comida, con consecuencias a menudo desastrosas. Las redes de pesca abandonadas permanecen a la deriva durante años, y muchos peces y mamíferos acaban enredados en ellas. En algunas regiones, las corrientes oceánicas arrastran billones de objetos de plástico en descomposición y otros residuos hasta formar remolinos gigantescos de basura.

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Cambio climático

En 1997, IWC dedujo que la temperatura en la Antártida aumentará más que en otras regiones del planeta, con la posible excepción del Ártico. Sin embargo, los registros de De la Mare, W. K., sugieren que la masa de hielo antártico ha disminuido un 25% entre 1950 y mediados de 1970, lo que significa una reducción de masas de hielo durante el invierno, pudiendo tener esto impactos negativos en la disponibilidad de alimento de la cadena alimenticia.

 

Contaminación química

En 1998, la Agencia Ambiental Europea publicó que, solamente en 1995, la producción mundial de productos químicos alcanzó 400 millones de toneladas. La situación es preocupante si se considera la falta de monitoreo e información sobre estos productos, su nivel de concentración en el aire, agua, sedimentos, suelos, especies y alimentos, y sus efectos están literalmente contaminando los tejidos de las ballenas. La HIS sospecha que algunas muertes y encallamientos de ballenas son causados por fallas del sistema inmunológico, resultado de la exposición de tejidos; otros productos tienden a acumularse en el cerebro, órganos vitales y grasa de los animales, y su efecto es acumulativo a través de la cadena alimenticia.

Recientes análisis de ADN indican que la venta de carne de ballena en los mercados asiáticos, obtenida a través de la denominada caza científica, ha posibilitado un activo tráfico ilegal de especies de ballena protegidas actualmente por la CBI y la CITES. Desde 1986, más de 1,000 toneladas de carne ilegal destinadas al mercado japonés han sido confiscadas. La reapertura del comercio de productos de ballena podría incrementar las operaciones de caza pirata y las oportunidades de comercializar ilegalmente carne y productos de especies protegidas, como la ballena de Bryde o Minke, entre otras.

Las soluciones viables para detener la declinación de la industria pesquera son aliviar la presión sobre las poblaciones de peces capturados y eliminar la sobreexplotación actual. Cualquier sugerencia distinta es sólo un intento de la industria pesquera de evadir su responsabilidad en la desaparición de los recursos pesqueros, evitar tomar las medidas necesarias para la recuperación de las poblaciones de peces sobreexplotados y promocionar internacionalmente la reapertura de la caza comercial de ballenas.

En conclusión, las investigaciones muestran que las regulaciones en cuanto al manejo de desperdicios químicos y otros contaminantes, al igual que la contaminación sónica y la pesca masiva, no tienen ningún impacto en quienes las practican alrededor del mundo. Para las diferentes poblaciones de cetáceos, estas y demás actividades humanas hacen que la recuperación sea mínima o casi nula y algunas especies estén al borde de la extinción. Quizá con el paso del tiempo, lejos de encontrar una solución o ver una mejoría, los cetáceos afectados hayan utilizado diferentes rutas migratorias, hayan desarrollado nuevas enfermedades y algunas especies hayan desaparecido.

 

Bibliografía

Botello, A. V. (2009). Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, UNAM. Recuperado de: http://www.posgrado.unam.mx/publicaciones/ant_omnia/23/07.pdf.

Conf 9.24 de la CITES. Recuperado de: http://www.cites.org/esp/resols/9/9_24.shtml.

De la Mare, W. K. (1997). Abrupt mid-twentieth-century decline in Antarctic sea-ice extend from whaling records. Nature, vol. 389. Pp. 57-59.

EEA/UNEP. (1998). Chemicals in the European Environment: Los Doses High Stakes? Report by the European Environment Agency/Unites Nations Environment Programme.


HUMAN INTERNATIONAL SOCIETY. (2009). Ballenas en problemas. Recuperado de: http://www.hsi.org/spanish/issues/ballenas_en_problemas.html.

IWC. (1997). Report N ̊47 of the IWC. Workshop on Climate Change and Cetaceans.


Mathews-Amos y E. A. Benson. (1999). Turning Up the Heat: How Global Warming Threatens Life in the Sea. Report prepared by the Marine Conservation Biology Institute
.

P. A. Fair y P. R. Becker (2000). Review of Stress in Marine Mammals. Journal of Aquatic Ecosystem Stess and Recovery, no. 7. Pp. 335-354.

The Natural Resources Defense Council. (1999). Sounding the Depths: Super-tankers, Sonar and the Rise of Undersea Noise.

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


Cautivadores conservatorios botánicos alrededor del mundo

Jardines que podrían pertenecer a una narrativa fantástica son los guardianes del reino planteae. Y están abiertos al público.

La naturaleza exige ser contemplada. Su a veces evanescente, pero omnipresente presencia, no puede pasarnos inadvertida.

Cada planta y cada flor que nos comparte hacen vibrar una emoción distinta, y su papel en el equilibrio de la vida siempre tiene una razón de ser. Una lila, por ejemplo, tiene la intención de cautivar con su color a la abeja que irá a recoger el polen de ésta, una actividad que supone parte del ciclo de vida de la biósfera en su totalidad.

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El reino plantae es tan extenso que su explosiva diversidad lo hace objeto de apasionadas aproximaciones, no sólo fitológicas, también poéticas. Tan sólo de orquídeas existen más especies que de mamíferos, y de cactáceas podemos encontrar hasta 2,000 variedades, mismas que tienen la peculiaridad de guardar agua en su columna.

Este tesoro que es el mundo botánico es preservado en cientos de conservatorios alrededor del mundo. En ellos se realizan investigaciones sobre el aún universo natural (que nos regala tesoros tan maravillosos como la fantasmagórica flor de cristal), pero también son lugares abiertos al público, que nos permiten conocer un poco más de este reino vegetal.

Se trata de enormes parques o jardines, de grandes extensiones y con todo tipo de arquitectura: desde palacios victorianos hasta estructuras futuristas que fungen como invernaderos, donde se guardan bastas colecciones vegetales de todo tipo de plantas y flores. De ahí su importancia, pues estos conservatorios son centros de divulgación e importantes guardianes del saber botánico.

Aquí te presentamos algunos de los más sofisticados del mundo:

Parque del Retiro, Madrid: un jardín de histórica fantasía

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Un pulmón en pleno centro de Madrid, donde se erigen los muros transparentes del imponente Palacio de Cristal, museo e invernadero que alberga flora tropical, subtropical desértica e incluso acuática.

El parque tiene una extensión de 118 hectáreas, y resguarda al árbol más longevo de Madrid, en el Jardín del Ahuehuete, así como a 19 000 árboles, representativos de 167 especies. Conserva además cientos de plantas y flores, entre las que destacan los espontáneos claveles que hacen una tupida alfombra amarilla al florecer.

Jardines de la Bahía, Singapur: conjugando lo artificial y lo natural

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Singapur es de los pocos países que ha incorporado requerimientos de construcciones ecológicas en su legislación. En 2011 se construyó esta obra monumental, cuyo paisaje deja atónito a cualquiera. Grandes árboles de acero y vidrio, de 25 a 50 metros de altura, almacenan agua de lluvia para el riego del jardín, donde hay dos conservatorios: El Bosque Nuboso y La Cúpula de Flores, donde se cultivan flores tropicales así como cientos de orquídeas, la flor nacional del país.

 

Jardín Botánico de Adelaida, Australia: hogar de la flora y vegetación del mundo

Es miembro del BGCI (Botanic Gardens Conservation International), siendo de suma importancia sus aportaciones para la conservación de los jardines botánicos en el mundo. El diseño del jardín está influenciado por el Royal Gardens at Kew, Inglaterra y los jardines de Versalles, Francia. Cuenta con una gran colección botánica, 40% nacional y 60% foránea, y un invernadero de hermoso diseño, galardonado por su ingeniería, donde se cuida de plantas tropicales en peligro de la selva tropical de Australia Norte, Papua Nueva Guinea, Indonesia y del sur de las islas del Pacífico.

Jardín Botánico de la BUAP, México: guardián de la mágica biodiversidad mexicana

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Este recinto de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla tiene una gran tarea de investigación y conservación que es llevada a cabo con especialistas y estudiantes de la institución. Alberga a más de 45 mil ejemplares de plantas de todo México, como pinos, cipreses, sabios, cedros, colorines, pirulos, cactáceas globosas, agaves y orquídeas. Cuenta, además, con la colección más grande de encinos en México y se le considera un referente de la investigación y divulgación sobre la flora y vegetación en América Latina.

Jardín Botánico de Río, Brasil: reserva de la Biósfera

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Este jardín cuenta con una de las bibliotecas botánicas más grande del mundo (que una vida no bastaría para leer), pues es de más de 30 mil volúmenes. Y sus 137 hectáreas alojan una de las colecciones de flora más importantes: en ellas, 83 hectáreas son de bosques y 54 son zonas cultivadas. La UNESCO le otorgó por eso la figura de “Reserva de la Biosfera” en 1991.

Real Jardín Botánico de Kew, Inglaterra: la realeza vegetal

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En 120 hectáreas, este lugar alberga una pagoda de arquitectura china, una “casa de los nenúfares” y una “casa de la palmera”, todo de arquitectura de hierro fundido. Tiene también un herbario y una biblioteca, así como una gran colección de plantas, pese a las dificultades climáticas de Londres. Además, Kew es un lugar muy importante como generador de semillas, siendo uno de los más importantes bancos de éstas en el mundo.

*Imagen principal: Maggie Chiang