Ayuda a preservar las plantas mexicanas en peligro de extinción adoptando una

La UNAM te invita a que adoptes hasta 945 plantas en peligro de extinción

Quizá el primer requisito para el cuidado del medio ambiente es el interés; simultáneamente, este tributo es probablemente la cualidad más esencial al momento de una adopción (pues de ella emana el cuidado). Cuando hacemos un híbrido de las dos anteriores, entonces pueden hacerse con éxito iniciativas muy interesantes como la que está haciendo la universidad más importante de México, la UNAM. 

En México existen más de 10 mil especies de plantas y según la SEMARNAT al menos unas 2 mil 500 tienen alguna especie de amenaza, aunque oficialmente están en peligro de extinción 945, la mayoría de ellas endémicas. Para que no se pierdan muchas de estas plantas, la UNAM ha hecho el programa Centro de Adopción de Plantas Mexicanas en Peligro de Extinción en su jardín botánico.

Con esta iniciativa podrás adoptar alguna de las 945 plantas en peligro de extinción, de las cuales ya se tiene experiencia en el cultivo de 200:

“Hablamos de plantas pequeñas, de 4 a 5 años de edad, cactáceas, que pueden llegar a vivir de 40 hasta 200 años, de manera que, cuando el público adopta una, se la lleva a su casa y adquiere el compromiso de su cuidado, el cual puede continuar incluso por generaciones”.

Hasta hoy, 3 mil 687 adoptantes ya se han llevado alguna especie consigo para cuidarla. Sumado a que con este tipo de iniciativas se preserva el medio ambiente, también se crea una cadena de cultura donde más personas conocen la biodiversidad del país, los cuidados que advierte y la sublime tarea que jugamos para preservarla. 



Peyote, en peligro de extinción por extracciones ilegales

“Es totalmente ilegal portar esta planta, si no se pertenece a la comunidad huichol.”

Wirikuta, territorio sagrado de la comunidad huichol en San Luis Potosí, abarca los municipios de Real de Catorce, Charcas, Matehuala, Villa de Guadalupe, Villa de La Paz y Villa de Ramos. Es un sitio en donde se resguarda una biodiversidad endémica impresionante, principalmente el del peyote. 

Desgraciadamente en las últimas décadas, la región se ha visto fuertemente afectada por la extracción ilegal del peyote, dejando a esta especie en peligro de extinción. En palabras de Yvett Salazar Torres, titular de la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental –Segam–, “En una ocasión tuvimos el reporte de que salieron camiones enteros cargados con la cactácea, también se han detectado a hippies que salen con costales.” Por esta razón, explica la titular, no se cuenta con un estimado de la cantidad de peyote que se extrae periódicamente de la región; sin embargo, y en más de una ocasión, han tenido que denunciar la extracción ilegal ante la Procuraduría General de la República –PGR–. 

Ante las denuncias, la PGR ha solicitado a la Segum que trabaje de la mano con la Profepa con el fin de “implementar operativos destinados a la conservación de la cactácea”; así como con la  comunidad huichol, pues ellos han solicitado evitar la quema del peyote, “que en vez de eso, después de un decomiso, se realice una especie de convenio a favor de la comunidad para que tengan la oportunidad de retornar estos ejemplares.” No obstante, hay un tema en la Ley que no permite a este tipo de especies ser reforestadas o reintroducidas a su lugar de origen, pues “La Ley de Salud, en materia de drogas, indican que luego de un decomiso deber ser incineradas como cualquier droga.”

Pese a ello, Salazar Torres insta: “Queremos encontrar un camino para que la PGR haga un análisis a través de investigadores, para que se vean las bondades de esta cactácea, que además de estar en peligro de extinción, es todo lo que representa en cuanto a la tradición. Debemos seguir promoviendo la conservación histórica de esta ruta y preservar la tradición de los wirrárikas.” En especial teniendo en cuenta que la extracción ilegal de especies, por más mínima que sea, representa un impacto negativo al medio ambiente, “generando zonas áridas, fragmentación y desequilibrios; situaciones que debemos atender junto a los ejidos y a la comunidad indígena.” Además, “Es totalmente ilegal portar esta planta, si no se pertenece a la comunidad huichol.”

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El cuachalalate, una planta medicinal con propiedades anticancerígenos

Ahora, un estudio reciente de la UNAM confirma que la presencia de compuestos antiinflamatorios y anticancerígenos en la planta cuachalalate.

El cuachalalate, uno de los árboles más comunes de México, es una de las plantas medicinales más antiguas de este país. A lo largo de los últimos años, la Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM– se ha dedicado a realizar estudios sobre sus múltiples beneficios para la salud; como por ejemplo: 

– Es ideal para reducir la fiebre, la calentura y la gangrena; 

– reduce los síntomas de los problemas circulatorios, pues ayuda a curar várices y úlceras variciosas; 

– la corteza del árbol endurece tus encías, aliviando fuegos y úlceras de la boca; 

– disminuyen las molestias urinarias y afecciones de los riñones;

– ayuda a cicatrizar heridas, en especial para situaciones cutáneas, granos o heridas profundas; 

– alivia la inflamación del estómago, gastritis crónica y úlcera gástrica.  

 

Ahora, un estudio reciente de la UNAM confirma que la presencia de compuestos antiinflamatorios y anticancerígenos en la planta cuachalalate. De acuerdo con el grupo de científicos del Departamento de Productos Naturales del Instituto de Química de la casa de estudios, el cuachalalate es capaz de inocular células cancerosas humanas en roedores de una manera menos tóxica y más efectiva que los medicamentos anticancerígenos convencionales. 

Para Mario Martínez Vázquez, líder de la investigación, planteó que ya cuentan con las pruebas preclínicas necesarias para comenzar a trabajar con personas. En palabras de la investigadora, “vimos que nuestros compuestos hacen que el crecimiento tumoral sea lento, con la ventaja adicional de que presentan baja toxicidad.” Estas plantas contienen altos niveles de triterpenos, sustancias antiinflamatorias y con una enorme capacidad de inhibir la proliferación de células cancerosas humanas.  

Los investigadores empezaron a estudiar sustancias puras obtenidas del cuachalalate, y así obtuvieron “una serie de derivados en los que buscamos las partes fundamentales de la molécula y elegimos el compuesto más activo.” Después aplicaron en animales con transplantes de cánceres humanos o de otros tejidos –modelos xenográficos– y compararon los compuestos de la planta con fármacos, como el cisplatino, y fue así que encontraron la efectividad de ambas sustancias. Se halló que el cuachalalate tiene la misma potencia para reducir el crecimiento tumoral: Sabemos que nuestros compuestos atacan preferentemente dos enzimas: la AKT y la NF-kappa, las cuales se sobrexpresan en diferentes cánceres. Trabajamos principalmente con la AKT porque se manifiesta en forma por demás clara en dos tipos de cáncer comunes: de próstata y mama.