Top: 5 accesibles maneras de guardar la bici dentro del hogar

Como método de transporte, las bicicletas merecen un lugar dentro del hogar

Las bicicletas han regresado para convertirse en una alternativa saludable y proambiental de transporte. Se han creado intervenciones urbanas para promover el uso de las bicicletas en las calles: ciclopistas, servicios gratuitos o rentados de bicicletas, días para su uso exclusivo en las grandes vías, etcétera.

No obstante, al llegar a casa nos encontramos con que no existe un lugar viable para guardarlo. De modo que te compartimos cinco maneras peculiares para estacionar tu bici dentro del hogar:

Cuélgala en la pared. Existen los llamados “cuelgabicis”, los cuales pueden llegar a tener el espacio para acomodar guantes, cascos y otros accesorios como libros o plantas.

Fixa

 

Colócala de manera vertical en cualquier pared o columna.

Vertical

 

En el techo, con un par ganchos resistentes para que aguanten el peso.

ganchos

 

Con poleas. Ideal para viviendas con techos elevados.

Poleas

 

Aprovecha los espacios muertos, debajo de las escaleras o en rincones de algún área.

 

Escaleras



Cómo andar en bicicleta en la ciudad (y no desilusionarte en el intento)

La bicicleta es un transporte ideal y sacarle provecho no es tan difícil como parece.

Las ciudades crecen y con ello el desplazamiento de sus habitantes se ha vuelto una problemática. Pero  en la competencia por ser el mejor transporte, la bicicleta —ese transporte de propulsión humana inventado hace más de dos siglos—, se ha posicionado como la mejor opción, y no sólo por ser el menos contaminante.

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El uso de la bicicleta en América Latina se ha popularizado mucho, pues ha demostrado ser un medio de transporte más rápido y eficiente aún cuando se trata de ciudades caóticamente congestionadas. Muchas ciudades de esta región ya cuentan con ciclovías y programas de bicicletas compartidas, no obstante, aún son muchos los problemas que a nivel de infraestructura existen y que hacen difícil optar por este transporte.

Por ello, aquí te demostraremos que eso no tiene por qué impedir que te conviertas en un ciclista urbano. Hacer de la bicicleta el medio de transporte ideal dependerá de ti.

La bicicleta es peligrosa sólo si no conoces tus derechos y privilegios

Andar en bicicleta como si estuviéramos haciendo algo malo es lo primero que debemos cambiar de nuestra percepción. El ciclista es el vehículo con más privilegio, y las leyes de tránsito en ese sentido están hechas para fomentar el uso de la bicicleta. Por eso te recomendamos descargar el manual correspondiente a tu país o ciudad para asesorarte y saber qué hacer en ciertas situaciones. La mayoría los puedes encontrar en línea, como el de México y Argentina.

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El ciclista tiene derecho a ocupar todo el carril derecho

Algo que la mayoría no sabe es que, en la mayoría de los casos, el ciclista tiene derecho a ocupar todo el carril derecho (en caso de no haber ciclovía), algo que debe hacerse sobre todo cuando la calle es demasiado angosta como para compartirla con otro vehículo. Si eres visible (portando luces y equipo reflejante), las posibilidades de que te embistan por detrás son casi nulas y, en cambio, son muchos más los accidentes por conducir muy cerca a la acera. No debe importarte la desesperación de los vehículos motorizados que vayan detrás tuyo, pues mientras vayas a una velocidad media de 15 kilómetros por hora no tienen por qué fastidiarte.

Invierte sabiamente

En el caso de las bicicletas, una inversión fuerte vale la pena pues te dará mucho mejor rendimiento y menos problemas. Las bicicletas con cuadros y piezas de aluminio son lo más recomendable, como Alubike o Trek, que además están armadas con piezas como Shimano y llantas profesionales como Michelin, cuyas gomas y rines son muy resistentes a los golpes y no se ponchan facilmente.

Esto es importante también porque muchos le temen a averías que los dejen varados, pero eso lo puedes evitar invirtiendo sabiamente y dándole mantenimiento a tu bicicleta de manera constante, incluyendo un servicio general cada seis meses.

A la hora de elegir modelo recuerda que las bicicletas de ciudad son para paseos dominicales (muy pesadas y grandes), y las de montaña para suelo de tierra (tienen llantas que se adhieren al suelo). Así que lo mejor para el ciclismo urbano será una híbrida o de ruta, más ágiles y ligeras.

Antes de salir ten siempre a la mano un kit de viaje

En cualquier tienda de ciclismo puedes encontrar bolsas o alforjas que se cuelgan al cuadro de la bici, o incluso parrillas traseras en las cuales puedes tener ya preparado un kit con lo siguiente:

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Repuesto de pilas y luces: La mayoría de los accidentes nocturnos ocurren por falta de luces. Más allá del chaleco y los antireflejantes, es esencial traer luces parpadeantes atrás y adelante, pues estas son notorias a mucha mayor distancia. Lo bueno es que son fáciles de cargar y ya existen luces recargables con cable USB (el cual debes siempre cargar en tu kit).

Bomba: Si mantienes bien infladas las llantas el trayecto será mucho más liviano. Estas bombas también se pueden colocar al cuadro o las puedes guardar en tu kit, pues son pequeñas y ligeras.

Un cambio de playera: El problema de llegar sudado a tu destino se resuelve cargando una playera extra en tu bolsa.

Si haces esto jamás te robarán tu bici

Muchos se desilusionan de usar bicicleta porque se las roban. Pero en realidad la puedes dejar prácticamente en cualquier lado con toda seguridad, y cuantas horas sea necesario, siempre y cuando esté bien asegurado el cuadro, las llantas y el asiento. La mayoría de los casos de robo se dan por descuido, ya que muchos ciclistas suelen ocupar candados de cable o cadenas que pueden quebrarse en dos minutos o menos.

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Pero, ¿cuál es el mejor candado?

Sin duda los candados plegables son los mejores pues, aunque son un poco más costosos, bien valen la inversión. Sus placas articuladas los hacen flexibles y prácticos, pues funcionan como una cadena pero con la garantía de ser casi imposibles de quebrar.  Además incluyen un estuche para colocar al cuadro de la bici y son de combinación, ahorrándote cargar con otro juego de llaves. La garantía de estos candados es que el ladrón tendría que estar dos horas intentando romperlo para poder llevarse tu bicicleta. Eso sí: te recomendamos incluir un candado de cable pequeño en tu kit de viaje para asegurar el asiento o las llantas.

Sal con un amigo experimentado

Si intentas salir solo la primera vez que quieras hacer un trayecto, la ciudad te parecerá más cruel que nunca. Sal con un amigo con experiencia que pueda enseñarte buenas rutas, darte tips y con quien te sientas seguro. Y hazle saber lo que te genere incomodidad o miedo para que te cuente cómo lidia con ello.

Aprende tu ritmo

Aprovecha tus primeras salidas para saber cuál es tu ritmo. Dependiendo tu condición será el ritmo que puedas tener, pero no desesperes: por más lento que sientas tu traslado, verás que a casi cualquier lado que vayas habrás llegado al mismo tiempo o antes que en otro transporte. A partir de esto puedes planear tus rutas y calcular mejor tus tiempos.


*Imágenes: 1) Flickr Claudio Olivares Medina; 2) Flickr Cancillería Ecuador

 



Entre el automóvil y la bicicleta: ¿Qué formas de transporte son menos contaminantes?

Descubre cuáles son las opciones más sustentables para transportarse en las ciudades.

Todos sabemos que la bicicleta y caminar son las mejores opciones para transportarse, por lo menos en lo que a baja emisión de contaminantes se refiere. Pero lo cierto es que no todos pueden llegar a sus destinos a pie, y muchos no están dispuestos a pedalear distancias mayores a cinco o seis kilómetros (el equivalente a 20 minutos en bici), sobre todo si se vive en ciudades que demandan un alto consumo de automóviles.

Pero así existan entusiastas que sí querrían caminar, correr o pedalear, la cuestión es que las distancias en las metrópolis se vuelven cada vez más largas. Si a eso añadimos las inclemencias del tiempo, que en muchos países hacen imposible el uso de la bicicleta durante, por lo menos, un cuarto del año, queda claro que es necesario contar con otras formas de transporte.

bicicleta ciudades transporte

Una estadística realizada por varias instituciones y departamentos en Estados Unidos mostró el número de gramos de dióxido de carbono que cada transporte produce por kilómetro, quedando de la siguiente manera:

Automóvil grande: 499g
Automóvil mediano: 305g
Automóvil eléctrico (carbón): 252g
Automóvil pequeño: 221g
Automóvil hibrido: 190g
Automóvil eléctrico (gas natural): 166g
Motocicleta: 153g
Motoneta: 101g
Automóvil eléctrico (solar): 69g

 

A esta lista agregaríamos sin duda la bicicleta, y caminar, pues a la obviedad, se trata de formas de transporte que no contaminan en absoluto.

Como bien se ilustra en estos datos, la peor opción, si queremos cuidar el planeta, son los automóviles. Incluso los compactos que sólo tienen espacio para piloto y copiloto, pues aunque sean pequeños siguen siendo de motor por combustión y utilizan petróleo. Los automóviles eléctricos, a su vez, tienen particularidades de las que tenemos que estar al tanto. Si bien este tipo de motores surgieron como un necesario sustituto de los motores de combustión, hay los que todavía usan carbón y, como puede verse, no son la opción más sustentable. Por otro lado, los que usan gas natural implican altos grados de contaminación, no tanto al momento de poner en marcha el motor, sino por la forma en la que se extrae este combustible, pues la extracción es altamente contaminante ya que el  proceso de “fracking”, o fracturamiento hidráulico, implica enormes gastos de agua y emisiones de metano y CO2 a la atmósfera.

Así, los híbridos son los únicos que tienen el potencial de reducir la dependencia del petróleo, pero sólo si la electricidad que consumen es generada por fuentes renovables como centrales hidroeléctricas, energía eólica o paneles solares. Las motonetas son otra gran opción pese a ser de motor de combustión, pero ocurre lo mismo que con la bici: dependemos del clima para usarlas, a menos que estemos dispuestos a empaparnos.

Así que los autos eléctricos impulsados por energía solar son la opción más ecológica, pero lamentablemente en América Latina siguen siendo inaccesibles debido al precio (aun en Estados Unidos existen modelos en 30 mil dólares). Además, hace falta que los gobiernos inviertan en infraestructura para este transporte, como en “electrolineras” que eviten la dependencia a las baterías y fomenten el uso de estos automóviles.

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Esto es vital si tomamos en cuenta lo que dicen expertos como Andrés Barreda, profesor en economía de la Universidad Nacional Autónoma de México:

La contaminación y destrucción socioambiental asociada al transporte automotor ocurre todo el tiempo, tupidamente y crece año tras año, a tal grado que estos impactos ambientales son ya el más grave pasivo ambiental del planeta.

Así que si no queremos hacer más grave dicho pasivo ambiental, nuestra mejor opción en lo que llegan otras formas de transporte al continente quizás sea variar nuestras formas de transporte. Por ejemplo, tener un auto compacto que es mucho menos contaminante, comparativamente, que uno grande, y optar por una motoneta para distancias más cortas, puede ser una buena opción. Y por supuesto, usar el transporte público cada vez más, pues está altamente probado que el uso de transportes colectivos disminuyen significativamente la contaminación, además de que es obvio: si dejamos de consumir coches, y utilizamos cada vez más el transporte público de nuestras ciudades, los ingresos invertidos actualmente en infraestructura para automóviles sería destinada a mejores dichos transportes colectivos. Opciones para movilizarse –por la ciudad y como ciudad– hay muchas, solo hay que verlo desde otro enfoque.

*Bibliografía: Shrink That Footprint
¿Por qué los autos eléctricos aún no llegan masivamente a Latinoamérica?
La energía del gas natural también produce contaminación
Impacto ambiental y social global de las megainfraestructuras de transporte