Usualmente relacionamos una dieta saludable con una de las posibles soluciones para los problemas asociados con el exceso de peso o de los “centímetros de más”. Y es más, hasta consideramos que se debe sufrir con comida aburrida para alcanzar los objetivos de belleza.

Decirle adiós a las garnachas y a los productos empaquetados tan suculentos, no es una cosa sencilla que se realiza de la noche a la mañana. Sin embargo, con las razones adecuadas, puede facilitarse esa transición al cambio:
Aunque parezca sorprendente, una buena dieta puede mejorar el estado de ánimo en el día a día. De acuerdo con varios estudios relacionados con la dieta una comida con la menor cantidad de químicos libera grandes cantidades de nutrientes que, a su vez, segregan endorfinas y serotonina (neurotransmisores del placer, bienestar y recompensa). Por el contrario, existe cierto tipo de alimentos que son contraproducentes con nuestro organismo tanto físico como psíquico. Estos son algunos de ellos:

– Comida chatarra y rápida, alta en grasas trans. 

– Bebidas con cafeína, energéticas y alcohólicas. Estos alimentos tienen altos niveles de cafeína, la cual libera adrenalina y esta, a su vez, produce ansiedad (decodificándose en agresividad y violencia).

– Productos procesados en empaques. Ricos en carbohidratos refinados, estos productos suben el nivel de glucosa en la sangre, alterando el estado de ánimo.