¿Por qué el flúor de tu pasta dental podría ser dañino?

De acuerdo con la OMS, el flúor puede provocar serios problemas de caries, entre otras enfermedades digestivas y cognitivas

Cuando fuimos pequeños, al visitar al dentista por alguna caries, llegaron a recetarnos sal de fluoruro. Decían que una pequeña dosis nos ayudaría a prevenir la caries, ya que bloquea cualquier acción de alguna bacteria, e inclusive se llegó a recetar para curar otras enfermedades estomacales.

Incoloro y soluble en agua, el fluoruro es una sal que extermina a microorganismos del sistema digestivo; no obstante, y de acuerdo con la OMS, puede provocar serios problemas de caries, entre otras enfermedades digestivas. Según las investigaciones, el uso constante de este compuesto debilita y perjudica el esmalte dental, y desgasta y debilita los huesos.

Además, la presencia excesiva del fluoruro en el cuerpo provoca la reducción en la producción de melatonina, hormona reguladora del sueño. La alteración de esta sustancia orgánica provoca una mayor absorción de aluminio en el cerebro, propagando toxicidad en el cuerpo. Las consecuencias son evidentes: desajustes en el desarrollo cognitivo, declive en el sistema inmunológico, incidencia de enfermedades autoinmunes y presencia de hipotiroidismo, entre otros.

Incluso se ha llegado también a asociar el consumo de este químico con enfermedades cerebrales como el Alzheimer o la demencia senil. Esto es debido a las toxinas (como el aluminio) encontradas en el agua fluorada. El Dr. Blaylock explica:

Un estudio muestra que, al agregar fluoruro al agua, cuando contiene pequeñas cantidades de aluminio, puede causar una destrucción severa de células cerebrales en el área de aprendizaje y memoria. […] La presencia del fluoruro incrementa la biodisponibilidad de aluminio, provocando su aparición tóxica en la sangre y en el cerebro.



Esto fue lo que se encontró en 15 000 muestras de agua de la Ciudad de México

Pese a ser Patrimonio cultural del mundo por la UNESCO, Xochimilco guarda en sus aguas residuos de suciedad, toxicidad y putrefacción.

¿Qué tan limpia es el agua de la Ciudad de México? A simple vista comienzan a surgir dudas. 

¿Cuán contaminada se encuentra el agua de la Ciudad de México? El arquitecto Elias Cattan, presidente de la firma arquitectónica Taller 13, desarrolló un proyecto para tratar de responder a esta pregunta. Con la inquietud de desarrollar un método de limpieza acuífera para la capital del país, Cattan y su equipo comenzó a cuantificar la calidad del agua en la región. Para lograrlo, se dirigió a los canales de Xochimilco y recolectó muestras de sus aguas con los restos de alcohol, comida chatarra y residuos de las fiestas portátiles que suceden a diario. 

Pese a ser Patrimonio cultural del mundo por la UNESCO, Xochimilco guarda en sus aguas residuos de suciedad, toxicidad y putrefacción. Después de recuperar algunas muestras del agua, Cattan encontró pequeñas partículas que se retuercen entre el líquido fangoso, restos de algas color neón y pedazos de basura. Sorprendentemente este sitio no fue el único que mostró muestras con estas características: otra docena de lugares de la zona metropolitana también contaban con aspectos muy similares. En total, unas 15 000 muestras de toda la ciudad. 

Para Cattan, “El sistema acuífero de la Ciudad de México va en contra de su propio funcionamiento en esencia. La ciudad se está deshidratando a sí misma. Estamos mezclando nuestra agua con desperdicios tóxicos y luego bombéandolos a través de una red compleja de pipas. Y sucede algo similar como cuando el ser humano está deshidratado, la Ciudad de México tiene diarrea.”

Incluso agrega que ha sido histórica la nociva administración del agua en la ciudad: si bien al principio, previo a la conquista española, las comunidades indígenas mantenían una vínculo especial con el agua, en la actualidad se lleva una relación complicada y desaprovechada. El mal uso del agua comenzó con la llegada de los españoles: “Los primeros colonos llegaron de climas áridos, por lo que no sabían qué hacer con el agua. Y en vez de vivir con ella, decidieron ‘conquistarla’.” El resultado fueron más de 500 años de aniquilación del agua: el desarrollo de un sistema acuífero en el que no sólo se desaprovechaba el agua, también se contaminaba con los deshechos y la suciedad de la población. 

De acuerdo con su investigación, cerca de 1/4 del agua disponible se escapa por las fallas de pipas provocando escasez de este recurso natural en regiones rurales; por ejemplo, en las zonas más marginalizadas llega a suceder que no hay agua durante un mes y cuando la hay, tiene tintes verdosos y olores desagradables. E incluso, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México encontraron un mayor número de casos de enfermedades relacionados con agua en malas condiciones que en otras regiones del mundo. 

Sin embargo, afirma Cattan, la Ciudad de México no tiene que continuar viviendo esta realidad: pese a la devaluadora corrupción que habita en la capital mexicana, existen numerosas formas de enfrentar esta crisis de agua. Y todo comienza por la toma de consciencia de los habitantes mediante la educación y campañas ambientales. El objetivo es que una vez que las personas estén conscientes de la importancia de sus acciones diarias en el agua que beben, promover una “declaración del agua” ante el actual presidente de México, Enrique Peña Nieto, para llevar a cabo una renovación de la administración acuífera del país. Para Cattan, el daño hecho es aún reversible. 



Conoce 3 alternativas caseras para las pastas dentífricas

Considerando que un individuo se lava los dientes en promedio 730 veces al año, el contacto directo con estos químicos parecería inevitable. Sin embargo, existen diversas recetas para elaborar, de manera casera, pastas de dientes libres de esos químicos nocivos.

Hace algunos años, los dentistas recomendaban las sales de fluoruro para prevenir problemas de caries. Se creía que este compuesto incoloro y soluble en agua, bloqueaba la acción de cualquier bacteria en los dientes, e incluso en el sistema digestivo.

No obstante, de acuerdo con la información proporcionada por la Organización Mundial de la Salud (WHO, por sus siglas en inglés), el uso excesivo del fluoruro puede provocar serios problemas en el sistema digestivo, en la dentadura y otras enfermedades. Por ejemplo, se relaciona la pérdida del esmalte dental y el desgaste de los huesos con el abuso de este compuesto químico.

Incluso, de acuerdo con el doctor Russel Blaylock, otra posible consecuencia del uso excesivo del fluoruro es la alteración en la producción de la melatonina, la hormona reguladora del sueño; y también el incremento en la absorción del aluminio en el cerebro (lo que propaga el metal tóxico a lo largo del cuerpo).

Podemos usualmente encontrar este compuesto en las pastas dentífricas convencionales; productos que poseen otras composiciones nocivas como el fluoruro de sodio, colorantes sintéticos derivados del petróleo, alquitrán, hidróxido de sodio, sulfato de sodio, dióxido de titanio, edulcorantes artificiales y triclosán.

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Considerando que un individuo se lava los dientes en promedio 730 veces al año, el contacto directo con estos químicos parecería inevitable. Sin embargo, existen diversas recetas para elaborar, de manera casera, pastas de dientes libres de esos químicos nocivos. Ecoosfera te comparte tres de ellas:

  1. Una pasta dentífrica sencilla. Basada en la receta de Stephanie Tourles, esta pasta es de una aplicación sencilla y que puedes adecuar a tu gusto. Ingredientes:

1 cucharadas de bicarbonato de sodio

½ cucharadas de sal de mar, finamente molida

1gota de aceite de menta, clavo o cítricos

Unas gotas de agua

Mezcla los ingredientes hasta que el compuesto se convierta en una pasta espesa. Colócalo en tu cepillo de dientes y listo.

  1. Pasta dentífrica vegana. Muchas pastas de dientes contienen glicerina de origen animal para mantener cierta textura. Si deseas que tu pasta contenga este compuesto de origen vegetal, intenta esta receta. Ingredientes:

2 cucharaditas de glicerina vegetal

4 cucharadas de bicarbonato de sodio

½ cucharaditas de goma de guar

8 cucharadas de agua

5 gotas de aceite de menta, clavo o cítricos

Coloca todos los ingredientes, salvo el aceite, en una olla a fuego lento. Durante cinco minutos, mueve la mezcla hasta que se forme una pasta espesa. Deja que se enfríe y entonces añade el aceite. Colócalo en un tarro limpio y a temperatura ambiente.

  1. Pasta dentífrica a base de coco. En vez de utilizar la glicerina, esta receta emplea el aceite de coco para disfrazar el sabor del peróxido de hidrógeno y del bicarbonato de sodio. Incluso, puedes agregarle a la fórmula unas cuantas gotas de stevia. Ingedientes:

6 cucharaditas de bicarbonato de sodio

¼ cucharaditas de peróxido de hidrógeno

2 cucharadas de aceite de coco (lo suficientemente caliente para que esté en estado líquido)

10 gotas de aceite de menta, clavo o cítricos

Mezcla todos los ingredientes en un tazón hasta adquirir una pasta espesa. Si consideras que la fórmula aún está seca, agrégale un poco de bicarbonato de sodio y aceite de coco. Almacénalo en un contenedor opaco (debido al peróxido) y listo.