El Batman mexicano: el prestigiado investigador que protege a los murciélagos

Rodrigo Medellín lleva años estudiando y protegiendo al murciélago mexicano, un animal que tiene injerencia en tu vida de lo que seguramente conocías

Te sorprendería conocer el papel que juegan los murciélagos en el ecosistema. Este animal ha estado históricamente estigmatizado, considerándosele una plaga, cuando en realidad, es un aliado inexorable contra su propagación. 

Sin los murciélagos muchos cultivos no se polinizarían, incluyendo el agave con el que se hace el mezcal y el maíz, tan tradicional del pueblo mexicano y Centroamérica. Sin embargo, desde hace 20 años esta especie se encuentra en peligro de extinción y se ha rescatado gracias a numerosos trabajos de conservación.

En el mundo existen 1,258 especies de murciélagos, 138 de las cuales viven en México. Desde hace años, en este país un hombre con una vocación de protección a estos animales hace su trabajo desde un perfil bajo, pero en 2012 el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) lo nombró como reconocimiento “ el embajador de los murciélagos”. Es el biólogo Rodrigo Medellín.

Recientemente la BBC y Windfall Films se interesaron en su trabajo y  han publicado un memorable documental que registra las acciones de este héroe e investigador de la UNAM, que además de estudiar a los murciélagos idea estrategias para conservarlos en México.

Una de las maneras en que Medellín promueve la preservación del murciélago tequilero o magueyero es, por ejemplo, convencer a los campesinos de que dejen florecer el 1 o 2% de los agaves para que “los murciélagos los visiten, polinicen y de esta forma aumente la diversidad genética y la resistencia a las enfermedades”, según declaraciones de este investigador para Notimex.

Cada millón de murciélagos destruye 10 toneladas de insectos cada noche y, por ello, son cruciales para las cosechas. En el documental The Batman of Mexico, Medellín se autonombra con humor como el Batman mexicano, pero de hecho, de alguna manera lo es. Este año el notable investigador fue nominado al premio Panda, el más prestigiado galardón ecológico de cine y televisión.

 



Una pareja reforestó todo un bosque como proyecto de vida (este fue el resultado) 🌲

Y ahora es refugio para cientos de animales en peligro de extinción.

La vida en pareja es indisociable de los proyectos a mediano y largo plazo. Toda relación requiere de que se forme un proyecto de vida en común que dé sentido a la existencia compartida.

Pero existen muy pocos casos donde un compromiso de amor muto se vea nutrido por una labor tan noble como la realizada por Léila y Sebastião Salgado, una pareja que en 20 años reforestó un bosque tropical en Minas Gerais, al sureste de Brasil.

Ahí había vivido Sebastião durante su infancia y juventud. En la preparatoria conoció a Léila, y ambos llegaron a vivir en París y en Londres, ya que su país pasaba por tiempos convulsos. Durante ese tiempo Sebastião estudió economía y estuvo a punto de trabajar para el Banco Mundial. Pero intempestivamente decidió que lo suyo era la fotografía, y su trabajo como fotoperiodista lo llevó a África, donde documentó el terrible genocidio de Ruanda.

Cuando por fin la pareja pudo volver a Brasil tras el fin de la dictadura, y desgastado de tanto documentar el sufrimiento humano, Sebastião se encontró con que en su antiguo hogar también había ocurrido un genocidio. Sólo que éste fue perpetrado contra la naturaleza: ya no había bosque en Valle del Río Doce. Quedaba un yermo territorio sin vida animal a la vista.

Pero cuando todo parecía perdido, Léila le propuso a su compañero hacer de la reforestación de Valle del Río Doce su proyecto de vida. Y así fue como dieron inicio, en 1998, a un proyecto que implicó la creación de una organización ambiental, llamada Instituto Terra, la cual ha fomentado, desde entonces, el desarrollo sustentable de esta zona.

Antes y después del bosque en Valle del Río Doce:

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Casi 3 millones de árboles fueron plantados.

Ahora, este santuario es hogar de cientos de especies en peligro de extinción, entre ellas aves, mamíferos, anfibios y reptiles, además de casi 300 árboles distintos. Pero nadie los llevó ahí: ellos simplemente regresaron al bosque que les había sido arrebatado debido a la deforestación masiva y otras intromisiones humanas.

La labor de esta pareja se ha extendido más allá de los confines de Valle del Río Doce y Minas Gerais, y ha permeado hasta otros estados de Brasil que comparten este gran territorio natural que es el bosque atlántico, y que se extiende hasta Paraguay y Argentina. Además, desde el año 2002 cuentan con una escuela medioambiental, y hasta diciembre de 2012 se desarrollaron más de 700 proyectos de desarrollo sustentable, conservación y restauración.

En el siguiente corto documental puedes ver más de este proyecto, que sin duda es un hermoso ejemplo de cómo dar sentido a la existencia compartida. Si quieres saber más de la labor fotográfica de Sebastião Salgado –y en caso de que no lo hayas visto–, puedes ver el maravilloso documental La Sal de la Tierra, hecho por su hijo, Juliano Ribeiro Salgado.

 

*Imágenes: 1) Luiz Maximiano; 2) Instituto Terra



¿Los murciélagos tienen fobia a la luz de la luna?

Científicos de la UNAM juntaron información de 26 especies de murciélagos de todo el mundo y encontraron que sí evitan la luz de la luna. Pero ¿por qué?

Científicos en México buscaron evidencia de la fobia de los murciélagos a la luz de la luna. Estudiaron información de 26 especies de murciélagos de 11 estudios y analizaron cuál era su relación con las fases lunares.

“El efecto de la luna en la actividad de los murciélagos no se había revisado a detalle, a pesar de que existe evidencia desde hace más de 20 años en diferentes partes del mundo”, dijo Romeo Saldana-Vazquez, un biólogo en la Universidad Nacional Autónoma de México.

El análisis concluyó que esta “fobia a la luna” es muy común: “los hábitats donde la luz de la luna entra con mayor facilidad, provoca una menor actividad entre los murciélagos”, afirma Saldana-Vazquez.

Una posible explicación a esto es porque la luz de la luna implica que los murciélagos sean vistos con mayor facilidad por los predadores. Además, porque sus presas escasean cuando hay mayor luz.

Unas de las especies que presentan más fobia a la luna son las que viven cerca del ecuador, pero no la causa no es el fuerte brillo de la luna en las regiones tropicales, sino que reside en la especie. Otras especies son las que buscan su alimento cerca del agua o entre los bosques, más que los murciélagos que viven en hábitats más protegidos o cerrados

Se encontró una excepción: los murciélagos que vuelan sobre las copas de los árboles. Ellos no presentan una reducción de actividad en noches más brillantes. Saldana-Vazquez explica que puede ser posible porque vuelan rápido y viven en climas templados, donde tienen menos predadores.

[BBC]