Conoce los increíbles beneficios de bañarse con agua fría

El baño frío mejora la circulación sanguínea, bombeando más sangre a lo largo de cada uno de los órganos. Así, incrementando el flujo sanguíneo, varias zonas del cuerpo mejoran su funcionamiento

Uno de los grandes placeres de la vida quizá sea la ducha, desde el momento en que se siente el agua recorrer cada milímetro de piel, eliminando todo tipo de suciedad, bichos o mal genio que se pueda tener. E inclusive, hay ocasiones en que sólo se necesita un baño delicioso para olvidar aquello que te hacía sentir triste. Aún si se trata de una ducha con agua fría.

La purificación con baños de agua fría ha jugado un importante papel en varias culturas; desde los espartanos, griegos, romanos, antiguas tribus nativas y japoneses hasta los escandinavos. Esta práctica formó parte de varios rituales antiguos para fortalecer la estructura psíquica, mejorar la salud, limpiar el espíritu y liberar malos sentimientos. Después de todo, de acuerdo con varios estudios recientes, estas causas tenían un poco de razón:

El baño frío mejora la circulación sanguínea, bombeando más a lo largo de cada uno de los órganos. Así, con el flujo sanguíneo incrementando, varias zonas del cuerpo mejoran su funcionamiento.

El agua fría es un antidepresivo. En el momento en que el agua fría toca la piel, el cuerpo libera altas dosis de adrenalina que causa impulsos eléctricos en las terminales nerviosas periféricas del cerebro, reduciendo los síntomas de la depresión.

Fortalece la piel y el cabello, ya que reduce las imperfecciones al volverlas firmes y fuertes.

También ayuda a mejorar el desempeño atlético. De acuerdo con un estudio del American Journal of Physiology, los atletas que usaron agua fría tras un entrenamiento de resistencia contaban con un mejor desempeño en las sesiones subsecuentes.

Finalmente, mejora el desempeño mental, al liberar al cuerpo de las hormonas de estrés que puedan afectar las habilidades cognitivas.

Fotografía principal: gagneet parmar

 



El agua proviene del espacio exterior y es más antigua que el sol y la luna

El agua habría llegado a la Tierra en forma de hielo, mucho antes que la luna se formara y el sol se enfriara.

El astrónomo Carl Sagan decía que la Tierra es “un pálido punto azul” en un rincón perdido de la Vía Láctea. Ese azul característico de nuestro planeta se debe al 70% de agua que lo conforma. Pero, aunque parezca increíble, los científicos aún no saben a ciencia cierta de dónde vino el agua, o incluso si es que el agua es nativa del planeta Tierra.

Una de las últimas teorías al respecto afirma que “nuestra” agua en realidad llegó en forma de hielo, a bordo de asteroides que colisionaron contra el naciente planeta Tierra durante el eón Hádico en la primera fase de la era Precámbrica, hace unos 4.6 mil millones de años.

Esto implicaría que el agua de la Tierra es más antigua que el sol de nuestro sistema solar.

La autora de esta teoría es la doctora Natalie Starkey, geoquímica de la Universidad de Edimburgo y de la Open University, quien describió en un nuevo artículo de la prestigiosa revista New Scientist la investigación que llevó a cabo con muestras del núcleo y el manto terrestres.

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Según Starkey, las rocas del centro de la Tierra contienen pequeñas bolsas de gas, las cuales funcionan como “cápsulas de tiempo” para saber cómo era la atmósfera hace miles de millones de años. Mediante un espectrómetro de masa de precisión, la doctora Starkey y su equipo lograron separar y medir los isótopos de oxígeno en muestras de rocas terrestres y lunares, con el objetivo de buscar las evidencias de agua más antiguas.

Al comparar las muestras de roca lunares y terrestres, se dieron cuenta de que ambas están hechas de los mismos componentes, lo que refuerza la teoría de que la luna se formó al desprenderse un fragmento de la Tierra durante una colisión con otro cuerpo celeste.

Sin embargo, el verdadero descubrimiento llegó cuando los investigadores dedujeron que el 70% del agua de la Tierra ya estaba presente antes de la colisión que formó la Luna.

Para Starkey y su equipo, estos descubrimientos sólo abren la puerta a nuevas interrogantes:

Esto nos lleva a la sorprendente conclusión de que el agua de nuestro planeta no solamente es más antigua que la luna. [El agua] debe venir del espacio interestelar, lo que significa que es más antigua que el sol mismo. Es difícil desentrañar cómo sobrevivió al entrar al Sistema Solar. Pero una vez que has eliminado lo imposible, te lleva inevitablemente a esta conclusión.

Tal vez el futuro de nuestro planeta (así como la respuesta a los inminentes problemas que enfrentaremos con la escasez imperiosa de agua) dependa de comprender el pasado del agua, así como su origen interestelar. No cabe duda de que el agua, así como la vida que es posible gracias a ella, es un milagro.