Conoce cuáles son las arañas verdaderamente venenosas de tu jardín

En Ecoosfera te compartimos algunas de las especies de arácnidos más comunes que puedes encontrar en tu jardín, y así evitar ponerte en riesgo

Las arañas viven el día a día, sin saberlo, siendo el objeto de las fobias humanas. Víctimas de pisadas, zapatadas, librazos o escobazos, estos pequeños animales han alcanzado una increíble fama de peligrosidad.

La anatomía de las arañas se encuentra dividida en dos regiones: el cefalotórax y el opistosoma, en donde  se forma el material de las telarañas así como su veneno para cazar. Sus cuatro patas les ayudan para saltar, por lo que no tienen necesidad de alas ni antenas.

La mayoría de las arañas no suelen picar durante el día, y si lo hacen no tiene un efecto duradero. Sin embargo hay otras, como las australianas Atrax o Hadronyche, o las viudas negras del género Latrodectus y las Loxosceles, que pueden llegar a ser peligrosamente venenosas.

Por ello, en Ecoosfera te compartimos algunas de las especies de arácnidos más comunes que puedes encontrar en tu jardín, y así evitar ponerte en riesgo:

Las arañas de patas largas. Peligrosidad: baja. Características: brincan cuando se les molesta.

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Las arañas cobweb. Peligrosidad: baja. Características: se cuelgan boca abajo en sus telas pegajosas.

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Viuda negra occidental. Peligrosidad: intermedia. Características: es la araña cobweb más conocida. La hembra es quien usualmente pica a las personas.

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Las arañas linces. Peligrosidad: baja. Características: son ágiles en la caza, acechando a sus presas. Tienen patas espinosas. No tejen telarañas.

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Las arañas saltarinas. Peligrosidad: baja. Características: son peludas. Suelen brincar para cazar a sus presas, en especial a las moscas. No hilan telarañas.

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Las arañas del jardín. Peligrosidad: baja. Características: son grandes y coloridas, esperando que sus presas queden atrapadas en sus telarañas hiladas en círculos.

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Las arañas lobo. Peligrosidad: baja. Características: tienen patas largas y peludas. Suelen correr por el suelo, construyendo refugios de sedas. Las hembras cargan a sus crías en el lomo.

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Después de leer esto, no volverás a matar a una araña dentro de casa

Las arañas comen anualmente casi el doble del consumo anual del humano, y gracias a ello se mantiene el status quo de la biodiversidad global.

Cada año, el 90 por ciento de las arañas en el planeta se encarga de desaparecer millones de toneladas de insectos. Se trata del ciclo de la vida, en la que las arañas mantienen en balance el ecosistema natural de numerosas regiones del mundo. Sin embargo, ¿cuánto equivale en número aquello que las arañas se encargan de comer cada año? 

De acuerdo con el biólogo Martin Nyffeler, de la Universidad de Basel, en Suiza, sus “cálculos han permitido, por primera vez en una escala global, cuantificar la enemistad entre las arañas y los insectos.” Al ser insectívoros, junto con las hormigas y los pájaros, las arañas ayudan a reducir significativamente la densidad poblacional de los insectos, ejerciendo una contibución esencial para mantener el balance ecológico de la naturaleza.

Para determinar el número, tanto Nyffeler y Klaus Birkhofer, de la Universidad Lund, en Suecia, analizaron la información correspondiente. Primero se encargaron de determinar la cantidad de la población arácnida en el mundo en términos de la biomasa: un total aproximado de 25 millones de toneladas. Por lo que, tomando en cuenta la densidad de la población arácnida en diferentes ambientes así como las demandas alimenticias de las arañas por unidad de su peso corporal, los investigadores estimaron que las arañas consumen alrededor de 400 y 800 millones de toneladas de insectos cada año. La mayoría de los insectos que desaparecen del planeta son de bosques –alrededor del 95 por ciento en total–. 

Tanto Nyffeler como Birkhofer explican que esta cantidad es superior al consumo humano global de carne y pescado, el cual es tan sólo de 400 millones de toneladas al año. Es decir que las arañas comen anualmente casi el doble del consumo anual del humano, y gracias a ello se mantiene el status quo de la biodiversidad global. De modo que, para la siguiente vez que se vea una araña en casa, ¿te atreverías a matarla?