Yoga, reiki o risoterapia: servicios de salud alternativa serán gratuitos en el DF

Una nueva disposición de ley ofrecerá la salud alternativa como vía natural para conseguir la salud emocional de los ciudadanos en los tratamientos

Se conoce que la salud emocional es esencial para una vida equilibrada. Cuando estamos sanos de nuestras emociones, entonces la vida se extiende como un mosaico de posibilidades; podemos llevar a cabo proyectos, pensar en un futuro, disfrutar del presente, hacer bien a los que nos rodean y ejercemos la capacidad de disfrutar la vida: somos productivos o al menos estamos tranquilos con el yo y el mundo. Pero cuando nuestra inteligencia emocional está desequilibrada, por múltiples razones que pueden ir desde una experiencia traumática hasta pasar por una crisis sin aparente motivo, entonces nuestra vida parece resumirse a un pequeño agujero que no tiene salida.

De esta manera, la salud emocional es igualmente de importante que la física; es la que da sentido a nuestra existencia. Desde el siglo pasado se comenzó a dar mayor importancia a la salud emocional, iniciaron las terapias psicológicas y psiquiátricas y el estudio de la mente sumó cada vez más fuerza, pero con ello vinieron algunos tratamientos muy agresivos para la mente: se promovió el consumo de antidepresivos y algunos otros químicos para mantener una psique equilibrada. Sin embargo, nuevos estudios sobre la sabiduría de Medio Oriente, han afortunadamente permeado la cultura occidental y, con ello, hemos descubierto maneras naturales para sanar nuestra mente.

En este sentido, el gobierno del Distrito Federal comenzará a implementar un nuevo programa de salud emocional con métodos alternativos a los químicos e incluso a las terapias psicológicas. El impulsor de esta iniciativa es el diputado panista -paradójicamente perteneciente, por cierto, al partido político más conservador- César González Madruga. Hoy en el nuevo texto del artículo 2Bis de la Ley de Salud Mental del DF, el objetivo principal de la salud emocional “es el manejo y expresión de su estado de ánimo de modo (sic) que más convenga a su felicidad”.

Para el próximo año, el presupuesto 2015 tendrá una partida especial asignada a los nuevos servicios de salud alternativa para el bienestar emocional de los ciudadanos. Los servicios los ofrecerá la SEDESA (Secretaría de Salud del DF) y serán impartidas tradiciones alternativas como yoga, risoterapia, reiki y meditación.



Orangutanes usan plantas medicinales (y nos dejan una importante reflexión)

Tratar las enfermedades del cuerpo con remedios botánicos es algo que hacen, incluso, los mamíferos más parecidos a nosotros. Una importante lección estamos a punto de aprender.

Un estudio reciente publicado en la revista Scientific Reports revela lo innegable: los seres vivos entendemos la naturaleza más de lo que imaginamos. El artículo explica los resultados de una investigación sobre el comportamiento de los orangutanes de un bosque en la isla Borneo, en Indonesia, que se automedican acertando en los beneficios de las plantas que consumen para sanarse.

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Durante la investigación se pudo documentar a los orangutanes mascando la planta Dracaena cantlei para aliviar el dolor, pues ésta funciona como un eficaz anti-inflamatorio. Lo más fascinante es que no sólo es una pócima, sino que la usan como un ungüento o crema. Tras mascar, los orangutanes aplican la espuma de la planta sobre su piel:, como puede verse en el siguiente video:

 

Una lección sobre cómo transitar los caminos de la salud

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Son conocidos muchos casos de animales —entre ellos ardillas, perros, gatos y otros monos— que acuden a diversos remedios naturales para curarse, incluyendo insectos. Es una estrategia de supervivencia y adaptación que intriga a psicólogos, farmacólogos y etnobotanólogos en la actualidad.

No obstante, ha estado presente —sin temor a exagerar— desde el principio de los tiempos. Quienes han aprendido más de éste comportamiento son las comunidades indígenas; hasta hoy continúan curando utilizando la flora a su alrededor y consultando los grandes compendios que son el legado de sus antepasados,  como en el caso de los nahuas en México.

Según un estudio de la Universidad Udaipur, en India, donde se habla sobre la automedicación en animales:

“Las plantas sintetizan muchos componentes, los cuales son bioactivos y pueden ser medicinales, intoxicadores o tóxicos para protegerse a ellas mismas de enfermedades y predadores (hongos, bacterias y parásitos), dependiendo las circunstancias.

Por eso los animales las consumen, e increíblemente saben distinguir entre las que son benéficas para ellos y las que no. En cambio, al ser humano le intriga el comportamiento de estos animales en la automedicación natural, porque nos hemos alejado de esa salud preventiva inherente a nuestro entorno, y hoy es inevitable decir que estamos dejando de comprenderla. O si acaso estamos en las antípodas de la investigación sobre esta relevante cuestión.

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Quizá como especie nos enfrentamos a enfermedades y patologías contra las cuales la medicina basada en plantas no podría hacer nada —aunque muchas veces se ha comprobado lo contrario—. Pero estos orangutanes nos recuerdan que el origen de la medicina está en la botánica, y que las plantas deberían volver a ser un elemento clave en la farmacología.

Por lo mientras, nosotros mismos podemos aplicar este ancestral conocimiento, por ejemplo, mediante infusiones, recurriendo a tiendas de medicina natural o incluso viajando a las profundidades de nuestro territorio para conocer más sobre la medicina tradicional de la mano de las comunidades nativas, quienes se han inspirado en la sabiduría animal, vegetal y mineral para transitar los caminos de la salud.

*Imágenes: Nathan Ferlazzo

*También en Ecoosfera: Descubre una gran cantidad de plantas medicinales y sus usos



Bruce Lipton: Los pensamientos también pueden curar enfermedades

Gracias a sus descubrimientos se ha demostrado que los medicamentos por sí solos pueden causar muchos problemas en el cuerpo, pues la farmacología no entiende las interrelaciones de toda la bioquímica del organismo.

En concordancia con una nueva ola de la medicina, en donde se busca reducir los niveles de toxicidad farmacológica como un plan de cuidado orientado hacia el cuerpo y el medioambiente, Bruce Lipton declaró la importancia de unir la ciencia y el espíritu. Este hombre, Doctor en Biología celular y pionero en la investigación con células madre, explica la influencia de las experiencias vivenciales en la expresión fenotípica o genética –la epigenética–.

Gracias a sus descubrimientos se ha demostrado que los medicamentos por sí solos pueden causar muchos problemas en el cuerpo, pues la farmacología no entiende las interrelaciones de toda la bioquímica del organismo:

Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no sólo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados ‘efectos secundarios’. Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. [Los científicos] No entienden que el efecto de las drogas no sólo crea un efecto, sino múltiples.

Su investigación lo ha llevado a correlacionar las 50 trillones de células y el entorno celular –la sangre–, en donde la composición de la sangre cambia el destino de la célula. Es decir que la sangre controla el sistema nervioso, creando una química diferente según el sistema exterior, como si la célula y la totalidad del ser humano fueran la misma cosa. Por ello, explica Lipton, “si pongo al ser humano en un entorno nocivo, igual que la célula, también se enferma. Si lo trasladas a un entorno sano, entonces sana”. La medicina farmacológica que culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar su química, no produce nada más que el consumo excesivo de un tóxico. El problema es el entorno, “y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno”.

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Sin embargo, las cosas no son tan fáciles como se pintan, pues puede suceder que se viva en un entorno muy sano pero la mente lo interprete como uno negativo o perjudicial. En consecuencia, se crea una química que provocará que el cuerpo se enferme: “Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida”. Es así como funciona el efecto placebo:

Cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, y me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo.

Como resultado, Lipton se rebeló en contra de la medicina tradicional, “porque los médicos no saben cómo funcionan las células”. Para él, la mente es energía: “cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química”. De ahí el nombre de “medicina cuántica”, pues la ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania:

la medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa, porque responde al campo energético antes que al físico.

Se trata de entender que las propias creencias, más que un medicamento de emergencia, son un estilo de vida que se convierte en un campo energético, una transmisión y una señal que es capaz de cambiar el organismo: “Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos… pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino”. Lipton agrega: “En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer. Por lo tanto, el problema no es tanto el entorno real sino lo que tú interpretas”.