Una realidad (oscuramente) posible: las distópicas imágenes de Kerbow (FOTOS)

El futuro del planeta depende de nuestras decisiones industriales. Estas imágenes muestran espectacularmente uno de los futuros posibles si no corregimos nuestras acciones presentes

Michael Kerbow es un artista basado en San Francisco que tiene una visión bastante perturbadora, pero no por ello menos brillante, del futuro de este mundo. Sus obras en óleo a gran escala presentan paisajes pesadillescos, surreales, donde la industria y el progreso han crecido desmedidamente, sin regulación o cuidado por el medio ambiente.

En sus palabras:

Mi trabajo explora la manera en que nos involucramos con nuestro alrededor y las posibles consecuencias que nuestras acciones tienen en el mundo en que vivimos. Por medio de mi trabajo intento cuestionar la racionalidad de nuestras decisiones, y tratar de revelar la dicotomía que puede existir entre lo que queremos y lo que manifestamos. Recientemente, mi trabajo se ha enfocado en los mecanismos que dan fuerza a nuestra sociedad y examina cómo pueden influenciar la construcción de un futuro posible.



3.3 millones de muertes al año se asocian con este fenómeno que está afectando al planeta

Lelieveld sentencia que si la calidad del aire continúa empeorando, para el 2050 habrá un promedio de 6.6 millones de muertes prematuras en todo el mundo –afectando principalmente Asia del Sur y del Este.

La contaminación del aire está cargada de pequeñas partículas de tóxicos asociados con enfermedades del corazón, pulmón y otras afecciones que han generado un impacto a largo plazo en la salud de las personas. De hecho, y según la data científica de Jos Lelieveld, del Max Planck Institute for Chemistry, este tipo de contaminación es la principal causa de más de 3.3 millones de muertes prematuras al año –de las cuales, el 75 por ciento suceden en Asia–. 

Y pese a que se ha procurado generar una mayor consciencia sobre los efectos negativos de la contaminación en el aire, la realidad es que hay regiones en que la calidad del aire tiende a no monitorearse, y en consecuencia no se toma en consideración la diversidad de los tóxicos que se encuentran en las partículas finas de la materia. Por esta razón, Lelieveld y sus colegas estimaron la tasa de mortalidad prematura a causa de la contaminación del aire al combinar modelos de la calidad atmosférica del planeta, la data de sensores satelitales y terrestres y las estadísticas de salud de la población en el mundo. 

Fue así que Lelieveld llegó a la conclusión que el 75 por ciento de las muertes prematuras por la contaminación estaba relacionado con ataques al corazón y paros cardíacos; y el 25 por ciento, a enfermedades respiratorias y a cáncer de pulmón: “En total, la contaminación del aire –la mayoría por partículas finas de la materia y una mínima cantidad de ozono– causa 3.3 millones de muertes prematuras al año en el mundo.” Además de que el 75 por ciento de estas muertes prematuras ocurre en Asia –1.4 millones de muertes en China  y 650 000 en India–; mientras que 55 000 en EE.UU., y 180 000 en la Unión Europea

En estas regiones abundan fuentes principales de contaminantes: quema de carbón y madera para calentar hogares y cocinar; gas de amoniaco liberado por fertilizantes en la agricultura; combustibles fósiles para procesos industriales y plantas de energía; etcétera. 

 Lelieveld sentencia que si la calidad del aire continúa empeorando, para el 2050 habrá un promedio de 6.6 millones de muertes prematuras en todo el mundo –afectando principalmente Asia del Sur y del Este: “Si se pretende evitar que la mortalidad prematura continúe creciendo por la contaminación en el aire, se necesitarán medidas de control de calidad del aire, particularmente en Asia del Sur y del Este. Nuestro estudio muestra que es particularmente importante reducir las emisiones contaminantes en el uso de la energía casera en Asia. Al reducir las emisiones de origen agricultor, la calidad del aire también mejoraría, especialmente en Europa, EE.UU. del Oeste y Asia del Oeste.”

 

[Live Science]



¿Beber agua purificada de aire contaminado? Ahora es posible con este innovador dispositivo

Retezár Kristof, fundador de Fontus, explica que se trata de un proceso simple de condensación de la humedad que hay en el aire:

Como medidas para ecosustentabilizar el consumo del agua y reducir el uso del plástico, el equipo australiano Fontus ha creado un dispositivo de energía solar que condesa la humedad del aire y la convierte en agua bebible.

Se trata de un gadget que usa una superficie hidrófobas para repelar y canalizar las gotas de la condensación en la botella; es decir que cada hora, el dispositivo proveerá 0.5 litros de agua pura siempre y cuando el aire no esté excesivamente contaminado.

Retezár Kristof, fundador de Fontus, explica que se trata de un proceso simple de condensación de la humedad que hay en el aire: “Siempre hay un porcentaje de humedad en el aire, sin importar en dónde estés –inclusive en el desierto–. Eso significa que siempre hay un potencial para extraer esa humedad del aire.”

A través del uso de una bicicleta y una botella de agua, esta innovación pretende beneficiar a 1.2 miles de millones de personas en el mundo que vivan en áreas donde conseguir agua purificada es un problema: “La idea es resolver un problema global: las complicaciones del agua en ciertas áreas del mundo donde hay poca cantidad de agua subterránea pero mucha humedad.”

El dispositivo está hecho con un panel solar, el cual posee una recamara de condensación con las superficies hidrófobas y un filtro básico para atrapar el polvo, tierra y bichos: “Básicamente se está bebiendo agua en un estado vaporoso para convertirlo en un estado líquido.”