¿Sientes ansiedad, nervios o desazón? Estas infusiones herbales te aliviarán

Brebajes que milenariamente se han empleado para devolver un poco de calma a la mente y el cuerpo: un respiro de salud cotidiano

Las infusiones nos han acompañado desde tiempos milenarios. Estos preparados de plantas secas, agrupadas en pequeñas bolsitas para llenar de su esencia nuestras bebidas calientes, son tan entrañables que por sí mismas son relajantes, por su sutileza y calidez.

Además del exquisito y sencillo preparado que da un toque de poesía a los tés y a las infusiones, ciertamente resultan también parte de nuestro botiquín hogareño. Miles de plantas y hierbas en el mundo poseen propiedades medicinales que pueden traducirse en las infusiones; literalmente, puedes tomar las propiedades y el olor de las hierbas.

Te presentamos una serie de entregas sobre tés e infusiones que te aliviarán molestias de salud cotidianas: además de sentir la deliciosa experiencia de probar una bebida caliente con esencias, revertirás tus males de una manera deliciosa.

Hoy que la ansiedad y el estrés son de los malestares más periódicos en nuestras vidas, conocer un poco de sabiduría herbal milenaria puede mejorar notablemente tus días. Te presentamos las infusiones especiales para aliviar tu ansiedad, nervios y desazón.

 

Azahar: el azahar son las flores blancas de los naranjos, aunque también se les llama así a las de los limoneros y cidros. Para las infusiones te recomendamos la de los naranjos: sus propiedades son relajantes y sedantes. Tomarte una infusión de azahar hará que te relajes y que tomes las cosas con calma: una dosis de serenidad que bien puede cambiarte el día de manera sencilla. La infusión se hace a partir de los pétalos de la flor, por lo que podrás hacerla tú mismo si lo deseas. Ha sido también tomada como un gran remedio para desmayos por los árabes, desde hace siglos. Además de sus propiedades sedantes, el azahar tiene cualidades espasmolíticas, aperitivas-eupépticas y aromatizantes.

Lavanda: la flor de lavanda es usada con efectividad para paliar inquietud, insomnio, nerviosismo y depresión. Una pequeña dosis en una infusión podrá mejorar bastante tu estado de ánimo. La lavanda es originaria del mediterráneo; es una flor violeta que recorre una espiga al final de unos tallos muy alargados. Los romanos la empleaban como un tranquilizante en los baños calientes. La lavanda te estimulará el sueño y calmará tu ansiedad.

Espino blanco: es considerado un gran aliado del sistema nervioso y cardíaco. Sus propiedades son impresionantes porque actúan directamente en el organismo paliando efectos en el cuerpo de males como taquicardia; también protege el miocardio y de insuficiencias cardíacas, mejora la circulación sanguínea y reduce la hipertensión. En pocas palabras, es altamente benéfico para el corazón. El espino blanco es una flor muy pequeña y sus pétalos tienen comúnmente la forma de un trébol; sus hojas también suelen emplearse en las infusiones.

 



¿Sabías que las pruebas de IQ ocultan una ciencia racista?

Si confías tu intelecto a estas pruebas, querrás saber qué las sustenta.

La inteligencia, si queremos categorizarla en términos científicos, es algo relativo. Una cosa tan densa y compleja como la propia mente, o tan intrincada como las redes neuronales en el cerebro humano. No obstante, persiste en el pensamiento contemporáneo la idea de que la inteligencia es cuantificable y potencialmente medible. Es por eso que existen las llamadas pruebas de IQ (coeficiente intelectual), que si algo han provocado es la competencia entre individuos, con el fin de medir quién es más listo.

Pero no sólo eso: lo cierto es que, detrás de estas pruebas, se oculta una ciencia pura del racismo.

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Los monstruos de la inteligencia

Goya hizo un grabado titulado El sueño de la razón produce monstruos. Podríamos robar la lúcida idea detrás de dicho título y decir que, en la actualidad, es el sueño de la inteligencia el que produce monstruos: el sueño de tener el IQ más alto. Una ilusión que se ha infiltrado en la cultura, poblando el imaginario colectivo y modificando incluso el léxico cotidiano.

Pero las pruebas de IQ también siguen en boga al interior de una parte de la comunidad científica, que busca explicar la “decadencia intelectual” de naciones enteras a partir de pruebas masivas de IQ. Esto presupone que la inteligencia colectiva puede venir a menos, pero ¿a causa de qué?

Según la ciencia racista que sustenta las pruebas de IQ, la “decadencia intelectual” sería provocada por la población negra, latina e incluso por las mujeres.

De acuerdo con esta perspectiva, la inteligencia no sólo es cuantificable y absoluta, sino que es una aptitud mejor desarrollada en los blancos gracias a sus genes. La “decadencia intelectual” de una nación se debería, por ello, al mestizaje.

Inteligencia: un privilegio genético

Las pruebas de IQ son la continuación de la eugenesia, una filosofía que creía en la existencia de genes superiores que debían ser manipulados y seleccionados para diferenciarlos de los genes “inferiores”. Es, ni más ni menos, la misma filosofía que justificó la superioridad aria del nazismo y el fascismo, y en la cual muchos creen todavía –por ejemplo, los votantes blancos de Donald Trump en Estados Unidos.

Para un ejemplo práctico y contemporáneo, véase el minuto 2:55 de la siguiente entrevista:

En un principio, remontándonos a la década de los años 70, las pruebas de IQ eran usadas para saber si un niño de cierta edad cronológica presentaba problemas cognitivos que pudiesen apuntar a un retraso mental; es decir, para saber si el desarrollo de su inteligencia estaba “atrasado” respecto a su edad cronológica, lo que demostraría un desfase anormal en su desarrollo.

Tales pruebas, en ese entonces menos deterministas, dieron pie a lo que se convertiría después en la base científica del racismo. Los bajos desempeños escolares se debían, según esta perspectiva, a la inferioridad genética de la población negra de Estados Unidos, lo que también se concluía a partir de que los latinos y los pobres tenían también bajos puntajes en la prueba.

Esto convirtió la situación en una emergencia: la “inferioridad” se estaba mezclando genéticamente con la “superioridad” de la población blanca, lo que podía conducir a la declinación de la inteligencia nacional. Fue a partir de las retrógradas ideas de la eugenesia y las pruebas de IQ que se planteó la esterilización de algunos sectores que presentasen un desempeño intelectual por debajo de la media.

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Uriel Valentin

Así ha sido como la ciencia –o deberíamos decir, el reduccionismo biológico– ha privilegiado las diferencias genéticas por sobre las diferencias sociales. Pero sus planteamientos, en teoría, no deberían tener manera de sustentarse científicamente, pues el desarrollo de la genética en el siglo XXI –con el avance de las ciencias neuronales– ha sacudido las bases sobre las que se podía mantener la creencia de una inteligencia étnica diferenciada.

Como la actual neurobiología advierte, no existen “genes fundamentales” que determinen la creación del organismo –y con ello, las capacidades de cada raza– sino que existe una multiplicidad de eventos genéticos que nos hacen lo que somos. Además, no sólo somos el resultado de una compleja interrelación genética sino, a la par, lo somos también de los factores socioculturales que moldean nuestro desarrollo.

Por eso, para el biólogo Jean Piaget la inteligencia era definida como una adaptación permanente entre el individuo y su ámbito cultural, y no sólo un producto determinado por los genes.

Las pruebas de IQ, al no tomar en cuenta otros procesos mentales como la atención, la excitación, la percepción o la intuición (todas parte de la adaptación de la que habla Piaget), no hacen sino arrojar resultados inverosímiles y reduccionistas. De esta forma, pueden ser manipuladas ideologicamente con el fin de excluir no sólo a negros, latinos o mujeres, sino a toda persona que tenga una sensibilidad diferente o que se desarrolle mejor en planos creativos que aritméticos.

Así que cuando hacemos una prueba de IQ y depositamos nuestra confianza en sus resultados no sólo estamos siendo inconscientemente racistas, sino profundamente ingenuos. Si somos latinos, mujeres o cualquier sector sensible a la discriminación, nuestro resultado sólo puede ser uno: somos tontos funcionales para un sistema en donde la inteligencia es una cosa medible por estándares impuestos; un privilegio genético, y no un complejo proceso en desarrollo permanente, perteneciente a todo el género humano.

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Detalle de El sueño de la razón produce monstruos

Si algo demuestra la ciencia detrás de las pruebas de IQ –y su filosofía, la eugenesia– es que el sueño de la inteligencia produce monstruos racistas. Éstos pueblan la realidad y la convierten en una pesadilla donde impera la exclusión social y la estupidez de quienes creen ostentar la inteligencia.

Pero, ante ello, habrá siempre quienes pensemos que la inteligencia es un potencial humano y que, por lo tanto, todos somos potencialmente intelectuales. Un sueño que no produce monstruos ni exclusión, sino emancipación.

* Referencias: Rose, S., Racismo científico e ideología: el fraude del IQ, desde Galton hasta Jensen



8 hierbas inesperadas que puedes convertir en un delicioso té

Es verdad que por comodidad usamos las bolsas de tés o infusiones que encontramos en el supermercado; sin embargo, no son las únicas opciones para conseguir toda una diversidad de bebidas con teína.

Tés, infusiones y tisanas son bebidas que brindan bienestar tanto al cuerpo como al alma. Basta hervir un poco de agua, realizar una infusión o té con las hierba preferida y quedarse acostado en cama para leer la novela favorita. Sin darnos cuenta nos estamos dando un regalo que, además, maximiza la salud del cuerpo gracias a los múltiples beneficios de la bebida.

Por ejemplo, los tés cuentan con varias propiedades anticancerígenas que ayudan a reducir el riesgo de contraer esta enfermedad –en especial en áreas como el colon, esófago, pancreas, recto y estómago–, a disminuir el riesgo de sufrir alguna enfermedad cardiaca como un desorden de la arteria coronaria, paros cardiacos o bloqueos ventriculares. Además, gracias a sus componentes químicos, los tés ayudan a regular los niveles de estrés cotidiano, ayudando a equilibrar así el sistema inmunológico, el metabolismo, el sistema reproductivo e inclusive a rejuvenecer la piel.

Es verdad que por comodidad usamos las bolsas de tés o infusiones que encontramos en el supermercado; sin embargo, no son las únicas opciones para conseguir toda una diversidad de bebidas con teína. Por lo que, en caso que disfrutes de las actividades “hágalo usted mismo”, te compartimos de una serie de hierbas que puedes usar para prepararte un delicioso té o infusión.