Organizaciones advierten que la vaquita marina mexicana podría desaparecer en los próximos 4 años

Para revertir esta situación se está presionando al presidente, Enrique Peña Nieto, para que adopte las recomendaciones del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita Marina (CIRVA)

La vaquita marina, realmente llamada Phocoena sinus, es una especie de marsopa endémica del golfo de California que está a punto de desaparecer. En la actualidad sólo quedan alrededor de 100 de estos mamíferos marinos, los cuales caen en las redes de pesca, entre los camarones y los totoabas.

Organizaciones como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), Greenpeace, Defenders of Wildlife y Teyeliz están combatiendo la próxima desaparición de la vaquita marina. Para lograrlo están presionando al actual presidente, Enrique Peña Nieto, para que adopte las recomendaciones del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita Marina (CIRVA).

De acuerdo con el CIRVA, es necesario combatir la pesca ilegal de estas especies a través de la PROFEPA, la Marina y la PGR al aumentar el terreno de protección para la vaquita marina, de modo que se está solicitando el apoyo de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres de Estados Unidos y China para detener el tráfico ilegal de la vaquita marina.

Es importante lograr un equilibrio de las especies marítimas de modo que logremos equilibrar, de manera sustentable, el medio ambiente, aquel donde no sólo vivimos, sino también existimos. La extinción de especies es un problema que, una vez sucedido, altera toda la cadena alimenticia y simplemente no hay vuelta atrás. Cuidemos el hogar que nos brinda cobijo.

Ayuda presionando al presidente Enrique Peña Nieto para que salve a esta especie.

Fotografía principal: Expoknews

 



México ha perdido mil 600 millones de abejas: es una situación “apocalíptica”

Como señaló la UNAM en un comunicado, la enorme pérdida de abejas es una grave crisis ambiental.

México ha perdido una enorme cantidad de abejas en el último cuatrienio. 1,600 millones de abejas han muerto en lo que especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México han llamado una “situación apocalíptica”, como señala un comunicado reciente. No es una exageración. Todo el país necesita de las abejas, desde los trabajadores que extraen y comercian con miel hasta nuestro propio entorno. 

Las abejas son seres extraordinarios con habilidades inusitadas que diversos estudios registran cada día. Manejan conceptos matemáticos que a nosotros nos cuesta entender y, en colectivo, toman decisiones como lo haría un cerebro humano. Pero eso no es todo, ni de cerca. Las abejas son los agentes polinizadores más importantes de nuestro ecosistema y “un patrimonio ancestral”, como afirmó Tonatiuh Cruz, investigador de la UNAM. 

La población de abejas mexicanas se ha visto mermada por la destrucción de su hábitat y el uso de agroquímicos, como los pesticidas. En el peor de los casos, la fumigación excesiva de los sembradíos mata a las abejas. Cuando sobreviven, se encuentran tan confundidas por el herbicida que no consiguen regresar a sus colmenas. 

Los daños al ecosistema que su pérdida ya está provocando también se vuelcan a lo social. Cruz comenta que las abejas han existido en territorio mexicano desde antes de la llegada de los españoles. Los productos que se obtienen de ellas, como la miel, el propóleo y el jarabe real fueron de gran importancia para las culturas prehispánicas. A la fecha, la exportación de miel de abeja significa una fuente de importantes ingresos para México, que es su tercer productor a nivel mundial

El Senado de la República ha aprobado un acuerdo para acabar con el daño que sufren nuestras colonias de abejas. Además de ser parte de nuestro patrimonio histórico y cultural, estas criaturas contribuyen al delicado balance que mantiene viva la biodiversidad de México, uno de los grandes tesoros del entorno que hay que preservar.

 

¿Por qué desaparecen las abejas?

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Los científicos investigan desde hace años la desaparición de las abejas y han detectado más de una docena de factores negativos que inciden por separado o en conjunto (“efecto cocktail”):

Insecticidas: dos recientes estudios publicados en la revista Science señalan que el uso extendido de los insecticidas neonicotinoides han afectado de forma negativa a las colonias de abejas y abejorros. Estos pesticidas, introducidos a principios de los años noventa del siglo pasado, se han generalizado para el control de plagas en los cultivos de todo el mundo.

Productos químicos: diversos estudios han demostrado que algunas sustancias pueden afectar al sentido de la orientación, la memoria o el metabolismo de las abejas.

Nosema Ceranae: la presencia de este hongo en las colmenas mata a las abejas y  favorece otros factores letales para estos insectos, como el ácaro parásito Varroa. Así lo señalaba un estudio de la revista Applied and Environmental Microbiology.

Parásitos: además del mencionado Varroa, otros parásitos, como un pequeño escarabajo que daña las colmenas, causarían más daños que hace décadas.

Contaminación del aire: reduce la potencia de los mensajes químicos que emiten las flores y a las abejas y otros insectos les cuesta más localizarlas, según un estudio de la revista Atmospheric Environment. Sería un círculo vicioso: si no encuentran las flores no comen bien, mientras que las flores no se reproducen al no polinizarse.

Cambio climático: podría agravar la situación de varias formas, como la alteración en el tiempo de floración de las plantas o la cantidad y época de lluvias, que afectaría a la cantidad y calidad del néctar.

Especies invasoras: abejas de otras regiones, como la africana o la asiática, se han introducido en Estados Unidos y Europa, respectivamente, y dañan a las especies autóctonas.

Campos electromagnéticos: las emisiones de postes eléctricos podrían confundir a las abejas.

Las abejas desaparecen en todo el mundo desde hace décadas y, en los últimos años, el ritmo se ha acelerado. La situación es mucho más grave que quedarse sin miel: la mayoría de los alimentos que consumimos, o muchas plantas que ofrecen servicios esenciales en los ecosistemas, no serían posibles sin la polinización de estos insectos. Es hora de cuidar a las abejas.

 

¿Qué puedes hacer desde tu lugar?

Acá te compartimos 8 acciones que puedes tomar desde casa para salvar a las abejas y una increíble guía para saber ¿Qué plantar en tu jardín para ayudar a salvarlas?



Esta es la primera especie extinta de 2019 😐

Era el único ejemplar vivo de su especie en Hawái.

Una especie más de este planeta ha llegado a la extinción. Los científicos de la Universidad de Hawái presenciaron este 1o de enero el fin del Achatinella apexfulva, o caracol hawaiano.

Este caracol llevaba 14 años viviendo en el plantel de la universidad. Su nombre era George, en honor a una tortuga de las Galápagos cuya muerte también dio fin a su especie. 

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La extinción de George es una muestra emblemática del problema que azota a los ecosistemas de Hawái. Antes, la variedad de criaturas emparentadas con George era increíblemente diversa: 750 especies de moluscos solían habitar en la isla.

Ahora, según la revista National Geographic, el 90% de los moluscos hawaianos está extinto. 

El caracol hawaiano cumplía una función importante en este ecosistema. Habitaba en los árboles y se alimentaba de los hongos que crecían sobre sus hojas, ayudando a mantenerlos libres de enfermedades. 

Por más pequeña que una pérdida así pueda parecer, especies como la de George realmente cumplen un papel ecológico fundamental: descomponen el material sólido que queda en la tierra después de la erosión y ayudan a regenerarla. 

Que un ejemplar del caracol hawaiano siguiera vivo tras décadas de peligro crítico demuestra el poder de resiliencia de la naturaleza; pero ésta tiene un límite.

Las especies animales han hecho lo posible por adaptarse a las perturbaciones de su hábitat. Comprender sus ritmos y procurar su supervivencia es una tarea que ahora recae en nosotros

 

* Imagen destacada: Sustainability Times