Francisco Toledo llama a sumar más firmas contra el maíz transgénico

Ya han sido recabadas al menos 100 mil firmas, pero el artista mexicano Toledo convoca a crecer el movimiento y agregar más adeptos en contra del maíz genéticamente modificado

Contaminar nuestro maíz es herir el corazón de México.

Francisco Toledo

Francisco Toledo es probablemente el pintor más emblemático de la mexicanidad surrealista: aún vivo, y con sus figuras de naturaleza cargadas de fantasía, fuerza y magia, ha sido también un intenso activista ambiental. Desde su filosofía, él cree que somos uno con la naturaleza, como lo describiera Thoreau: esa concepción de la sociedad separada de la naturaleza no es real; somos ella, ella es nosotros. Toledo se ha incorporado desde hace unos meses con mucha más fuerza en la lucha contra el maíz transgénico en México y se ha sumado a la carta enviada por decenas de científicos mexicanos independientes al presidente Enrique Peña Nieto para que se pronuncie a favor de la protección del maíz nativo o criollo.

La siembra de transgénicos contamina los cultivos aledaños e incluso los que se encuentran a kilómetros. Hoy México importa 30% del maíz que consume y este es 100% transgénico, por lo que es muy probable que gran parte de las tortillas que se consumen en el país, por ejemplo, estén hechas a base de maíz transgénico. Pero al menos se está produciendo maíz en el país con semillas puras, aunque si se concreta la venta comercial y siembra de maíz transgénico en esta nación, entonces este lugar, tan notable por su identidad permeada por esta milenaria semilla, dejará de consumir maíz nativo.

Por lo anterior, Francisco Toledo agradece las 100 mil firmas conseguidas en pocos meses, pero busca que se acumulen más. El pintor declaró que tras la carta enviada al presidente recibieron respuesta de la presidencia, pero que aún no se ha concretado una reunión con el mandatario: “Como están muy ocupados, todavía no nos dan audiencia”.

Ese 23 de septiembre Toledo convoca a una “tamaliza” en el centro de la ciudad de Oaxaca para recabar más firmas. También invita a que te sumes a las firmas digitales para proteger a México, nación endémica del maíz y de un profundo arraigo y nutrición a partir de este fruto natural e indispensable para la alimentación mundial.

Si te resuena, firma la carta aquí.

 

 

 



Este mapa muestra el avance del cultivo de transgénicos en México (te explicamos por qué urge frenarlo)

La tecnología genética está apostando por dominar las bases vitales de la naturaleza: ¿lo permitiremos?

Los transgénicos son, quizá, el límite más distópico al que nos ha llevado hasta ahora la experimentación hecha con los alimentos. Va mucho más allá de la ya de por sí nociva comida procesada (algo que ha dejado saldos desastrosos en todo el mundo, incluyendo pandemias de obesidad y diabetes).

Ahora nos enfrentamos a la modificación genética de los alimentos primigenios: una intrusión en las bases genéticas de las semillas, con la cual el dominio de la naturaleza por el hombre a llegado a límites tan insospechados como peligrosos. En la actualidad estamos alimentándonos de cultivos modificados, cuyos genes son alterados al punto de trascender las barreras reproductivas que existen entre distintas especies. ¿Qué podría provocar este fenómeno? En realidad, se trata de cambios cuyas consecuencias para nuestro organismo a largo plazo aún no se saben, como tampoco se sabía en su momento lo que la industria de la comida procesada podía generar.

La pregunta más importante sería: ¿cuándo se les ocurrió a unos pocos que el planeta podía ser su laboratorio, y nosotros sus sujetos de experimentación?

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No obstante, los transgénicos ya tienen un lado oscuro conocido: la modificación de la reproducción de los cultivos ha implicado el desgaste paulatino de las culturas indígenas, cuyas vidas giran en torno a los ciclos agrícolas naturales. Además, los transgénicos son una sentencia de muerte para las 64 de razas de maíz en México, pues se están creando híbridos antes inexistentes que podrían llegar a sustituir permanentemente a las razas nativas. Por si fuera poco, el monopolio de algunas trasnacionales sobre los productores locales (pues ellas ostentan la patente de las semillas) deja a los campesinos en más incertidumbre que nunca respecto a su futuro.

Más del 90% de los las tortillas consumidas en México tienen secuencias de maíz transgénico.

Lo peor es que los cultivos transgénicos han avanzado mucho en el territorio mexicano, pese a la resistencia de campesinos e indígenas, pues el país está siendo repartido entre unas pocas trasnacionales, como Monsanto y Bayer. Entre el 2005 –año en que se publicó en México la Ley Monsanto– y el 2017, sólo la Ciudad de México, Guerrero, Oaxaca y Tabasco han permanecido “libres” de esta embestida genética, aunque el cultivo ilegal sí ha llegado hasta estos territorios. Por su parte, el cultivo “legal” que se ha concesionado gracias a esta ley ha beneficiado expresamente a Monsanto y otras trasnacionales.

Desde el 2005, se le ha dado a las trasnacionales una extensión territorial equivalente a más de 20 mil veces el tamaño del Bosque de Chapultepec.

Este mapa del Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano (CECCAM) y cuya difusión agradecemos al portal Sin Embargo, muestra la evolución de los transgénicos en el territorio y sus diversas fases:

 

¿Qué se está proponiendo contra la distopía genética?

Cabe destacar que durante el proceso electoral en marcha, pocos ecos se han escuchado respecto a la problemática de los transgénicos y el campo. Una voz colectiva con fuerza es la de la comunidad académica y de alumnos de la Universidad Autónoma de Chapingo, quienes han llamado a los candidatos presidenciales a que se apoyen en las nuevas generaciones de agrónomos para implementar políticas públicas que doten de nueva vida al campo, sin abusar del uso de tecnologías nocivas como los transgénicos.

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¿Y qué podemos hacer nosotros?

Son momentos en los que deberíamos estar regresando al campo y a la siembra, para combatir pandemias como la obesidad y para revitalizar la soberanía alimentaria. Sin embargo, las trasnacionales como Monstanto proponen erigir a la tecnología por encima de la naturaleza: tal soberbia es algo que no podemos permitir, ni siquiera si se hace en aras de generar “alternativas” de cultivo ante el cambio climático y las plagas. En lugar de eso hay que hacer cambios en las bases de nuestros insostenibles modos de vida, acercándonos a la naturaleza con humildad y con saberes ancestrales que han demostrado ser mucho más viables que nuestra fastuosa tecnología.

No podemos seguir dependiendo de las decisiones que tome la comunidad científica especializada y las grandes trasnacionales, si es que queremos volver a las bases resilientes que caracterizaban a la vida en el planeta antes de que el hombre irrumpiera bruscamente en su equilibrio. Para ello hacen falta nuevas filosofías y pensamientos: nuevas propuestas para reaprender a habitar este mundo y trabajar el campo. Y que la tecnología –sobre todo la tecnología genética– no se vuelva nuestra condena inminente, como sucede en las distopías de ciencia ficción.

 

* Imágenes: 1) Enrico Becker; 2) Marco Polo Guzmán Hernández; 3) CC



Continúa lucha por la defensa del maíz mexicano contra invasión de transgénicos

Para el abogado que conduce la parte legal de la Demanda Colectiva, René Sánchez Galindo, las próximas semanas serán cruciales.

Han pasado ya cuatro años desde que inició la defensa abierta hacia la biodiversidad endémica de México en contra de la recurrente invasión de transgénicos internacionales –principalmente estadounidenses–. Empezó con la suspensión de la siembra de maíz transgénico por demanda colectiva, y continúa con un debate judicial sobre los posibles daños que promueven hacia la biodiversidad y la salud humana. 

De acuerdo con Desinformémonos, los tribunales mexicanos han abierto el debate judicial en torno a las posibles consecuencias del maíz transgénico sobre la biodiversidad y la salud humana para abarcar numerosos temas al respecto: desde afectaciones que provoca cualquier organismo genéticamente modificado –OGM– sobre las reservas genéticas de los maíces nativos y parientes silvestres en México, hasta las afectaciones a los derechos humanos a la salud y alimentación. De hecho Demanda Colectiva que incitó la suspensión de siembra de maíz transgénico han solicitado que en el debate se contemplen estos puntos como “objeto de análisis por parte de los Tribunales, y esperan que resuelvan también uno de los pendientes solicitados por los demandantes para que escuchen, en audiencias, a especialistas en los temas.” 

Para el abogado que conduce la parte legal de la Demanda Colectiva, René Sánchez Galindo, las próximas semanas serán cruciales ya que “entre las resoluciones pendientes se espera que se ratifique de forma definitiva que los permisos de siembra comercial se suspendan hasta que el juicio finalice y la siembra con fines de investigación tenga una permanente vigilancia judicial.” Y dado que el juicio no se ha ganado aún, “es necesario no confiarse redoblando esfuerzos para la defensa del maíz en su centro de origen.”

De hecho, entre los puntos más importantes para Demanda Colectiva que deben presentarse en el debate judicial se encuentran: 

Sometidos a juicio todos los transgénicos de maíz en el país

· 4 años de impugnaciones abren debate judicial sobre daños a la biodiversidad y a la salud humana

· Pendiente aprobación de audiencias con especialistas

· Llamado a seguir defendiendo al maíz nativo dentro y fuera de los tribunales

Por primera vez en la historia de los organismos genéticamente modificados (OMG) uno de sus cultivos, el maíz, objeto de alteraciones, será sometido a juicio en toda una nación. Tribunales mexicanos, después de 4 años de impugnaciones, han abierto el debate judicial sobre si su siembra acarreará daños a la biodiversidad y a la salud humana, en el territorio que es centro de origen mundial de este cultivo. Y es que, en el juicio no sólo se analizará cada zona de cultivo, sino los potenciales daños a larga distancia y entre las diferentes regiones. Esto supera las evaluaciones que hasta antes de 2013 había practicado la Secretaria de Agricultura (SAGARPA) para siembras de tipo experimental y en programas piloto, que solo se enfocan al área de liberación de los transgénicos.

A diferencia de los juicios sobre transgénicos que se han realizado o realizan en otros países, en que solamente se estudian a los herbicidas, o los daños que puede ocasionar exclusivamente un evento transgénico, el debate judicial en México comprende las afectaciones que cualquier organismo alterado genéticamente pueda ocasionar sobre las reservas genéticas de los maíces nativos y sus parientes silvestres en México, es decir sobre la biodiversidad de la cual depende el cultivo de este cereal en todo el orbe. Las afectaciones a los derechos a la salud y a la alimentación también serán objeto de análisis; sin embargo, aún no se ha definido si estas afectaciones pueden estudiarse dentro de un juicio colectivo como parte de los daños que ocasiona la liberación de OGM al ambiente.

El juicio federal de acción colectiva que fue impulsado por la Colectividad del Maíz[1] desde julio de 2013, espera que se cumpla la finalidad que consiste en que la autoridad judicial federal declare que la liberación o siembra de maíces transgénicos dañará el derecho humano a la diversidad biológica de los maíces nativos, de las generaciones actuales y futuras; así como los derechos relacionados: derecho a la alimentación, derecho a la salud y derechos de los pueblos originarios y por lo tanto la negación de permisos.

Desde septiembre de 2013 los tribunales federales han dictado diversas órdenes para suspender la siembra comercial. En marzo de 2016 un tribunal de apelaciones sujetó a vigilancia judicial las siembras con fines de investigación científica; sin embargo, la SAGARPA ha pospuesto la tramitación de tales permisos. Lo anterior arroja un logro de 46 meses en los que no se ha autorizado en el país siembra alguna de maíz transgénico, por mandato judicial.

En el tiempo que ha pasado, con base en las resoluciones de los tribunales de apelaciones y de amparo, las partes implicadas en el juicio han tenido la oportunidad de proponer sus pruebas, no obstante, entre las resoluciones que quedan pendientes está, por un lado, “que se aprueben las audiencias con especialistas que como demandantes propusimos para demostrarlo, por otro que se ratifique -definitivamente- que los permisos de siembra pre comercial y comercial estén suspendidos hasta el final del juicio y finalmente que se confirme -también definitivamente- que los permisos con fines de investigación científica estén sujetos a vigilancia judicial, con la amenaza que de no hacerlo se reinstale la suspensión”, explicó el Colectivo. De esta forma, las próximas semanas serán cruciales para conocer cuál será el futuro del maíz transgénico en México según los tribunales de este país.

Finalmente la Colectividad Ciudadana señala que el juicio aún no está ganado y lanza el llamado a seguir defendiendo al maíz nativo dentro y fuera de los tribunales ante las latentes amenazas que enfrenta el maíz nativo, la soberanía alimentaria y los derechos campesinos, y ante la presencia del maíz transgénico en el campo y en nuestra comida. “Es necesario no confiarse y redoblar esfuerzos en la defensa del maíz en su centro de origen, salvaguardar la riqueza biocultural del maíz en su centro de origen, proteger el ambiente, la salud y estar alerta a las decisiones del Poder Judicial sobre nuestro principal alimento y bien común de la humanidad”.

Anteriormente en Ecoosfera, en el artículo “La situación del maíz transgénico en México” mencionamos el impacto de este juicio sobre el futuro tanto de la biodiversidad como de las futuras generaciones: 

El tema central de esta demanda es la defensa de los derechos de las generaciones presentes y futuras de aprovechar la diversidad de los maíces nativos. En lo que va del juicio, tanto las empresas transnacionales –Monsanto, Syngenta Agro, Dow Agrosciences, PHI-Pioneer Dupont– como el Gobierno Federal –Semarnat y Sagarpa– han impugnado esta demanda al menos 97 veces. Sin embargo, desde septiembre de 2013 se logró por mandato judicial que se suspendiera la siembra de maíz transgénico en todo el territorio nacional. 

[…] El maíz se originó y diversificó en México, esta plata se domesticó hace cinco mil años y actualmente tenemos 64 razas de maíz y miles de variedades, que son el resultado de la interacción de las comunidades y sus sistemas agrícolas. Se estima que para los mexicanos, el maíz representa el 53% del total de calorías que consumimos y el 39% de todas las proteínas, siendo así el cultivo más importante para el país. Lamentablemente, desde el 2001 se empezó a detectar contaminación de maíces nativos con genes transgénicos. Esto es extremadamente grave porque la diversidad genética de las razas nativas es uno de los más grandes legados de México. Considerando que las condiciones climáticas en todo el mundo están cambiando, la diversidad genética de los maíces nativos mexicanos será una pieza clave para garantizar la seguridad alimenticia de las siguientes generaciones.

[…] Es importante saber que el maíz transgénico tiene una tolerancia al herbicida glifosato y al mismo tiempo produce una sustancia tóxica que funciona como insecticida. Por lo tanto, cuando se rocían grandes cantidades de glifosato sobre los cultivos, todas las plantas mueren excepto las transgénicas, pues son resistentes. El glifosato es una sustancia catalogada como posible cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud. Comúnmente, el glifosato se rocía utilizando avionetas en grandes extensiones de tierra. Este herbicida se dispersa con el viento, el riego y la lluvia y llega a otros cultivos, ecosistemas y cuerpos de agua tanto en la superficie como en el subsuelo. Evidentemente, esto pone en riesgo tanto a las poblaciones humanas como a la biodiversidad. Por ejemplo, ya se ha detectado glifosato en al agua subterránea en Chiapas y se tiene evidencia de que la mariposa monarca ha disminuido su población debido al aumento de glifosato en su ruta migratoria.

[…] La industria de los transgénicos se ha caracterizado por disfrazar los peligros de soluciones. Sin duda, México debe unirse a la creciente lista de países que prohíben la siembra de organismos transgénicos en sus territorios. Pues no hay argumento que justifique poner en juego nuestra soberanía alimentaria.

De este modo la toma de consciencia sobre este tema es el inicio para asegurar un futuro prolijo tanto de la biodiversidad del territorio mexicano como la salud plena de sus habitantes. Es decir mediante un llamado a la ciudadanía para difundir estas contradicciones, y así, a su vez, se pueda lograr un llamado de atención a los jueces en función de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados. El objetivo es suspender definitivamente la siembra de transgénicos durante y después de todo el juicio.