Estrenarán en Xochimilco trajinera fabricada a partir de materiales reciclados

Una trajinera fabricada a partir de PET, con una vida útil de alrededor de 100 años

El lago de Xochimilco, uno de los sitios más icónicos de la ciudad de México, ha sido el protagonista de festejos, guías turísticas y tradiciones. Alimentado por unos pocos canales que riegan la mitad norte de la delegación Xochimilco, este sitio es un emblema histórico.

Inició como un sistema de cultivo conocido como chinampa. Desde entonces, se ha transformado en un centro de reunión de locales y turistas para recorrer dichos canales en trajineras de madera. Desgraciadamente, el constante uso de esta zona ha generado una cantidad impresionante de basura y contaminación: botellas de vidrio y residuos de plástico, entre otros.

De manera que, después de continuos problemas relacionados con la rentabilidad, mantenimiento y contaminación de esta vía turística, los canoeros decidieron acercarse a la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación del Distrito Federal (SECITI) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), para buscar alternativas a la problemática.

¿La solución? Una trajinera fabricada a partir de PET, con una vida útil de alrededor de 100 años. Se estima que la producción en serie de este tipo de producto será de 15 mil pesos (a diferencia de una de madera, que oscila entre unos 35 y 40 mil pesos).

Mauricio León Salazar, encargado del proyecto, explica que esta solución pretende ser amigable con el medio ambiente, ya que se recolecta el plástico, reduciéndolo a semipolvo (con textura de arcilla) para, así, mezclarlo con el filamento de PET. De ese modo se pueden confeccionar los tablones con los que se hizo la trajinera.

Además de ser más económica (a corto, mediano y largo plazo), esta solución también es un acercamiento revolucionario para el cuidado del medio ambiente y el reforzamiento del turismo en la ciudad: una adecuación de la artesanía tradicional a los menesteres urgentes de hoy.

 



Salvar al ajolote de la extinción: la misión de estas mujeres en Xochimilco (y tú puedes ayudarlas)

El ajolote es un animal con el que tenemos una profunda conexión. Preservarlo es también preservar nuestra propia biodiversidad.

Entre humanos y ajolotes nos parecemos más de lo que podríamos creer. Así como estos anfibios regeneran sus extremidades ―e incluso sus órganos vitales­―, nosotros regeneramos nuestro espíritu. Y nos superamos, de manera resiliente. Eso es lo que piensa Claudia Juárez, una de las integrantes de Ajolotario Cuemanco, un colectivo de  mujeres que se dedica a la preservación del ajolote ―actualmente en peligro de extinción­― en el embarcadero de Cuemanco, en Xochimilco.

Así como los ajolotes, cada día nosotros nos regeneramos, no de manera física pero sí emocionalmente. Ambos podemos superarnos.

La poética analogía que hace esta mujer en una entrevista para El Universal no podría ser más precisa. Y es que, junto con el ajolote, nosotros también estamos en peligro de extinción. Y no sólo de manera real sino, si se quiere, de manera más metafórica. Porque el peligro de extinción de nuestra cultura está también en la extinción de nuestras tradiciones y nuestros mitos; algo que sucede cada vez que muere un ajolote.

El ajolote es parte intrínseca del imaginario colectivo mexicano.

Es parte de la biodiversidad de la cultura.

Por eso no hay nada que tenga mayor sentido o relevancia que dedicarse a salvar a especies tan fantásticas como este anfibio; una labor que, de alguna manera, remite a la autopreservación a través de acciones desinteresadas y, en esencia, nobles. Pero no sólo porque aliviar el sufrimiento animal es hoy un imperativo ético y moral, sino porque la extinción de animales como el ajolote implica una grave afectación a la biodiversidad de un ecosistema tanto como a nuestra cultura e historia.

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Entre la mítica fantasía a la que remite al ajolote y la triste realidad que enfrenta este peculiar anfibio, el Ajolotario Cuemanco esta decidido a salvar al ajolote y a incidir, mediante la educación, en la generación de una cultura de su preservación. Es así que las cuatro mujeres que conforman este colectivo se encargan de fusionar la cultura con la naturaleza de manera radical, reconciliándonos con nuestras raíces más primigenias a través del cuidado del ajolote. Dejan así el mensaje indeleble de que biodiversidad y cultura no son dos mundos disociados, sino al contrario. Y que el futuro tanto de humanos como de anfibios y cualquier ser vivo está en que comprendamos esto.

El Ajolotario Cuemanco cuida en la actualidad de 90 ejemplares de ajolote, los cuales, en su mayoría, fueron rescatados de las áreas más contaminadas del lago de Xochimilco. Además, han comenzado a reproducir a algunos ejemplares. Para todo ello no cuentan con financiamiento alguno: sólo su determinación de preservar a la vez la biodiversidad y la cultura con educación, creatividad y mucha acción directa, lo que incluye la impartición de talleres y la elaboración de material educativo.

Lamentablemente, el futuro inmediato del ajolote está en los criaderos y ya no en su hábitat natural. Aun así, estas mujeres creen en la posibilidad de que, algún día, los ajolotes puedan volver a habitar sus dominios en Xochimilco, sin que especies ajenas amenacen su existencia, ni tampoco la contaminación, los cazadores o las actividades humanas. Eso, a su vez, significaría que nosotros como sociedad habríamos avanzado mucho en nuestra propia autopreservación. Así, de manera preciosa, se comprobaría que estamos conectados irremisiblemente con el ajolote, y que su supervivencia es la nuestra.

Si quieres saber más, aprender, ayudar o aportar algo, conoce más del Ajolotario Cuemanco en su página de Facebook, donde puedes ponerte en contacto con estas valientes mujeres.



#SoyXochimilco: un llamado para salvar el Patrimonio de la Humanidad

Ante el crecimiento de la demanda de agua y sobreexplotación de los acuíferos en el Valle de México, Xochimilco, un sistema artificial que ha sobrevivido desde épocas ancestrales, se encuentra en peligro.

Ante el crecimiento de la demanda de agua y sobreexplotación de los acuíferos en el Valle de México, Xochimilco, un sistema artificial que ha sobrevivido desde épocas ancestrales, se encuentra en peligro. El Sistema Lacustre Ejidos de Xochimilco, San Gregorio Atlapulco y sus Afluyentes –SLXSGA–, también conocido popularmente como Xochimilco, es un humedal de importancia internacional que provee bienes y servicios ecosistémicos a los 21 millones de habitantes de la capital mexicana. Sin embargo, ¿qué alternativas existen para salvar a este humedal de tal importancia? 

Dado que Xochimilco es un sistema artificial que ha sobrevivido gracias a la incorporación de agua tratada de tres plantas construidas en la década de los 70, las cuales se encuentran operando con deficiencias tanto en calidad como cantidad de agua. Esto ha provocado un descenso significativo en el nivel del agua en un promedio de hasta 1.5 metros en los canales en los últimos 10 años, afectando en la población de San Gregorio –zona de producción chinampera– con menor producción de sus cultivos. Por otro lado, las descargas de aguas negras han aumentado en asentamientos irregulares, lo cual no sólo ha favorecido la proliferación de especias invasoras como el lirio acuático, la tilapia y la carpa, afectando tanto a los productores como a las especies endémicas como el ajolote. 

Esta situación se verá aún más afectada con la construcción del proyecto Supervía, pues impactará negativamente en aproximadamente 18 por ciento de la zona de conservación. La realidad es que muy pocas personas están conscientes de la importancia del impacto que tiene este lugar en la calidad de vida de los capitalinos, en la disponibilidad y el acceso de agua, en la regulación del microclima y calidad del aire en la CDMX. 

La solución que se propone a través de la plataforma Change.org, es asegurar la continuidad del SLXSGA mediante ocho acciones estratégicas: 

– Exigimos que se pongan en condiciones óptimas operativas las plantas de tratamiento de agua de:

    Cerro de la Estrella Iztapalapa.

    San Luis  Tlaxialtemalco.

    San Pedro Atocpan.

– Regular de inmediato el bombeo desmedido de agua de los mantos acuíferos  subterráneos de agua del SLXSGA, los cuales están acelerando el hundimiento y sequía de Xochimilco además que provocan socavones como el que apareció el pasado mes de enero en el embarcadero de Zacapa.

– Implementación urgente de un sistema de conducción y tratamiento para los más de 1.400 puntos de descargas de aguas negras que actualmente son vertidos hacia los canales generando niveles de contaminación ya críticos y perjudicando a productores chinamperos de flores y hortalizas.

– Implementación urgente de: A) Un programa de control de especies invasoras, sobre todo Tilapia, Carpa y Lirio. B) Un Programa Integral de Restauración Ecológica, incluyendo especies endémicas en riesgo crítico de extinción como el Ajolote, C) Rehabilitación urgente de canales.

– Impulsar la reactivación productiva de las Chinampas a través de incentivos y capacitación a los Xochimilcas, así como promoviendo el comercio justo; impulsando así, uno de los sistemas agroecológicos más antiguos y sostenibles del mundo, y sobre todo defendiendo la soberanía alimentaria para los habitantes de CDMX.

– Transformación de la forma de turismo actual hacia un turismo sostenible de alto valor que esté en armonía con el entorno.

– No permitir más asentamientos irregulares, exigimos que se cumpla la planeación urbana y se respeten los polígonos definidos para el área protegida y la zona de conservación.

– No a la fragmentación del ecosistema de Xochimilco por la construcción de la Supervía (Autopista Urbana Oriente), debemos buscar otras alternativas.

De hecho, Change.org no es la única plataforma que ha buscado una manera de proveer el bienestar de Xochimilco, también se encuentra Natoure y XochimilKids. Las tres empresas se han unido en la campaña #SoyXochimilco: Salvemos a Xochimilco, usando a Lupita –Lupita-chan– como estandarte, una ajolote proveniente de Japón con la misión de salvar al humedal mexicano. 

Lupita, con un colorido poncho del Estado de México, fue creada por Otoka Moriwaki, quien se enamoró de Xochimilco durante un viaje al país; de modo que al enterarse de los problemas a los que se enfrenta la biodiversidad capitalina, Otaka ideó al personaje para hacer consciencia sobre ello:

Firma para salvar a Xochimilco aquí.