Comprueban que los probióticos pueden ayudar a combatir el cáncer

Las bacterias de los productos fermentados fortalecen el sistema inmunológico y disminuyen la muerte celular

Los probióticos son bacterias benéficas que ayudan a digerir algunos alimentos y fortalecen nuestro sistema inmunológico. En los últimos años los probióticos han acumulado popularidad, pues se han demostrado algunos de sus sanos beneficios: podemos encontrarlos en los alimentos fermentados y en algunas bebidas tan comunes como el yogurt.

De entre las cualidades probadas de los probióticos, algunos científicos han descubierto que son alicientes para combatir el cáncer. Por su propiedad inmunológica y otros atributos, como el hecho de que pueden combatir el crecimiento de los procarcinógenos, los probióticos estimulan la mucosa secreción de INF-gamma, que revierte la programación genética que provoca la muerte celular.

En los tratamientos tradicionales contra el cáncer, las células benignas suelen ser afectadas simultáneamente cuando son atacadas las malignas, pero los probióticos no causan esta nociva secuela. Los probióticos no son considerados una cura para el cáncer sino un aliciente para combatirlo.

Afortunadamente los estudios abren cada vez más el conocimiento hacia el mundo de las bacterias; tras ser consideradas malignas por mucho tiempo, se está encontrando que, de hecho, estamos conformados por ellas: 90% de nuestro organismo está hecho de bacterias y microorganismos, más de 250 familias distintas.

Aquí puedes conocer algunos alimentos probióticos y porqué son benéficos para tu organismo.



Increíbles beneficios de los alimentos fermentados

La proliferación de lactobacilos en verduras fermentadas mejora la digestibilidad e incrementa los niveles de vitaminas.

Imagen: http://foodandtravel.mx/

Los alimentos fermentados, como el pulque, chucrut o encurtidos modernos, poseen numerosos beneficios para el cuerpo; principalmente para el sistema inmunitario, intestinal e inclusive emocional.

Dado que la vida en la época del Paleolítico no era impoluta ni esterilizada, no existía el jabón para lavarse las manos ni la carne no solía estar envasada al vacío ni almacenada en neveras para evitar su proceso de putrefacción. Sin embargo no fueron algunos siglos después del XVII, cuando se descubrieron los microorganismos podían causar enfermedades y que el hecho de hervir o calentar sustancias era capaz de atenuar o acabar su daño: 

Nos hemos estado alimentando con comidas repletas de bacterias durante cientos, miles y millones de años. Nuestros antepasados no esterilizaban ni pasteurizaban lo que ingerían. La vida, según nuestros valores actuales, era sucia, y sufríamos de enfermedades infecciosas. Pero al menos teníamos más armas para lidiar con ellas […] Los primeros indicios de viticultura se remontan a 8 000 años atrás en el área caucásica de Georgia. Y existe evidencia de que se fermentaban bebidas en Babilonia alrededor de 5 000 AC, en Egipto alrededor de 3 150 AC, en México prehispánico alrededor de 2 000 AC y Sudan alrededor de 1 500 AC.  También existe evidencia de que se producía pan con levadura en el antiguo Egipto tan temprano como 1 500 AC y que se fermentaba leche en Babilonia cerca del 3 000 AC. 

De hecho, y de acuerdo con su libro Nourishing Tradition, Sally Fallon, explica que la proliferación de lactobacilos en verduras fermentadas mejora la digestibilidad e incrementa los niveles de vitaminas. Gracias a la presencia de estos organismos producen numerosas enzimas útiles a través de sustancias antibióticas y anticancerígenas: “Su principal subproducto, el ácido láctico, no sólo conserva las verduras y las frutas en un estado perfecto, sino que promueve el crecimiento de una flora bacteriana saludable en todo el intestino.”

Por ejemplo, la leche –yogur, piima, matsoni y otros lácteos fermentados– que se somete a este tipo de fermentación, es un cultivo inoculado que aporta más vitaminas en comparación con la leche cruda o pasteurizada o uperisada. Estos lácteos fermentados contienen un alto nivel de folato, vitamina B12 y biotina. 

Esto quiere decir que el proceso de fermentación no sólo descompone la lactosa, también atenúa la presencia del azúcar y carbohidratos potencialmente problemáticos. Inclusive puede lograr que ciertos alimentos considerados como incomibles o peligrosos puedan volverse medianamente nutritivos. Fallon explica que se pueden reducir las lectinas, el gluten y los fitatos de los cereales al fermentarlos: “No estoy proponiendo que volvamos a comer pan, pero si en algún momento te quieres dar el capricho, lo ideal sería hacerlo con un poco de pan de masa fermentada tradicional.”

www.chicanol.com
www.chicanol.com

Los alimentos fermentados son, además, la mejor fuente de probióticos y vitamina K2, los cuales son reconocidos al ayudar a restaurar el equilibrio de bacterias en el sistema digestivo. Es decir que este tipo de alimentos son ideales en caso de padecer estreñimiento, colon irritable, intolerancia a la lactosa o al gluten, candidiasis, alergias o asma. Los fermentos mejoran la función digestiva para absorber los nutrientes, vitaminas y minerales que ingerimos: “al introducir bacterias beneficiosas en nuestros cuerpos estamos restaurando un equilibrio de la flora intestinal que solía ser la norma para quienes se alimentaban con comida real y tradicional y se exponían a las bacterias de manera regular.” 

La soja, el yogur, el chucrut, el kimchi, el kefir e inclusive el chocolate son alimentos con una biodisponibilidad de aminoácidos, en particular la lisina, con sus efectos antivirales, y la metionina, rica en vitamina C y A. Por ejemplo, en el caso del chocolate y la fermentación de los granos del cacao, no sólo se potencializa el sabor y color del cacao, también se eliminan la mayor parte de los taninos.  

[Eva muerde la manzana]



7 alimentos para combatir el cáncer que habrías de comenzar a consumir

Siempre es bueno que tengas a la mano la comida que combate a la enfermedad del siglo.

En general la comida natural, lejana al uso de insecticidas u hormonas, suele proveernos de los insumos más necesarios para llevar una vida sana. Sin embargo hoy estamos expuestos, por la industrialización sobre todo, a una serie de fenómenos antes imposibles: como las señales de los aparatos, los alimentos procesados, los químicos en forma de productos de belleza etc.

 

Es verdad, el cáncer ha sido una enfermedad que siempre ha existido, y de hecho cada vez son mayores los niveles de esperanza de vida, pero también es cierto que el cáncer está vinculado a un modo de vida, más que nunca, que nos acerca lo artificial y procesado.

Los siguientes alimentos y bebidas son especialmente buenos para combatir el cáncer. Asegúrate de tenerlos cerca y de aprenderlos en tu acervo cultural de nutrición.

 

Vino Tinto

Contiene polifenoles, los cuales son notorios por sus cualidades para combatir el cáncer. También su resveratrol es un ingrediente activo que inhibe la proliferación de células cancerosas y previene su aparición.

Té verde

 Especialmente beneficioso para combatir el cáncer de colon, recto, páncreas, hígado y lung. Las hojas del té verde contienen polyphenols y antioxidantes que previenen la división de células cancerosas, combate y previene el cáncer.

Jengibre

Provee de beneficios antiinflamatorios y contiene inodole, que ayuda a combatir el cáncer de seno y próstata.

Turmeric

Inhibe la producción de COX-2 una enzima que causa cáncer de colon y bowel.

Frijoles

Su alto contenido de fibra y omega 3 previene el crecimiento de cáncer antes de que comience a esparcirse.

Chocolate negro

Consume sobre todo el negro, que tiene propiedades antioxidantes mucho más potentes.

Brócoli

Beneficioso para combatir el cáncer de colon y vejiga. Contiene altas cantidades de fibra, las cuales eliminan las toxinas y los elementos dañinos en los intestinos. Su sufolrafaeno ayuda  a desintoxicar el hígado y a prevenir los tumores en el estómago.