6 implicaciones ambientales que supondría el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México

Aunque aún no está publicado el informe de impacto medioambiental del gobierno, algunos especialistas y ecologistas ya comienzan a apuntar inminentes perjuicios medioambientales

Cada mega proyecto detona, ineludiblemente, un impacto al medio ambiente. Hoy también es irrevocable la aceleración de la conciencia ambiental, gestada desde las últimas décadas, quizá por la premura de la época y la falta de opción. Sea como haya sido esa dilatación de una mentalidad que busca proteger el medio ambiente, en México parecía impensable hace unos años atestiguar movimientos ecológicos capaces de detener megaproyectos. Hoy que el presidente Enrique Peña Nieto ha anunciado el nuevo aeropuerto de la ciudad de México, la posibilidad social de echarlo abajo por motivos ambientalistas pareciera posible.

El anuncio del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se dio apenas la semana pasada, por cierto, en el marco del segundo informe de gobierno, como un manifiesto marketing. Como para restar el escepticismo futuro, pues el rechazo del pueblo de San Salvador Atenco frustró los últimos intentos para construir un nuevo aeropuerto, el gobierno anunció que no expropiaría a nadie en la zona, pues el terreno corresponde a una totalidad de propiedad federal. Pero, ¿dónde está este terreno y por qué en documentos sobre el proyecto en propiedad de El Economista el mismo gobierno prevé y, de alguna manera, teme a los ambientalistas que puedan surgir a raíz de aquel?

En meses pasados, más de dos comunidades indígenas en los estados de Yucatán y de Campeche lograron colapsar permisos de cultivo experimental de soya transgénica en ambos estados por la vía legal, un fenómeno inédito si consideramos el poder de las corporaciones en este renglón. El gobierno mexicano es consciente de que el camino jurídico está absorbiendo una mayor fuerza, cuando ahora parece que el sistema de justicia comienza a sumar autonomía.

Aun no se han publicado los estudios de impacto ambiental por parte del gobierno, pero algunos expertos han lanzado ya algunas declaraciones que nos podrían dar luz sobre las implicaciones ambientales del nuevo aeropuerto.

Te presentamos algunos probables efectos directos en el medio ambiente como producto de la construcción del aeropuerto:

 

  1. Estaría asentado en una zona natural protegida: Pareciera que, con ello, ya no habría que buscar más argumentos para estar seguros de que el proyecto atentará contra el medio ambiente. El proyecto estaría construido en la reserva federal del Lago de Texcoco, que comprende más de 4 mil 500 hectáreas. Es decir, si la zona era protegida, cambiar el uso de suelo es desprotegerla, si se trata de un proyecto urbano. De hecho, recién documentamos cómo el cambio de uso de suelo suele ser un férreo enemigo de las Áreas Naturales Protegidas.

 

  1. Sobre el flujo de tráfico: El nuevo aeropuerto estaría construido en un predio contiguo al actual aeropuerto, para cuadruplicar de 31 a 120 millones el flujo de viajeros al año. Los ambientalistas cuestionan qué sucederá con ese magno extra de arribados a la capital, ¿Cómo hacer para agilizar el transporte y cómo es que ellos se trasladarán a la ciudad? ¿Cuáles serían, pues, las implicaciones de la llegada de tal cantidad de personas y asimismo, de la contaminación de ese incremento de aviones al aterrizar en la urbe?

 

  1. Causaría problemas hídricos al resto de la ciudad de México: La enorme obra estaría ubicada como aledaña al lago de Texcoco; de hecho, algunos habitantes de San Salvador Atenco han denunciado asambleas ilegales celebradas en junio para modificar el uso de suelo de al menos mil hectáreas aledañas al lago. Además de que lo anterior causará un descontento social nuevamente en la zona, se dañará un terreno que por algo cargaba otro tipo de tipificación de suelo, por encontrarse al lado del lago.

La misma Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), en una evaluación el sexenio pasado, afirmó que el proyecto dañaría el lago: “En la zona se ubica un importante vaso regulador que evita inundaciones. Alterar su función podría causar un caos hídrico para la ciudad”, advierte José Luis Luege Tamargo, extitular de la CONAGUAy presidente de la asociación Ciudad Posible. 

 

  1. Desestabilizaría al lago de Texcoco: Según Luegue Tamargo, y basado en el documento Consideraciones Hidrológicas y Ambientales para el Posible Desarrollo de Infraestructura Aeroportuaria en el Lago de Texcoco, un aeropuerto en Texcoco sería un riesgo para el valle de México, pues impediría las funciones naturales de regulación pluvial de la zona.  Es decir, más allá de alimentar a los mantos acuíferos como sucedía antes con la función prístina de Texcoco, hoy lo que hace es regular el nivel de agua en las lluvias.

 

  1. El lago de Texcoco mitiga el cambio climático: Los humedales que rodean el lugar regulan la temperatura en el valle de México. Cuando se evapora el agua de esos vasos, se ayuda a la reflexión de la radiación emitida desde la superficie de la tierra o de efecto invernadero. También se mitigan las emisiones de CO2, por la brisa-aire-tierra de las inmediaciones del lugar. La construcción del aeropuerto amenaza esas condiciones orgánicas.

 

  1. Peligran las aves: En la zona se contabilizan 131 especies de aves, de las cuales 85% son migratorias, entre ellas algunas especies de patos, aguilillas y halcones, chichicuilotes, búhos, tecolotes y el gavilán rastrero. Se cree que si se cuidan los lagos, e incluso se crean nuevos, podrán preservarse las aves, pero parece prácticamente imposible que por la proximidad al lago no se susciten efectos que desequilibren el ecosistema adyacente.

Según la postura oficial, el proyecto contempla  la adecuación a la zona, es decir, el cuidado de los lagos, en un sitio que estaba prácticamente abandonado. Algunos expertos apuntan que la construcción de nuevos lagos y el cuidado de los existentes paliaría los problemas antes referidos. Aun así, hay un escepticismo creciente: la idea de erigir un aeropuerto de tales dimensiones, aledaño a un gran lago, no remite a efectos colaterales menores.

Twitter de la autora: @anapauladelatd

Autor: Ana Paula de la Torre
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional


Despojo de nuestro pasado: una razón más para cuestionar la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México

El patrimonio arqueológico del ex lago de Texcoco peligra con la implementación de este megaproyecto.

*Por: Sofía Enrigue

 

Durante la época de la conquista, en México se construyeron iglesias sobre edificaciones prehispánicas que tenían un carácter sagrado para las antiguas civilizaciones, como parte de la labor evangelizadora de la religión católica hacia los mexicas. Hoy en día sucede algo similar, esta vez bajo el estandarte del desarrollo: se devastan ecosistemas, se desplazan comunidades y se destruyen zonas arqueológicas. Esta palabra, desarrollo, parece haber permeado en todos los discursos políticos sin ningún tipo de cuestionamiento sobre lo que realmente significa. Nos limitamos a pensarla como un crecimiento meramente económico dejando de lado el principio de equilibrio entre economía, sociedad y medioambiente. Bajo esta idea de desarrollo económico se aprobó la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), que se está edificando sobre una región del ex lago de Texcoco que abarca los municipios de Texcoco, Atenco y Ecatepec, un área llena de riqueza ecológica, cultural y arqueológica. Los argumentos presentados en la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) por los promoventes del aeropuerto, contienen una serie de deficiencias que ponen en tela de juicio la resolución favorable otorgada para la implementación de dicho megaproyecto.

INAH                                                                                                                                                                                                 

Sobre lo que concierne a nuestro patrimonio arqueológico, en la MIA se establece que habrá afectación de dicho acervo en la región, pero que se están llevando a cabo las medidas necesarias para contener esos riesgos a través de estudios prospectivos y de rescate de vestigios arqueológicos por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Los promoventes del megaproyecto afirman que “por tratarse de un punto que antiguamente fue un lago, no se espera que en el sitio del Proyecto se encuentren monumentos o construcciones de importancia”. Sin embargo, Luis Morett, investigador de la Universidad Autónoma Chapingo, junto con Jeffrey Parsons, de la Universidad de Chicago, asegura que:

es una de las regiones menos estudiadas de la cuenca de México, pero una de las que mayor potencial arqueológico y paleontológico tiene, ya que se han identificado 28 sitios arqueológicos y 270 puntos con vestigios prehispánicos.

(Parsons y Morett, 2004)

En un reporte de la Universidad Autónoma de Nuevo León se mencionan los siguientes criterios detectados en la zona del proyecto del NAICM, por los cuales se le define como zona de interés arqueológico:

  • Existe concentración de materiales arqueológicos en áreas reducidas.

  • Existen elevaciones naturales utilizadas como campamentos estacionales donde se efectuaban diversas actividades relacionadas con la caza, pesca y producción de sal.

  • Se han detectado zonas especiales donde se hacían ritos y ceremonias practicados por los habitantes de las poblaciones prehispánicas cercanas a los cerros que rodean el lago de Texcoco.

  • Se han encontrado por lo menos dos asentamientos con presencia de ofrendas.

En diversos artículos se ha hecho referencia a Morett, quien afirma que de ser profundamente explorada, en esta región se puede encontrar información sobre la antigua explotación de sal y restos arqueológicos del sistema hidráulico que regula los niveles de agua en toda la zona lacustre y gracias al cual, afirma, fue posible la construcción y el uso del cultivo en chinampas en el lago Chalco-Xochimilco. Por otro lado, la vasija de obsidiana con forma de mono, una de las piezas más emblemáticas del Museo Nacional de Antropología e Historia, fue encontrada en Texcoco, y aunque no sé conoce el sitio exacto, representa una muestra más de la riqueza de vestigios arqueológicos de dicha región (Walsh, 2004). Y no sólo eso, se han encontrado restos de fauna y esqueletos humanos prehistóricos, entre ellos los restos de cinco mamuts, y “El hombre de Tepexpan”, esqueleto de 7,000 años de antigüedad, considerado el más antiguo de América Latina en la fecha de su descubrimiento (De Terra, 1947).

Estos vestigios representan hallazgos de gran interés para realizar estudios de paleontología y evolución.

Por otro lado, arqueólogos que se dedican a hacer proyectos de salvamento con el INAH, mencionaron en una entrevista con Contralínea (Mendoza, 2015) que los estudios de prospección arqueológica descritos en los reportes de las excavaciones fueron realizados de forma muy superficial. Por lo tanto, reprochan que no se hayan utilizado herramientas geofísicas con las que cuenta el INAH, gracias a las cuales se puede explorar a profundidades de 12 a 20 metros sin necesidad de hacer excavaciones. El artículo 2o de la Ley Orgánica del Instituto Nacional de Antropología e Historia, establece que:

Son objetivos generales del Instituto Nacional de Antropología e Historia la investigación científica sobre antropología e historia relacionada principalmente con la población del país y con la conservación y restauración del patrimonio cultural arqueológico e histórico, así como el paleontológico; la protección, conservación, restauración y recuperación de ese patrimonio y la promoción y difusión de las materias y actividades que son de la competencia del instituto.

Es preocupante que los estudios de prospección no se hayan realizado de manera exhaustiva, ya que los arqueólogos prevén que la mayoría de los vestigios arqueológicos aparezcan mientras se lleven a cabo las excavaciones, haciendo imposible su recuperación y salvamento. Para dicho caso se debería tomar en cuenta que el artículo 52 de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas establece que a “quien por cualquier medio dañe, altere o destruya un monumento arqueológico, artístico o histórico, se le impondrá prisión de 3 a 10 años y multa hasta por el valor del daño causado”.

                             El País                                                                                                                                                                                        

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, ha resaltado la importancia de preservar tanto el patrimonio natural como el patrimonio cultural, señalando a este último como una pieza fundamental para el desarrollo sostenible de los países, comunidades y pueblos. No es responsable mirar hacia el futuro sin tener conocimiento y aprendizaje del pasado. La construcción del NAICM no es el único caso de la constante devastación y despojo que ha sufrido México de su patrimonio cultural autóctono. Centros comerciales, viviendas, carreteras y obras de transporte público son otros de los ejemplos de megaproyectos que han hecho de nuestro acervo arqueológico y paleontológico un acervo vulnerable y poco protegido. La destrucción de los restos de nuestro pasado se traduce en la imposibilidad de poder apreciar y difundir nuestro patrimonio cultural a futuras generaciones.

Por lo tanto, la aprobación del proyecto del NAICM, a pesar de la destrucción deliberada de nuestro patrimonio arqueológico, y de los gravísimos daños sociales y ambientales que provoca, representa una razón más para cuestionar, enfrentar y debatir las decisiones de nuestros gobernantes.

 

Referencias

De Terra, H. (1947). New evidence for the antiquity of early man in Mexico. Revista Mexicana de Estudios Antropológicos, 8: 69–88.

Mendoza, E. (2015). Nuevo aeropuerto arrasará zona arqueológica. Contralínea, 427. Recuperado el 20 de junio de 2017 de: http://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/2015/03/08/nuevo-aeropuerto-arrasara-zona-arqueologica/.

Parsons, J. R. y Morett L. (2004). Recursos acuáticos en la subsistencia azteca: Cazadores, pescadores, y recolectores. Arqueología Mexicana, 12(8):38–43.

Walsh, J. M. (2004). La vasija de obsidiana de Texcoco. Arqueología Mexicana, 70: 66-67.

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


La Aerotrópolis: la urbe satélite del nuevo aeropuerto de la que no se sabe nada

La urbanización de un predio de este tamaño tiene varias implicaciones en cuanto a consumo de agua, energía, manejo de residuos y otro tipo de impactos negativos como la congestión vehicular.

Por: Damián McAnally

 

El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México promete ser la gran obra del sexenio. Ubicado en los remanentes del antiguo lago de Texcoco, este proyecto se ha mostrado en los medios de comunicación como el aeropuerto que será el más sustentable del mundo. Se habla del primer aeropuerto en conseguir certificación LEED Platino, una certificación ambiental para construcciones y en la cual el platino es el nivel más alto. También se habla de un aeropuerto construido por personas que entienden el contexto del espacio en el que se construye y que traerá desarrollo y orgullo a las comunidades locales. No obstante, este proyecto ha estado rodeado de irregularidades en varias de sus etapas de desarrollo. Muchas de estas irregularidades están relacionadas con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que fue presentada por el Gobierno Federal y posteriormente aprobada por SEMARNAT (UCSS, 2015).

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Son varias las irregularidades en la MIA, pero sin duda una de las más preocupantes es la gran omisión que se hace respecto a una parte del proyecto que es la Aerotrópolis. Esta parte del proyecto es una zona de 375 hectáreas ubicada entre la terminal del aeropuerto y la autopista Peñón-Texcoco, en donde se promoverá el desarrollo inmobiliario para crear zonas de libre comercio y áreas comerciales. Todo esto con el fin de satisfacer las necesidades de los viajeros y empleados del aeropuerto. En la MIA se omiten los detalles de esta parte del proyecto, así como cualquier cosa que tenga que ver con los impactos negativos de índole ambiental que podría tener, y por lo tanto, también cualquier cosa que hable de las medidas de mitigación y compensación que lo acompañan (GACM, 2014). La urbanización de un predio de este tamaño tiene varias implicaciones en cuanto al consumo de agua, energía, manejo de residuos y otro tipo de impactos negativos como la congestión vehicular. Por lo tanto, omitir deliberadamente a la Aerotrópolis de la MIA equivale a que esté exenta de un proceso de evaluación de impacto ambiental. Más grave es este problema considerando que SEMARNAT aprobó el proyecto sin ningún tipo de condicionamiento.

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El tipo de desarrollo que implica la Aerotrópolis (y el nuevo aeropuerto en general) contraviene el Ordenamiento Territorial del Estado de México. Este ordenamiento establece que en la zona donde se planea la construcción del nuevo aeropuerto se deben realizar únicamente actividades de bajo impacto y de conservación, así como también prohíbe la construcción de grandes obras de infraestructura (GEM, 2016). En la MIA se busca minimizar las implicaciones de esta violación tan grave sosteniendo que el ordenamiento estatal no es vinculante en la zona donde se construirá el aeropuerto, pues se trata de una zona federal (GACM, 2014). 

Es importante notar que el ordenamiento ecológico territorial es una herramienta prevista en la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, en donde se establece que es competencia de la Federación la aplicación de los instrumentos previstos en dicha Ley, por lo que el Ordenamiento Territorial del Estado de México no tendría por qué ser una excepción. Por otro lado, en dicha Ley no se habla de que dichos ordenamientos no puedan regular zonas federales, por lo que el argumento del Gobierno Federal para ignorar el ordenamiento estatal no tiene un sustento real (CDCU, 1988).

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Proceso

Al analizar lo anterior, resulta evidente que el bombardeo mediático que rodea al Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México impulsado por el Gobierno Federal no es más que un maquillaje verde para un proyecto que viola la misma Ley que el Gobierno Federal tiene dentro de sus competencias aplicar. La violación del ordenamiento estatal tiene serias implicaciones en distintos niveles; desde la vegetación que será directamente removida, hasta en las aves migratorias que encuentran en estos remanentes del lago de Texcoco una zona de descanso y anidación. La Aerotrópolis, por otro lado, aparte de violar el ordenamiento estatal también hace que las aproximaciones en cuanto al consumo de agua y energía, así como la generación de residuos de todo el proyecto sean inexactas. Al no tener detalles de esta parte del proyecto, no se puede evaluar de manera precisa el impacto que tendrá a mediano y largo plazo. Tampoco queda claro cómo es que la Aerotrópolis beneficia a las comunidades cercanas, como se sostiene a lo largo de la MIA.

SEMARNAT aprobó un proyecto lleno de contradicciones y huecos muy peligrosos que representan un riesgo enorme para el ambiente y las comunidades cercanas al proyecto. Entonces, ¿dónde queda la sustentabilidad de la que tanto se habla? El hecho de que el edificio terminal del nuevo aeropuerto tenga certificación LEED Platino dice poco sobre la sustentabilidad de un proyecto que incluye una urbanización de la que poco o nada se sabe. La Aerotrópolis podría entonces ser cualquier cosa y, por ende, también sus impactos. 

 

Referencias

Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. (1988). Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente. Capítulo II, Art. 6.

Gobierno del Estado de México. (2006). Ordenamiento Ecológico del Estado de México. Pp. 26 y 81.

Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México. (2014). Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México: Manifestación de Impacto Ambiental Modalidad Regional. MIA-15EM2014V0044.

Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad. (2015). Análisis del Resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S.A. de C.V.”. MIA-15EM2014V0044.

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Autor: México Sostenible
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