Mexicanos crean prototipo que genera electricidad con las olas del mar

Un grupo de científicos experimenta con un dispositivo que transforma el movimiento del mar de las playas de Baja California en energía eléctrica.

Entre la gama de las energía limpias está la undimotriz u olamotriz, que consiste en generar energía eléctrica con el movimiento de las olas. Hasta hoy se han hecho prototipos para aprovechar esta alternativa en países como Reino Unido, Escocia, Canadá, Estados Unidos, Japón y Australia, pero ningún artefacto ha sido instalado permanentemente.

En un comunicado reciente la Academia Mexicana de las Ciencias (AMC) informó que investigadores del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), han creado un aparato para aprovechar el oleaje del oeste de la Península de Baja California.

En el documento, Francisco Ocampo Torres, investigador del Departamento de Oceanografía Física y responsable de este proyecto llamado “Diseño y Desarrollo de Convertidores de Energía del Oleaje (DesCEO), describió que se trata de una aparato de tres dispositivos flotantes, unidos y conectados a un ancla en el fondo del mar. Las tres bombillas captan la energía del movimiento del agua y la convierten en eléctrica.

Hasta hoy, no existen prototipos de este tipo a nivel comercial, pero se cree que por su viabilidad serán una realidad cercana. El grupo de científicos que está trabajando en DesCEO están consiguiendo financiación gubernamental e informarán de sus avances a través de La Academia Mexicana de las Ciencias. Aunque, aparentemente, se trata de un proyecto aislado, el prototipo podría llamar la atención de inversionistas privados.

 



Una comunidad en México demuestra que la autonomía energética es posible

Los pueblos originarios son resilientes de maneras creativas e inspiradoras. En México, un pueblo tomó el control de las energías renovables, y el resultado es precioso.

Las comunidades energéticamente autónomas son un elemento que definitivamente ilumina el futuro próximo. Pero en el caso de Michoacán, en la comunidad de Ucareo, esto es ya casi un ejemplar e inspirador presente. 

A pesar de siglos de marginación y abuso, México puede aún presumir la existencia de cientos de comunidades indígenas o rurales. Lo cual, por cierto, es una maravillosa noticia, ya que estos grupos resguardan una gran porción del patrimonio biocultural. Por eso, cuando nos encontramos con un caso como el de Ucareo, todos debemos celebrarlo.

Ahí los habitantes han fundado un proyecto llamado Cooperen, por medio del cual se pretende construir una planta de paneles solares comunitarios. Con la colaboración de la organización Laboratorio de Investigación en Control Reconfigurable (LiCore), la comunidad está en proceso de construir esta planta, cuya energía será aprovechada para consumo local. Pero no sólo eso: los excedentes que se produzcan serán distribuidos para generar ganancias adicionales, de las cuales gozarán exclusivamente los habitantes de Ucareo.

 

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El lugar donde seguirán fructificando los árboles

Lo que están haciendo en Ucareo es un grito de emancipación con alcances globales, que demuestra que la energía renovable en México no tienen por qué convertirse en un bien de nicho, sino que es algo que las comunidades pueden gestionar para beneficiarse en múltiples sentidos, contribuyendo además en la lucha contra el cambio climático y por la sustentabilidad en general.

De hecho, el nombre del pueblo funciona como una metáfora perfecta para describir lo que quiere lograr la comunidad, pues Ucareo puede ser traducido al español como “lugar donde fructifican los árboles”. Que los árboles sigan fructificando en su territorio, resguardado de intereses ajenos que amenazan a las comunidades, es lo que Cooperen tiene como principal objetivo.

 

Autonomía energética y justicia económica

En las acciones de la comunidad de Ucareo subyace, así, un mensaje vital para todos nosotros: el respeto a la autonomía de las comunidades es esencial para estos grupos. Este es un caso opuesto a muchos otros, lo cual ha quedado demostrado, por ejemplo, en el istmo de Tehuantepec, donde la multinacional Iberdrola ha impuesto la construcción de generadores eólicos, pese a la oposición de los habitantes.

Ucareo sienta hoy un precedente que recuerda al pueblo oaxaqueño de Talea de Castro, el cual se convirtió, vía Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias A.C., en el primer grupo sin fines de lucro en el mundo que consiguió una concesión de telefonía celular operada por ellos mismos.