Llegan a Nueva Zelanda los primeros refugiados por causa del Cambio Climático

Aunque el calentamiento global y el incremento del nivel del mar no se consideran causas legitimas para pedir asilo, el paradigma parece estar cambiando para beneficiar a las víctimas de los desastres naturales.

De acuerdo a un artículo en la revista digital Grist, por primera vez en la historia, un país ha dado asilo a una familia de refugiados del Cambio Climático. La familia Tuvalu, originaria de una isla del Pacifico, citó el Calentamiento Global como la razón por la cual no puede habitar su país, ya que como consecuencia del derretimiento glacial, su hogar se encuentra completamente inundado y pronto desaparecerá. Nueva Zelanda aceptó darles asilo, aunque en el pasado han rechazado peticiones de este tipo.

Este parece ser un enorme paso hacia reconocer a las millones de personas que son víctimas de los desastres naturales causados por el Cambio Climático —desde zonas áridas que pasan por sequías nunca antes registradas, hasta las naciones enteras que son destruidas después del paso de un huracán u otros desastres similares—, quienes actualmente no son reconocidas dentro de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados.

Este caso podría sentar las bases que nos obliguen a considerar que el Cambio Climático ya no es una amenaza, sino una realidad que muchos experimentan diariamente. Sin embargo, el Washington Post destaca que este caso puede no cambiar el futuro de los refugiados del Calentamiento Global, ya que las leyes de Nueva Zelanda permiten la entrada refugiados en base a “fundamentos humanitarios excepcionales”. 

En el caso de los Tuvalu, la corte mencionó el Calentamiento Global como una de muchas razones por las que el país le otorgaba asilo a la familia, de manera que el hecho de que su hogar está desapareciendo en el mar queda en segundo plano. 

Lamentablemente, el número de personas que serán desplazadas a causa de cambio climático continuará creciendo. 



El oasis convertido en desierto: imágenes de un mundo post calentamiento global (📸)

En “Forgotten Dried Land”, el fotógrafo Mohammad Baghal Asghari documenta la sequía que ha devastado los campos de Irán durante los últimos 30 años.

Los últimos 30 años han sido terribles para los pobladores de la provincia de Kermán, en Irán. Una región que alguna vez fue rica gracias al cultivo de palma y donde el agua no había escaseado, se convirtió poco a poco en un desierto debido a la escasez de agua y malas prácticas de cultivo.

 

El fotógrafo Mohammad Baghal Asghari realizó esta serie titulada Forgotten Dried Land (La tierra seca olvidada) para documentar la vida de los pobladores de Kermán, la cual puede leerse como una escalofriante profecía de un mundo cada vez más caliente.

Varias son las razones de la ruina de Kermán: la sequía fue provocada por una falta de lluvia extrema, lo que secó los pozos y acabó con los cultivos de palma y pistache; los granjeros utilizaron químicos en los cultivos, lo cual agravó la erosión de la tierra y no se logró recuperar la producción ni las exportaciones del pasado, además de que la ganadería se hizo insostenible. Desde entonces, más de 20,000 hectáreas de cultivo se han convertido en desierto.

El calentamiento global solamente aceleró las duras condiciones de sus pobladores, muchos de los cuales han intentado hacer tomas de agua ilegales, lo que está penado por el gobierno iraní. Ante esto, la ONU ha declarado a Irán como una zona de “escasez de agua”.