Las ballenas y delfines sienten placer y emiten pequeños gritos de felicidad

Nuevo hallazgo científico demuestra que los cetáceos liberan dopamina en momentos de placer y lo expresan en gritos de felicidad, al igual que los humanos.

De los cientos de estudios que se han hecho para comprender un poco del fascinante y metafísico mundo de los cetáceos, este es uno de los más gratos, y sus implicaciones son importantes. Publicado en el Diario de Biología experimental, el estudio encontró que los delfines emiten pequeños gritos que son genuinas expresiones de placer.

“Creemos haber descubierto que [el sonido] tiene contenido emocional”, apuntó el autor Sam Ridgway, presidente de la Fundación Nacional de Mamíferos Marinos. Aunque cualquier persona sensible o receptiva ya sabía que los delfines expresan el más jubiloso placer en ciertas ocasiones, el hecho de que se demuestre científicamente ayuda a entender, en parte, que tienen plena conciencia de su circunstancia, y que por supuesto también experimentan la contraparte del dolor y la angustia.

Nosotros los humanos, cuando gritamos de felicidad o placer hay un retraso de 100 a 200 milisegundos del momento del evento al momento del sonido feliz. Ello es porque el evento detona la liberación del compuesto dopamina en el cerebro.

Los científicos descubrieron que los delfines sienten el mismo placer que los humanos gracias a este retraso en su respuesta a un evento placentero; alrededor de 200 milisegundos en promedio. El mundo de los delfines y ballenas, entre más lo conocemos, más se parece al del ser humano e incluso rebasa algunos rasgos que la mayoría solo tenemos en potencia. Debemos considerar esto para su protección y aprecio.

 



La improbable amistad entre un perro y un delfín que conmueve al mundo (video)

Ben el perro y Duggie la delfín se conocieron en las costas de Irlanda y ahora son amigos inseparables.

Ben, un perro labrador, disfrutaba sus caminatas cotidianas en la Isla Tory, en Irlanda. Pero un día de 2016, al darse su tradicional chapuzón en el mar, la vida de Ben cambiaría para siempre. Fue cuando conoció a una hembra delfín que, con el tiempo, se convertiría en su mejor amiga.

Pero la historia es aún más conmovedora. Pues Duggie –nombre que recibió la delfín–, vive en la costa de Donegal desde que perdió a su pareja en esas aguas, a partir de lo cual decidió ya no seguir su recorrido y permanecer (quizá como luto) ahí.   

Por eso todos celebraron cuando el labrador y la delfín se conocieron y conectaron instantáneamente. Ahora juegan y recorren juntos el área, nadando a veces hasta por 3 horas. Por cierto, cuando Duggie nota que su amigo canino ya esta muy cansado, lo empuja y ayuda a cargar parte de su peso con tal de seguir disfrutando de su compañía. 

Hay sentimientos, por ejemplo la amistad, que superan cualquier frontera –sea ésta ideológica, geográfica o incluso biológica–. El caso de Ben y Duggie, como otros, es una muestra perfecta de esto; es, de algún modo, una sencilla celebración de la existencia



Así hablan los delfines: la primera traducción en tiempo real de sus sonidos

Para graban, interpretar y responder a los sonidos de los delfines, el proyecto CHAT construyó un prototipo de una computadora, del tamaño de un teléfono inteligente.

¿Te imaginas ir a la playa, encontrarte a unos delfines nadando cerca de ahí y entender qué tratan de decirte con sus chasquidos?

Desde 1998, Denise Herzing, fundadora del Wild Dolphin Project, ha investigado la manera de crear una comunicación bilateral entre los delfines y los humanos. Al principio, se dedicó a entrenarlos para que asociaran sonidos con cuatro íconos de un teclado subacuático. No obstante, no fue suficiente para ella: “El sistema se encargó de mantener la atención del delfín, pero no era tan ‘amigable’ para que fuera exitoso. […] Se espera que los delfines aprendan el sistema, y lo hacen, pero no se sienten motivados para usar el sistema con el fin de pedir objetos a los humanos.”

Entonces, Herzing empezó a colaborar con Thad Starner, un investigador de inteligencia artificial en el Georgia Institute of Technology, en Atlanta. Juntos forjaron el proyecto de Cetacean Hearing and Telemetry (CHAT) con el fin de crocrear un lenguaje con las características de los sonidos, los cuales son utilizados por los delfines para comunicarse entre sí.

Los delfines pueden producir sonidos de frecuencias más arriba de 200 kilohertz (un equivalente a diez vez más alto de lo máximo que podemos escuchar). Para graban, interpretar y responder a los sonidos de los delfines, Starner construyó un prototipo de una computadora, del tamaño de un teléfono inteligente, con dos hidrófonos capaces de detectar un amplio rango de los chasquidos de estos animales. Además, el driver también cuenta con Twiddler, un dispositivo que actúa como una combinación entre un ratón y un teclado, para seleccionar qué respuesta se desea interpretar.

Herzing y Starner empezaron a probar este dispositivo con los delfines del Atlántico, los Stenella frontalis. Al principio, todos los aparatos señalaban una de las ocho “palabras” que chasqueaban los delfines: como por ejemplo, algas, arco, paseo, ola. Una vez que el sistema pueda reconocer las palabras mímicas de los delfines, el objetivo será escuchar, al natural, su sistema y crear “unidades fundamentales” de su lenguaje: “No sabemos siquiera si los delfines tienen palabras. Nosotros podríamos utilizar sus señales, sólo si las conociéramos. Pero no lo hacemos.”