Estas son las reservas naturales de México; ¿cómo protegerlas?

Un vistazo por las Áreas Naturales Protegidas de este país. Para exigir su cuidado, es ineludible conocer su existencia y ubicación

Según el organismo mexicano CONANP (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas) las Áreas Naturales Protegidas son las zonas donde los ambientes originales no han sido significativamente alterados por la actividad del ser humano o que requieren ser preservadas y restauradas. Se crean mediante un decreto presidencial y las actividades que pueden llevarse a cabo dentro de ellas se establecen de acuerdo con la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente.

Hoy en México existen 176 Áreas Naturales Protegidas administradas por la CONANP, que resguardan 25 millones 394 mil 779 hectáreas que a su vez representan 12.93% de la superficie del país. Dentro de las 161 ANP federales, 121 se ubican en ecosistemas terrestres y 61 tienen designación o reconocimiento internacional.

Este país es uno de los cinco con mayor diversidad en el mundo. En esta nación existen 96 ecoregiones pero 11 de ellas no están reconocidas en las ANP, según datos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. También este último organismo ha señalado que las Áreas Naturales Protegidas, sobre todo las decretadas a finales del siglo XIX y los primeros 70 años del siglo XX, fueron elegidas por su belleza paisajística y no tanto por una preservación estratégica de la multidiversidad.

En México hay ANP federales, estatales, municipales y privadas. Lo anterior hace que muy distintas autoridades puedan hacer cambios de uso de suelo, lo cual las amenaza enormemente.

 

División de las ANP

Las Áreas Naturales Protegidas en México están divididas en tres siete tipologías (en los links puedes conocer sus ecosistemas y ubicación):

Reservas de la Biosfera ( 41), Parques Nacionales (67), Monumentos Naturales (5), Áreas de Protección de Recursos Naturales (8), Áreas de Protección de Flora y Fauna (37) y Santuarios Naturales (18).

 

Ubicación General de las Áreas Naturales Protegidas

Como mencionábamos antes, en México hay 176 Áreas Naturales Protegidas, pero muchas de ellas se ubican por regiones, es decir, sobre una misma área. En ese mismo espacio puede haber varias catalogaciones de protección.

Las zonas con distintas nomenclaturas de Áreas Naturales Protegidas son nueve regiones en total. Las regiones más extensas de ANP están ubicadas en el golfo de California en el Norte del país y la región del Eje Volcánico, que es una cadena de montañas volcánicas que atraviesa Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Querétaro, la ciudad de México, Hidalgo, Morelos, Tlaxcala, Puebla y Veracruz, en la región de Los Tuxtlas, desde el océano pacífico hasta el golfo de México.

 

Aquí las nueve zonas de Áreas Naturales Protegidas:

Península de Baja California y Pacífico Norte (más de 900 islas con increíbles paisajes de mar azulado, en contraste con el desierto)

Área de Protección de Flora y Fauna Islas del Golfo de California

Área de Protección de Flora y Fauna Valle de los Cirios

Parque Nacional Archipiélago de San Lorenzo

Parque Nacional Bahía de Loreto

Reserva de la Biósfera Bahía de los Ángeles, canales de Ballenas y Salsipuedes

Parque Nacional Archipiélago de Espíritu Santo

Parque Nacional Cabo Pulmo

Reserva de la Biosfera Isla Guadalupe

 

Noroeste y Alto Golfo de California

Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar

Reserva de la Biosfera Isla San Pedro Mártir

 

Norte y Sierra Madre Oriental

Área de Protección de Flora y Fauna Cuatrociénegas

Parque Nacional Cumbres de Monterrey

Área de Protección de Flora y Fauna Cañón de Santa Elena

 

Occidente y Pacífico Centro

Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán

Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca

 

Centro y Eje Neovolcánico

Área de protección de Flora y Fauna Corredor Biológico Chichinautzin

Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa

Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl

Área de Protección de Flora y Fauna Nevado de Toluca

Reserva de la Biosfera Sierra Gorda

Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán

 

Planicie costera y golfo de México

Áreas Protegidas del Golfo de México

 

Frontera sur, istmo y Pacífico Sur

Reserva de la Biosfera El Triunfo

 

Península de Yucatán y caribe mexicano

Parque Nacional Arrecife Alacranes

Parque Nacional Arrecifes de Cozumel

Parque Nacional Tulum

Proyecto Dominó

Reserva de la Biosfera Calakmul

 

Principales amenazas para las Áreas Naturales Protegidas de México

Como hemos mencionado antes, las Áreas Naturales Protegidas en México están divididas en tres secciones: federales, estatales y municipales. Lo anterior detona un intenso problema, porque su cuidado está sujeto a la decisión de múltiples actores; muchos de ellos llegan a su puesto por 3 años, como sucede en el nivel municipal.

Las Áreas Naturales Protegidas enfrentan la suciedad de la corrupción y muchas veces se otorgan permisos de cambio de uso de suelo, lo que da lugar a construcciones, deforestación, agricultura, minería. Es decir, se termina con el sentido de “protección” pretendido.

De esta manera, las amenazas principales a las ANP son la sobreexplotación de recursos, la contaminación, las especies invasoras, el cambio climático, los cárteles del narcotráfico (que degradan el suelo y deforestan, además de que amenazan a los ambientalistas), los políticos corruptos, etcétera.

Otro gran inconveniente para el cuidado de las ANP es que muchas son propiedad privada. Aunque parezca increíble, numerosos terrenos que encajan en esta tipología pertenecen a particulares individuales, ejidales o comuneros. Lo anterior hace que el cuidado de estas zonas involucre a numerosos actores cuyos intereses no siempre son amigables con el medio ambiente.

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Cuadro realizado por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad en 2013

 

Ejemplos de Áreas Naturales Protegidas (no protegidas)

En Huixquilucan, Estado de México, hay tres Áreas Naturales Protegidas decretadas así desde 1994: las barrancas del río La Pastora, del río San Joaquín y del río La Loma (también conocida como Barranca del Negro). Estas 129 mil hectáreas de terreno municipal, que deberían estar cuidadas, no lo están. Las barrancas están abordadas por manchas urbanas e incluso por obras de vialidad.

De seguro te ha pasado circular por alguna zona natural protegida y te preguntas cómo es que puedes estar atravesándola en automóvil y por qué está llena de construcciones.

¿Qué hacer?

Existen organizaciones sociales como NaturaliaPronatura que incluso han comprado grandes zonas de terreno a particulares que poseían tierras en ANP para cuidarlas. Puedes contactarlas y pasar tus denuncias sobre omisiones en las ANP, o bien, puedes escribir o llamar a los encargados de dichas áreas.

Si la realidad ecológica parece desesperarte, recuerda que siempre hay alguien que, como tú, está indignado ante la corrupción y la irresponsabilidad. Lo importante es hacer pequeñas acciones que vayan sumando una cadena. Ubicar las ANP desde la cultura colectiva es un gran primer paso para monitorearlas y protegerlas. El interés es una poderosa puerta a la transformación del entorno.

 

 Twitter de la autora: @anapauladelatd

 

Autor: Ana Paula de la Torre
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional


Casi todas las Áreas Naturales Protegidas del planeta están sometidas a actividades humanas dañinas: Estudio

Este estremecedor dato nos recuerda por qué necesitamos más guardianes de la naturaleza…

La cartografía de nuestro planeta se puede dividir en, por un lado, los pocos territorios prístinos que nos quedan y, por otro, todos aquellos que ya han sido modificados por asentamientos humanos o por la actividad productiva. Muchos de estos territorios ya han sido plenamente alterados, pese a que están resguardados bajo la figura de las Áreas Naturales Protegidas (ANP) de la ONU.

Las Áreas Naturales Protegidas son una evolución de la primera legislación sobre reservas naturales que emitiera la ONU en 1960, llamadas “parques nacionales”, y que debía servir para conservar ciertas zonas del planeta que aún permanecían con escasa o nula intervención humana. Pero, no obstante que la naturaleza y sus recursos son vitales para nosotros tanto como su preservación, estas áreas naturales protegidas no han sido suficiente para frenar el degenerado avance de la usurpación humana y salvaguardar el equilibrio de los ecosistemas.

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Manglar en Yucatán, México

En un estudio, publicado en la revista Science, se comprobó que actualmente 1/3 de las Áreas Naturales Protegidas del planeta están bajo una fuerte presión humana, debido a la construcción de autopistas, pozos petroleros e incluso ciudades.

El territorio de las Áreas Naturales Protegidas equivale a 2/3 de China.
Sólo el 10% está completamente libre de actividad humana
.

El problema reside en que las reservas se están convirtiendo en nada más que promesas escritas en pedazos de papel. En la realidad, los gobiernos no financian la gestión de programas para cuidar la biodiversidad y proteger realmente estas zonas de la rapiña humana.

A veces, hacen todo lo contrario. Los Estados suelen facilitar la explotación de las Áreas Naturales Protegidas por parte de las multinacionales, porque los recursos que guardan son de gran valor. En lugar de invertir en las áreas naturales, quieren ganar de ellas.

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Hierve El Agua, Oaxaca, México

Eso es la llamada “economía verde“, que se sostiene de las ganancias que producen los minerales, las maderas, los cultivos, el turismo y hasta el aire, en forma de bonos de carbono que permiten a las multinacionales seguir contaminando en los países de América Latina. Por todo esto y más, las Áreas Naturales Protegidas están siendo usadas también para despojar a las comunidades indígenas originarias de estos territorios.

Por eso es que la usurpación de estas zonas está avanzando a pasos tan grandes, lo que nos pone a nosotros, como ciudadanos, en alerta para convertirnos en guardianes de nuestra riqueza natural.

 

¿Qué hacer ante la usurpación del territorio?

Comunidades locales que conservan el Área Natural Protegida del Cofre de Perote, en Veracruz, México.

Estamos ante un problema multidimensional que necesita soluciones claras. Además de ponernos en acción al informarnos, es necesario exigir al gobierno federal propuestas de proyectos para incentivar la participación de la población que habita en estos territorios, e incentivarla a cuidar su patrimonio. ¿Y esto cómo se hace? Permitiendo que estas comunidades obtengan un beneficio; por ejemplo, un Pago por Servicios Ambientales. Porque todo territorio debe tener derechos, como es el caso de la selva colombiana, para que gobernantes y ciudadanos se comprometan verdaderamente con la naturaleza.

En México, debemos elaborar propuestas amplias para proteger la riqueza natural colectivamente. No sólo obligar a los gobiernos a que lo hagan, sino actuar como verdaderos guardianes de los derechos de la naturaleza, empezando por conocer las reservas de nuestro país, que suman un total de 176 y representan más del 10% del territorio del país.

Es vital también cambiar nuestros propios hábitos y volverlos más sustentables, pues no podemos dejar la congruencia de lado. También podemos apoyar difundiendo esta situación y acercándonos a organizaciones locales y asociaciones civiles, para informarnos de primera mano. Porque cuando de recursos naturales se trata, los intereses que están de por medio son muchos, la vulnerabilidad también es mucha y el interés por defender nuestra tierra es muy poco.

Las Áreas Naturales Protegidas no son una fórmula mágica. Cuidar nuestro territorio, su riqueza y a sus pobladores originarios depende de nosotros.

 

* Imagen principal: Cyril Albrecht



¿Por qué están muriendo tantos defensores ambientales en el mundo?

Proteger al medio ambiente y luchar por la tierra es vital; sin embargo, los ambientalistas se enfrentan, paradójicamente, a la posibilidad de morir por ello.

En los últimos años, la violencia contra los defensores del medio ambiente ha escalado considerablemente. El periódico The Guardian, en un intento por hacer visible esta terrible situación, ha generado un registro en línea en donde da cuenta de todas las muertes ligadas a la defensa del planeta y sus recursos naturales. Según sus estadísticas, es probable que en una sola semana mueran alrededor de cuatro defensores de la tierra.

Diversos países en América Latina se encuentran entre los más peligrosos para los defensores ambientales. La causa principal son las industrias que invierten en megaproyectos de explotación de la tierra. Buscando la conservación ambiental, activistas locales e internacionales realizan acciones pacíficas para llamar la atención de gobiernos y otras instituciones. Además de la protesta, se dedican a documentar lo que ocurre en cada localidad o a intervenir físicamente los espacios, para cerrar el paso a las empresas frecuentemente extranjeras que invaden el territorio.

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Como resultado, reciben amenazas, son víctimas de violencia física e incluso son asesinados. Los gobiernos de muchos de los países afectados no han efectuado acciones concretas para frenar esta situación. En su lugar, las concesiones otorgadas para la explotación desmedida de la tierra se siguen sumando.

La minería es la industria más letal en este sentido (y también de las más dañinas para el medio ambiente), seguida de la explotación forestal, la agricultura comercial, las hidroeléctricas y la caza furtiva. Los países más peligrosos, según The Guardian, son Brasil, Colombia, Filipinas y Honduras. Este último tiene la mayor cantidad de muertes por número total de habitantes. En México, en los últimos tres años, se ha registrado la muerte de más de 20 defensores de la tierra.

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Berta Cáceres, ambientalista hondureña asesinada.

Entre ellos se cuenta a Gabriel Ramos Olivera, un guardabosque del parque nacional de Chacahua en Oaxaca. Él fue presuntamente asesinado por cazadores furtivos. Ramos Olivera, era un biólogo dedicado a la protección y conservación de las lagunas encontradas en el parque, en donde habitan tortugas y cocodrilos, ambos en peligro de extinción. También relata The Guardian, el asesinato de Isidro Baldenegro López, campesino tarahumara y protector del bosque. Ganó el premio Goldman por sus campañas pacíficas en contra de la deforestación. La historia de Baldenegro siempre ha estado ligada al activismo medioambiental, pues su padre también fue asesinado por luchar en contra de la explotación forestal de la Sierra Madre de Oaxaca.

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Hacer visibles estas devastadoras historias es mucho más que un homenaje a la vida de los defensores de la tierra: es un llamado a la acción. Este llamado apela a las autoridades, responsables de aplicar estrategias para terminar con la violencia y  parar la impunidad con la que operan las industrias que explotan los recursos naturales; pero también nos habla a todos. La conciencia sobre lo que está ocurriendo en nuestros ecosistemas, nos invita a pensar en los recursos que estamos consumiendo. Cada uno de nosotros puede elegir productos fabricados con materias primas sustentables, extraídas de forma legal y socialmente responsable. Son muchos los que están defendiendo a la tierra, pero desafortunadamente son más los que continúan financiando la violencia que conlleva la explotación desmedida de nuestro entorno.

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También en Ecoosfera: 

Un recuento de activistas ambientales asesinados en América Latina

 

*Imagen principal:  Luis Cortés