¿Comienzas a cultivar? No cometas ninguno de estos 6 errores

Algunas sugerencias que harán de tu hortaliza un lugar más fértil y, además, harán tu labor más disfrutable.

Pocas cosas dan tanta satisfacción a un amante de la naturaleza como ver que una semilla se convierte en una planta, y todo bajo su supervisión. Sin embargo, para aquellos que por primera vez incursionan en el arte de la jardinería, hay ciertas reglas básicas que a veces se desconocen. A continuación les compartimos los 6 errores más comunes del hortelano principiante:

  1. Demasiada agua versus falta de agua: La cantidad de agua que cada planta necesita depende de una combinación de tres factores: el tipo de planta (un cacto necesitará menos agua que un azar), el tipo de clima y el tipo de suelo. Antes de plantar un huerto recuerda organizar tus cosechas de acuerdo a sus necesidades individuales, las plantas que requieren más agua deben de ir con aquellas que tengan necesidades similares. Durante el verano será necesario regarlas con mayor frecuencia y siempre de noche para evitar desperdiciar agua a través de la evaporación.
  2. Luz inapropiada: La mayoría de las plantas requieren un mínimo de cuatro horas de sol, sin embargo, es importante que tus plantas reciban la cantidad que requieres. Algunas plantas como las tomateras, la lavanda y ciertos cactos requieren al menos seis horas de sol para crecer.
  3. Falta de espacio: Las plantas necesitan espacio para crecer y necesita ser suficiente para permitir que circule el aire. Si siembras tus semillas demasiado cerca es posible que la planta se enrede o que se más vulnerable a plagas.
  4. Tierra mal preparada: Si no tiene suficientes nutrientes o si abusaste de un fertilizante comercial la tierra te causará muchos problemas. Es fácil preparar tu propia tierra rica en nutrientes naturales. Primero debes asegurarte de que esté bien aireada y floja, de preferencia con lombrices. Mientras más oscura, mejor.
  5. Fuera de temporada: Dejarnos llevar por nuestro primer jardín u hortaliza es sencillo, más si vivimos en climas que son generalmente templados; sin embargo, sembrar en el momento equivocado complicará todo enormemente. Muchas plantas requieren cierto tipo de climas pero la mejor manera de evitar que tu planta no se dé es buscar semillas locales, es decir, aquellas que crecerán en tu hortaliza. La otra es siguiendo un calendario de siembras, como este.
  6. Sembrar demasiado: No inviertas todo tu tiempo y dinero en una enorme siembra, mejor empieza poco a poco con las plantas que más quieres y ve agregando mes con mes. No tiene punto que te sientas agobiado porque tienes demasiadas plantas y no estás seguro de cómo cuidarlas.  Empieza con cuatro y de ahí ve cómo te va y cómo te sientes.

[Ecoagricultor]



Sembrar nuevos hábitos es como el arte de la jardinería

Pareciera imposible lograr que un nuevo hábito florezca y perdure, pero con o sin inspiración, no te rindas; puedes utilizar la metáfora de la jardinería para empezar por sembrarlos.

Despiertas una mañana radiante con una motivación apasionada para empezar nuevas cosas, pero antes de que termine la semana decayó tu entusiasmo por completo. ¿Te ha pasado? A todos; por eso, no deberías rendirte. Inculcarnos nuevos hábitos es como el arte de la jardinería. No basta con tener la semilla: si no estás fijando un propósito en la colocación, perderás muchas semillas buenas; si sólo arrojas semillas en una pila aleatoria de tierra, estás dejando que la suerte te dé sólo un par de plantas decentes.

 

La motivación es voluble

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Fotografía: Sanja Marusic

A veces parece imposible lograr que un nuevo hábito perdure. Desanimarse puede ser una manera de justificarse; mantener la motivación propia es la verdadera “maña”, el arte que requiere este asunto.

Quieres evolucionar, ponerte aprueba, actualizarte, aprender… desaprender vicios o arrancarte malos hábitos; es decir, te mueve el propósito de crecer. Para ello te has inscrito en clases de idiomas nórdicos, un curso de cocina toscana, un taller de dibujo, un curso sobre historia del arte, un club de bici de montaña, o de plano, comenzar una nueva carrera en una universidad extranjera.

 

Momentos rutinarios de un hombre heroico o una mujer épica

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El día 1, en tu nuevo plan te sientes un hombre heroico, una mujer épica. A veces, antes de la segunda sesión, de la semana 3 de tu plan maestro de nuevos alcances, ya eres un náufrago a la deriva. ¿Qué se hace? ¿Cómo mantener el barco a flote? Bueno, lo primero: con o sin inspiración atiende a tu cita, tu clase, la pista para correr, vuelve al libro de 800 páginas que comenzaste.

Fácil de decir, difícil de llevar a cabo. Especialmente si no se acepta que, mal que bien, la mayoría de los días son algo rutinarios, incluso aburridos.

La motivación es voluble, temporal; si sólo te atienes a ella, tus metas quedan a merced del viento o un cambio de humor. Incluso en un mismo día los niveles de motivación se ganan, se pierden… El número de horas que dormimos, si comimos algo irritante o si bloquearon una avenida, entre miles de posibilidades o situaciones que a veces ni siquiera podemos controlar, afectarán la potencia de la motivación.

 

Honestidad = comienzo sólido

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Conviene preguntarse lo siguiente: ¿en qué momento de tu rutina diaria estás tratando de plantar un nuevo hábito? Si te descuidas sobre este punto, puedes desperdiciar muchas semillas y volver a quedar atrapado en el círculo vicioso de los “nuevos propósitos que nunca se cumplen”. Las semillas germinan en una tierra robusta, nutrida; igualmente influye lo que haces antes y después de ese nuevo aprendizaje que has comenzado. Si puedes reconocer y administrar los momentos del día en que tienes más energía y en los que sientes fatiga, vas por buen camino; si quieres un nuevo comienzo sólido, sé honesto y algo intuitivo para encontrar cuál es el mejor momento para que ese hábito prospere.

Una vez definido el dónde y cuándo, pasemos a las recompensas. Completar una tarea requiere celebrarse. Sé creativo con el tipo de recompensa; esto no va ligado a hacer gastos. Ve tu serie favorita hasta que regreses del gimnasio, o invierte en una app donde puedas practicar con alguien, en tiempo real, el nuevo idioma que estás aprendiendo. La recompensa tiene que ser planeada, descrita, específica, no improvises cada día alguna ocurrencia.

Los ciclos motivacionales requieren un disparador, o más de uno. Recompensarte por cumplir tu nuevo esquema y atender al nuevo horario es estratégico. Entonces, escoge un hábito bien arraigado; por ejemplo, si disfrutas muchísimo tomar una taza de café al despertar y te has propuesto escribir y empezar un blog, proponte no dar un trago al café hasta no tener un primer renglón de algo escrito. Este sistema parece algo mínimo, pero te sorprenderá lo bien que funciona. Crear asociaciones positivas es simple, pero hay que empezar por algún lado.

 

Los cambios tienen un propósito: endulzarte el alma

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Algo que ya haces de forma habitual y disfrutas será un recordatorio garantizado. Afianza tu propósito a un disparador, a un estímulo… a partir de ahí, que tu nuevo hábito forme parte de tu rutina no estará demasiado lejos.

Haz un plan y síguelo, pero si no lo sigues al pie de la letra no te recrimines. Haz un pacto: si no pudiste ir a la clase de yoga, haz al menos 10 minutos de algunas posturas en tu casa; si vas a romper la dieta come sólo un poco de helado, no 1 litro entero. Esto entrena, aunque no lo creas; te hace ser más consecuente y realista con tus metas, en vez de permanecer en el tren mental de “Todo o nada… Blanco o negro”.

Para plantar un nuevo hábito necesitas las condiciones y el ecosistema correctos. Encuentra el rinconcito ideal donde verlo crecer, las horas óptimas, el “punto de turrón” de un logro que no sólo te discipline, sino que te endulce el alma.



7 consejos básicos para trasplantar en casa

Averigua cuando tus plantas necesiten espacio con estos tips y libéralas en pocos minutos.

Foto: Istockphoto

Hay dos maneras de saber si tu tus plantas necesitan una nueva maceta cuando les ha quedado grande actual: una es sutil y otra burda.Con la primera tienes que detener con cuidado la planta y voltear la maceta; si la tierra está demasiado comprimida (es decir, no se mueve con el movimiento) entonces debes cambiar la planta; si la tierra está suelta, quiere decir que las raíces aún cuentan con espacio. La segunda es cuando descaradamente las raíces se desbordan de la maceta.

Es muy importante que estés al pendiente de tus plantas para que tengan una larga vida; el espacio es fundamental, incluso si son para interiores.

Te presentamos algunos consejos básicos para que transplantes:

1. Si la maceta es de plástico y las raíces han comenzado a romperla, corta con una tijeras el plástico. Si es de otro material entonces voltea la maceta y cuidadosa y gentilmente toma la planta.

2. Para obtener el botón de la planta y las raíces usa las tijeras para retirar la tierra.

3. La maceta que elijas, naturalmente, debe ser más grande, pero no mucho más grande. El motivo para transplantar es que la plana tenga más espacio pero si eliges una maceta muy grande corres el riesgo de que requiera mucha agua pues das espacio para raíces mucho más largas. Antes de transplantar enjuaga muy bien la nueva maceta y desinféctala; siempre elige macetas que tengan orificios para drenar el agua.

4. Rellena la maceta con tierra.

5.Humedece la tierra con agua y una solución para plantas.

6. Haz un hoyo en el centro, lo suficientemente profundo como el tamaño de las raíces y coloca la planta.

7. Usa la tierra para darle firmeza a la planta; debe quedar derecha y la manera de conseguirlo es hacer un buen equilibrio con la tierra en derredor.