Proyecto recolecta los residuos de plástico antes de que lleguen al océano y los convierte en parques flotantes

Este grupo de ambientalistas simularán una red de pesca para recolectar botellas, basura y envolturas.

Para reducir la contaminación de plástico, muchas personas reutilizamos, reciclamos y reducimos su uso. Sin embargo, miles de millones de pedazos de plástico continúan extendiéndose en los océanos… 

Por ello, arquitectos de Países Bajos pretenden reducir la contaminación del plástico que afecta al Mar del Norte, al atrapar la basura antes de que llegue al mar. Este grupo de ambientalistas simularán una red de pesca para recolectar botellas, basura y envolturas; los cuales serán reciclados para construir bloques para parques flotantes en el río. De ese modo, esos pequeños parques serán el hogar de árboles, plantas y animales que necesitan un área verde; mientras que, a nivel del agua, las plataformas resguardarán a peces, mejillones y plantas acuáticas.  

3032231-inline-floating-park-nieuwe-maasRamon Knoester, líder del proyecto WHIM Architecture, explica que los parques flotantes renovarán la superficie de la naturaleza, evitando que la industrialización siga afectando el ecosistema marítimo y sus alrededores: “Queremos eliminar la contaminación del río, para restaurar y reconstruir el ecosistema.”

Además, las plataformas se encontrarán cerca de la costa para ofrecer áreas verdes de recreación. 

Los autores esperan empezar a “pescar plástico” a partir del mes de septiembre, y así construir un el prototipo del parque el año que viene. 



Las aves del mundo están muriendo, y la causa es realmente desoladora:

El 80% de las aves marinas en el planeta tienen restos de plástico en su estómago.

Las aves marinas, como las gaviotas, flamingos, albatros, pardelas y pingüinos, son aquellas especies que se alimentan en ecosistemas acuáticos, como lo es el Golfo de México, las costas del Pacífico y las islas caribeñas. De acuerdo con el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE), algunas de estas aves solo necesitan alimentarse de organismos que viven en las costas o playas, otras viven de los seres vivos que se asoman a la superficie de los mares e incluso algunas especies se sumergen en el agua para encontrar su alimento.

Para adaptarse a las circunstancias de su hábitat, las aves marinas presentan diferencias tangibles respecto a las aves terrestres, ya que suelen tener picos más largos para sumergirse en suelos blandos, como la arena de una playa. Sin embargo, un estudio presentado en 2015 por la agencia de investigación australiana Csiro y el Colegio Imperial de Londres, descubrió que estas aves también se alimentan de plástico, debido a la alta contaminación en regiones acuáticas.

El estudio estuvo liderado por los científicos Denise Hardesty, Chris Wilcox y Erik van Sebille y fue publicado en la revista PNAS. De acuerdo con CSIRO, el 80% de las aves marinas en el planeta tienen restos de plástico en su estómago.

Esta cifra es alarmante cuando se compara con la cantidad de plástico encontrado en aves en la década de 1960, la cual era menor al 5%, además, de acuerdo con los datos presentados por la agencia de investigación, se estima que para 2050 el número aumentará a un 99%.

Al tomar en cuenta el análisis de los datos históricos, el estudio afirma que cerca del 90% de estas aves ha ingerido al menos una vez en su vida plástico, especialmente tapas de botellas, bolsas y ropa sintética. Estos restos llegan al océano, generalmente, a través de ríos urbanos, depósitos de residuos y alcantarillas.

CSRIO afirma que al encontrarse con restos plásticos, las aves se sienten atraídas por sus colores llamativos, pero los efectos de su consumo son severos, ya que pueden generar daños intestinales, pérdida de peso y en el peor de los casos, la muerte.

El centro de investigación científica australiano también menciona que la presencia de aves marinas saludables es un símbolo de un ecosistema en equilibrio, es decir, la cantidad de plástico en sus estómagos es un indicador de la contaminación marina.

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La doctora Hardesty informó que su equipo de trabajo llegó a encontrar hasta 200 piezas plásticas en el estómago de una sola ave. Hay que agregar que de acuerdo con los expertos de dicho estudio, el océano Antártico, Sudáfrica, las costas de Australia y América del Sur son las regiones con mayor cantidad de plástico que afecta a la fauna local.

Las regiones donde habitan mayor diversidad de especies son los blancos perfectos para los efectos negativos del plástico contaminante, especialmente por las aves que cuentan con alguna categoría de riesgo de extinción, ya que su conservación es prioritaria para el equilibrio ambiental.

Por ejemplo, en México habita la pardela de Revillagigedo (Puffinus auricularis auricularis), la cual es considerada el ave marina en mayor peligro de extinción del continente americano, de acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Esta ave se encuentra amenazada por la contaminación de plástico y la fauna invasora.

Por ello, para disminuir el número de aves que son víctimas de este material, es fundamental que como turistas o habitantes de regiones marinas, se evite dejar residuos fuera de depósitos preestablecidos. La contribución de cada ciudadano es la respuesta para rescatar a las especies en riesgo.

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita:www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic



Solvente come-plástico, ahora es posible gracias a estas dos estudiantes

Canadá, Miranda Wang y Jeanny Yao, desarrollaron un proceso que usa un solvente que primero disuelve el plástico y luego lo elimina con enzimas.

En la actualidad, usamos el plástico para muchísimas cosas; sin embargo, después de su uso, lo tiramos sin saber específicamente el lugar en donde termina. Sin darnos cuenta, termina en todos lados, principalmente en los océanos. Esto ha generado un impacto negativo en el planeta, afectando ecosistemas y estilo de vida de animales. Por ello, se ha reforzado la invitación a generar consciencia acerca de la contaminación en el planeta y fomentar las tres R’s ecológicas –reducir, reusar y reciclar–. 

Frente al problema de que el plástico no es un producto que se degrade en pocos años, las estudiantes Magee Secondary en Vancouver, Canadá, Miranda Wang y Jeanny Yao, desarrollaron un proceso que usa un solvente que primero disuelve el plástico y luego lo elimina con enzimas. En otras palabras, optimizaron el proceso de esta bacteria que come plástico –pftalatos–.  

Al analizar la bacteria en un río cerca de sus hogares, las estudiantes encontraron que la bacteria no sólo puede ser una solución para la contaminación del plástico, también que se trata de una puerta de oportunidades para descubrimientos inesperados. Pues, de acuerdo con un equipo de investigadores de Stanford University y Beihang University, la bacteria no sólo come plástico, también espuma de poliestireno. 

Ahora el objetivo de Wang y Yao es desarrollar un biodigestivo gigante que pueda vivir en un barco y que puedan comer y degradar el plástico en los océanos. Para ello, están lanzando una campaña llamada BioCellection, la cual espera crear un tanques digestivos móbiles que utilicen la bacteria en el campo.  

 

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