Nace la primer familia de lobos mexicanos salvajes, tras su casi desaparición

Se liberó una pareja en la Sierra Madre Occidental, que alumbró a la primera camada de lobos en estado salvaje desde hace treinta años.

Allá por las décadas de los 80 y 70, desaparecieron casi la totalidad de los lobos mexicanos en estado salvaje. Los pocos lobos restantes fueron atrapados para reproducirlos en cautiverio y luego soltarlos en sus hábitats naturales para salvar a esta especie en E.U.

En México esta medida se inició en el 2011, y apenas en diciembre pasado, se liberó a una pareja para que se reprodujera en libertad. La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas anunció que un grupo de investigadores develó que ya ha fue vista la primer camada de lobos nacidos en estado salvaje en la Sierra Madre Occidental. En un comunicado la Comisión informó lo siguiente:

“Esta primera camada de lobos mexicanos nacidos en vida libre, reviste un avance importante en el marco del programa de recuperación, pues serán ejemplares que nunca habrán tenido un contacto con seres humanos, como inevitablemente lo tienen los ejemplares nacidos en cautiverio”.

En Estados Unidos, entre 1977 y 1980, se atraparon los últimos cinco lobos ubicados en los estados de Arizona y Nuevo México, y en 1998 se liberaron las primeras parejas para su reproducción.

Los motivos por los que el lobo mexicano estuvo a punto de desaparecer, fueron usuales absurdos como la cacería, trampas y envenenamiento. Cuando sus presas habituales disminuyeron en sus hábitats, que pueden ir desde un desierto hasta el bosque templado, los ganaderos iniciaron una campaña de exterminio, temiendo por la vida de sus animales. La noticia del nacimiento de los lobos, renueva una era de protección a estos seres y de recuperación de su especie en México.



Una entrañable lección de la naturaleza, cortesía de los lobos: el sentido comunitario

Entre otras cosas, estos indómitos canes nos enseñan cómo trabajar en equipo.

Tanto los lobos como todas las demás especies de canes son animales muy inteligentes. Pero la diferencia entre los que están domesticados (como el perro) y los agrestes (como el lobo), se ha hecho más grande con el pasar de los siglos. Si embargo, de los agrestes podemos aprender sorpresivas lecciones de vida. Y es gracias a que, su estado indomable, les ha permitido proseguir bajo el ritmo del universo, sin que el ser humano intervenga en sus procesos de vida. 

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El lobo es un animal en esencia comunitario: vive en jaurías, a veces nómadas, que sólo pueden sobrevivir bajo una estricta organización jerárquica. Un estudio comprobó, por ejemplo, que la comunicación de los lobos para mantener esa cohesión es más compleja de lo que se cree, intercediendo en ella un lenguaje corporal muy exacto. Así mismo, también se ha investigado qué tanto utilizan los lobos la comunicación a través de la mirada, y se ha comprobado que sus melancólicos aullidos significan que extrañan a un miembro de su jauría.

Pero tratándose de depredadores tan salvajes, es increíble el nivel de cooperación que los lobos pueden llegar a tener, sobre todo en lo que a la caza se refiere. Un estudio de Wolf Science Center, de la Universidad de Viena, hizo una prueba para comprobar la diferencia de comportamiento entre perros y lobos, en un reto que requería del trabajo en equipo para conseguir un pedazo de comida.

Sin entrenamiento alguno, 5 de 7 parejas de lobos lograron obtener la comida,

mientras que sólo 1 de 8 parejas de perros lo lograron

 

No obstante, los perros tienen mejores capacidades para otras tareas. Por ejemplo, andar en patineta, algo que jamás se le ha visto hacer a un lobo –aunque vale la pena recordar, se tratan de actividades enseñadas por el hombre–. Según el doctor Marshall-Pescini, uno de los encargados del estudio en Viena, los perros tienen más talento para ejecutar tareas individuales, mientras que los lobos están acostumbrados a solucionar sus problemas con el trabajo en equipo. De esto se concluye que los perros se han individualizado durante el proceso de domesticación, pues aunque consideren a sus familias humanas como tribus, han adquirido hábitos de supervivencia individual. Algo parecido a lo que le ha pasado al propio ser humano.

Así, es indudable que la domesticación ha afectado el comportamiento y la inteligencia de los perros. Pero el ADN de éstos es el mismo que el de los lobos. Por eso, siguen siendo animales inherentemente comunitarios, un legado genuino, cortesía de su antepasado, el lobo.

 

*Referencias: Wolf vs Dog Intelligence Test – Bang Goes The Theory – Brit Lab – BBC