“La Ruche qui dit oui”, el modelo de comercio justo que está revolucionando las compras en Francia

El proyecto trata que los productores locales puedan relacionarse directamente con los consumidores, de modo que estos últimos realicen las compras por internet y las recojan después.

Nos encontramos en constante cambio evolutivo, tratando de adaptarnos a las transformaciones de nuestro medio ambiente para vivir en prosperidad y alegría. En ocasiones debemos realizar reajustes personales; en otras, metamorfosis a escalas sociales para continuar en el proceso de aprendizaje.

Desde la tolerancia a temas anteriormente considerados como tabú, hasta la introducción del internet a nuestras vidas. Cada transformación implica una capacidad de adaptabilidad e incluso de éxito. Como por ejemplo, La Ruche qui dit oui (La Colmena que dice sí), plataforma  francesa de internet que relaciona de manera directa a los productores y consumidores.  

El proyecto trata que los productores locales puedan relacionarse directamente con los consumidores, de modo que estos últimos realicen las compras por internet y las recojan después en la bodega de La Ruche qui dit oui.

Les compartimos un video por si les interesa saber más acerca de esta distinguida colmena:

*Para ver el video con subtítulos en español, dale click a la cajita “CC” ubicada a la derecha inferior del video.

 



4 maneras en que internet está impulsando la ecosustentabilidad en el mundo

La interconexión se desdobla en posibilidades que llegan, por ejemplo, a la demanda de productos mucho más amables con el medio ambiente.

Imagen: bukyschwartz.com

Cuando internet comenzó a popularizarse las personas nos sentimos como parte de un gran potencial, aunque quizá difuso. Estar interconectados en cualquier parte del mundo amplía las opciones de prácticamente todos los aspectos de la vida; la comunicación, sobre todo, pero también de la compra venta de bienes y servicios o la posibilidad de publicitar proyectos de toda índole.

En este abanico de oportunidades, en 1999  Kevin Ashton en el Auto-ID Center del MIT acuñó un concepto que es cada vez más popular “el internet de las cosas”. Ashton planteó que en algún momento habrán más “cosas” que personas conectadas a internet, tales como electrodomésticos o dispositivos, que en una búsqueda por hacer más inteligente su uso, estarían siendo monitoreados pero además funcionando en relación a la mejora en la eficiencia de energía, por ejemplo.

En este sentido la data sobre las cosas que están conectadas a internet ha incentivado una economía en la que por primera vez se tendrá cada vez más ubicado el lugar y funcionamiento de los aparatos que se han comprado. Lo anterior permite que se conozca su destino y de alguna manera no se pierdan en la clandestinidad de los productos ya comprados.

Ello podría resultar en una dinámica donde se extraen ganancias del ciclo completo de uso de un aparato, es decir, al tener toda esta data disponible, es más fácil que este pueda ser aprovechado con fines de reciclaje cuando su tiempo vida ha terminado.

Esta es una de las posibilidades que están nutriendo el escenario de sustentabilidad en el planeta aunque hay otras maneras en que el internet está marcando la pauta para un mundo más sustentable, como las siguientes.

 

Conexión de mercados

Cada vez más personas buscan consumir productos tanto más sanos para su salud como para el medio ambiente. Internet en este sentido amplía la oferta de productos y servicios más allá de aquellos a los que se tiene acceso en los grandes supermercados (la mayoría transnacionales, por cierto).

 

Reúso de productos

Las plataformas de compara venta online están haciendo que numerosas personas accedan a productos usados  (si bien también a más productos nuevos) anteriormente esta opción de compra venta de productos de segunda mano no existía en las dimensiones que internet permite.

 

Información sobre marcas nocivas

Es muy interesante cómo existe cada vez más interés por conocer los productos que se compran. Tanto de las condiciones de los empleados de las marcas como de las repercusiones que tienen estos en su producción para el medio ambiente y la salud. La información en este rubro es muy popular en las redes sociales y ello ha hecho que muchas marcas adecuen sus modos de producción ante un mercado que es cada vez más exigente.

 

Activismo ambiental

Los gobiernos se ven presionados por la propagación de demandas ambientalistas y animalistas que encuentran en internet un nicho de interconexión. Ejemplos hay muchos en que las autoridades han modificado e incluso barado leyes que van en detrimento de la sustentabilidad y el medio ambiente. Acá algunos ejemplos.

 

 

 



¿Por qué es importante favorecer el comercio justo al momento de elegir un producto?

Fortalecer a los pequeños productores es asegurar una producción más limpia, sana e incluyente: a nadie conviene que las transnacionales sean las únicas proveedoras y propietarias de nuestros productos

Las campanas del libre mercado resonaron con gran fuerza sobre todo en la segunda mitad del siglo pasado. Como si las libertades individuales culminaran y fueran equiparables con el libre mercado, los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y economistas como Milton Friedman y Friedrich von Hayek promovieron el neoliberalismo como una panacea y última corona de las libertades.

Sin embargo, como anunciaban algunos intelectuales como Wallerstein, el capitalismo del neoliberalismo sería insostenible porque la ambición por sí misma es desmedida y debe ser regulada (lejos del distanciamiento del Estado que promueve el neoliberalismo). Otro gran ingrediente del neoliberalismo que lo hace insostenible es que se inhumaniza, se vuelve abstracto. Estos supraelementos que son las corporaciones, que se desmenuzan en las bolsas de valores sin pertenecer aparentemente a nadie, hacen que la influencia de estas sea ubicua y a la vez de nadie. Una supraentidad a la que se obedece, se le teme, pero no se le conoce.

Mientras las especulaciones y el lobby en los sistemas políticos favorecen a ciertas empresas, el verdadero mercado, las personas de carne y hueso son dejadas atrás por la liberación de capitales que suelen beneficiar a pocos: los afortunados que saben jugar ese juego por cultura, ambición, perspicacia y en pocos casos, por el azar. Mientras los precios internacionales de los granos fluctúan, por ejemplo, en relación a los grandes productores del mundo, los campesinos locales deben adecuarse a estos cambios aunque estén completamente excluidos de esa dinámica.

Es decir, las reglas que rigen el libre mercado están verdaderamente lejanas a las economías locales a pequeña escala y el neoliberalismo promovido desde muchos gobiernos busca abarcarlo todo, llegar a los más mínimos y recónditos espacios para integrar su dinámica supuestamente buena para todos. Pero, en el caso mexicano, que adoptó las medidas de organismos internacionales como el Banco Mundial, la pobreza persiste desde hace 30 años en los mismos niveles (la mitad de la población), fenómeno que se repite en otros países igualmente endeudados con los organismos internacionales y enfrascados en la falta de oportunidades para sus habitantes, que siguen esperando las promesas del neoliberalismo.

Ante esto, hay quienes voltean a ver a lo pequeño; no los cambios radicales del sistema, sino eso que apenas se va abriendo paso en una sociedad: una mayor conciencia en numerosos aspectos, incluyendo el consumo. La economía solidaria o el comercio justo van creciendo paulatinamente, sin escándalos y con una fortaleza que viene de su legitimidad.

¿Qué es el comercio justo?

La economía solidaria o comercio justo es un tipo de economía: una forma de producción, consumo y distribución de la riqueza centrada en la valorización del ser humano y no en la priorización del capital.

Sus principales virtudes:

  • Garantizar a los productores y productoras un salario y unas condiciones laborales justas.
  • Asegurar que los niños y niñas no sean explotados; estos pueden ayudar a sus familias, pero en ningún momento se pondrá en riesgo su desarrollo y se asegurará su educación, descanso y el ocio propio de su edad.
  • Las organizaciones productoras deben destinar una parte de sus beneficios a las necesidades básicas de sus comunidades: sanidad, educación, agua, saneamiento y seguridad alimentaria. El comercio justo debe contribuir al desarrollo de toda la comunidad.
  • El funcionamiento de las organizaciones productoras debe estar basado en la participación y la democracia y velará por la igualdad entre hombres y mujeres.
  • Las relaciones comerciales se basarán en el diálogo, la transparencia y el respeto mutuo, asegurando que estas relaciones sean a largo plazo y garanticen el pago una vez formalizado el contrato.
  • La producción se realizará garantizando la protección del medio ambiente.
  • Los productos de comercio justo serán elaborados bajo normas de calidad.

 

¿Por qué favorecer el comercio justo?

Cuando compramos comercio justo solemos favorecer a los pequeños productores, que son justo los que producen en pequeñas escalas, lejos de los procesos industriales tan dañinos. Es decir, los productos de pequeñas cooperativas o campesinos suelen ser mucho más sanos porque, además, deben cumplir ciertos requerimientos de calidad. De esta manera ayudas a que los grandes consorcios no sean los únicos que venden alimentos, por ejemplo, sino que también exista un mercado alternativo que produce alimentos más sanos y desde técnicas tradicionales.

Uno de los grandes problemas del capitalismo neoliberal es que la repartición de la riqueza en la cadena de producción suele ser poco equitativa y más aún, cuando los precios están globalizados. De esta manera, los más marginados han creado con el comercio justo una forma de participar en el capitalismo desde un mercado más informado y consciente, que persigue intereses de justicia y responsabilidad social además de individuales.

Cabe advertir que no todos los productos etiquetados como comercio justo son realmente auténticos. Está probado, por ejemplo en el documental Oro negro, cómo cadenas como Starbucks, Procter & Gamble, Nestlé y Kraft, quienes controlan más de 50% del mercado de 80 mil millones de dólares que genera la industria del café, en realidad abusan de este tipo de conceptos y compran el café a minúsculos precios a los productores, pese a etiquetarse como comercio justo.

Como siempre, quizá la mejor forma de que puedas asegurarte de que el producto que compras sea realmente de comercio justo es que provenga de productores locales cercanos. Recuerda: mientras más se aproximen los productos a la producción a pequeña escala y cercana a tu comunidad, serán más auténticos.

 Twitter del autor: @anapauladelatd